Las Hermanas de la Providencia se despiden tras 65 años en Campanario

Según se destaca en un documento en posesión de las religiosas, el día 3 de octubre de 1957, salieron de Idiazábal sor Mercedes Aramburo y sor Mª Cruz con destino a Campanario, apoyadas por las señoras Jacinta y Purificación Cabezas de Herrera, que querían fundar la Obra Benéfica para el pueblo.

En estos meses surgió una “epidemia” (la gripe asiática). Las Hermanas no solo no la pasaron sino que asistieron a muchas familias, pues era frecuente ver en cama a todos sus miembros. Los médicos les pidieron colaboración y muy gustosas se prestaron para ello, siendo un medio providencial para darse a conocer en el pueblo. Las relaciones sociales de las Hermanas eran generales, primero descubrían las necesidades y después se las exponían a los acomodados, a los que tenían medios. La Conferencia de San Vicente funcionaba bien así como Cáritas. No había seguros sociales ni subsidios de vejez e invalidez.

Cuando se presentaban algunos casos para intervenciones quirúrgicas, los médicos se dirigían a las Religiosas para activar los casos, bien para el Hospital Provincial de Madrid o Badajoz. Llegadas las hermanas sor Ana Dueñas, sor Gabriela y sor Águeda, dieron comienzo todas las actividades a las se iban a dedicar: clases para las jóvenes de cultura general y costura, clases de cocina, catequesis; todo esto con gran cantidad de alumnas, tanto de jóvenes como de niños.

Dos hermanas diariamente visitaban a los enfermos a domicilio. Se organizaron tandas de ejercicios espirituales a los que la gente acudía con mucho agrado, lo mismo que a las comedias o veladas de las jóvenes. En 1967 abren otro campo en la educación: varias aulas de párvulos y E.G.B. El obispo, don José María Alcaraz, aprobó y asistió a la inauguración el día 26 de junio de 1969. A finales de los años 70 crearon una cooperativa textil que estuvo funcionando hasta 1998 y que dio empleo a muchas mujeres. En los últimos años, viendo la falta de vocaciones en la Congregación, se pusieron en marcha grupos de laicos que mantuvieran la espiritualidad de La Providencia.

La eucaristía de despedida se celebró el pasado día 8 de enero, presidida por Feliciano Leal Cáceres, Delegado episcopal para la Vida Consagrada, en nombre de Mons. Celso Morga. La misa, a la que asistían las autoridades civiles de la localidad, fue concelebrada por el párroco, Luis Ramírez y por los sacerdotes Juan Cascos, Sebastián Ruiz y José Romero.

Antes de finalizar la eucaristía, Milagros Gallardo, en nombre de Laicos Providencia, tenía unas palabras de profundo agradecimiento a estas religiosas, que encontraron la réplica en sor Nati, que leyó una carta enviada por sor Blanca García, la Superiora de la Provincia, que animaba a la comunidad parroquial a continuar con el carisma de La Providencia transmitido por las religiosas con su vida y entrega durante los 65 años que han permanecido en Campanario. Finalmente el párroco destacaba la integración que han tenido las religiosas en la vida parroquial. Se le hizo entrega a las religiosas de un recuerdo de la Virgen de Piedraescrita y de 1.936,31 euros, donados por los fieles, para apoyar la misión de la Providencia en Haití.

Mons. Alcaraz y Alenda visitando el colegio de las religiosas.

(Archidiócesis de Mérida-Badajoz)