Carta pastoral de Mons. Francesc Conesa: Hacen falta obreros para la mies

Queridos hermanos:

Además de los Doce, Jesús envió también a otros setenta y dos discípulos a proclamar la llegada del Reino de Dios (cf. Lc 10, 1-12). En el momento del envío, Jesús siente que queda pendiente una inmensa tarea y constata que son muchas las personas que tienen hambre de Dios y esperan el anuncio de una buena noticia: “La mies es abundante”. Hay mucho campo que trabajar, muchas personas y ambientes que evangelizar. Pero –añade Jesús- “los obreros son pocos”. No son suficientes aquellos setenta y dos; serían necesarios muchísimos más para hacer llegar a los hombres la buena noticia del Reino.

También hoy son necesarios discípulos dispuestos a la misión. Si miramos a nuestro mundo, detectamos inmediatamente el vacío de Dios, la pérdida de ilusión del ser humano y la necesidad de anunciar el Evangelio. La mies sigue siendo abundante. Pero también hoy son pocos los obreros, las personas que están dispuestas a renunciar a algo suyo y comprometer su vida al servicio de Cristo. No me refiero a los sacerdotes. Cuando Jesús hablaba de “obreros” para trabajar en su mies no estaba pensando -según creo- en los curas y las monjas, sino en discípulos que, como aquellos setenta y dos, estuvieran dispuestos a salir a las calles sin bolsa, ni alforja ni sandalias de repuesto. A veces una lectura clerical de este texto evangélico ha llevado a pensar que lo que Jesús pide son seminaristas, religiosos o sacerdotes. Pero para anunciar el Evangelio lo que hacen falta de verdad son cristianos laicos que sean conscientes del don de su fe y no tengan miedo de proclamarla.

Jesús añadía que estos cristianos comprometidos en la misión eran un don que había que pedir al Padre del cielo: “rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies” (v. 2). Por eso, nuestras comunidades no deberían nunca de cansarse de rezar para que en su seno el Padre suscite muchas vocaciones para la misión. Son necesarias vocaciones para el sacerdocio y la vida consagrada, pero sobre todo necesitamos que se despierte en el laicado la conciencia de la misión. Hacen falta jóvenes, matrimonios, personas del mundo de la cultura o la política, voluntarios que estén dispuestos a gastar su tiempo, a compartir su experiencia de fe y, quizás, a jugarse su fama por anunciar el Evangelio.

En efecto, el obrero del Evangelio sabe que muchas veces tendrá que enfrentarse a la hostilidad del mundo e ir contracorriente, que va “como oveja en medio de lobos” (v. 3), pero tiene también la conciencia firme de que está colaborando con Cristo en el anuncio de su mensaje de esperanza y paz. Es significativo que los setenta y dos “volvieron llenos de alegría” (v. 17). No se trata de una alegría efímera por haber tenido éxito en la misión, sino el gozo interior e indestructible que proviene de la conciencia de haber sido llamado por Jesús a colaborar con Él en el anuncio del Evangelio, una alegría arraigada en la promesa de que -dice Jesús- “vuestros nombres están inscritos en el cielo” (v. 20).

✠ Francesc Conesa Ferrer

Obispo electo de Solsona

Administrador diocesano de Menorca

Mons. Francisco Conesa Ferrer
Acerca de Mons. Francisco Conesa Ferrer 76 Articles
Rector de la Basílica de Santa María de Elche desde 2014 Francisco Simón Conesa Ferrer nació en Elche el 25 de agosto de 1961. Cursó estudios eclesiásticos en el seminario diocesano y fue ordenado sacerdote el 29 de septiembre de 1985. Es doctor en Teología (1994) y en Filosofía (1995) por la Universidad de Navarra. Su ministerio sacerdotal lo ha desarrollado en la diócesis de Orihuela-Alicante, donde ha desempeñado los siguientes cargos: vicario parroquial de la parroquia ilicitana de Nuestra Señora del Carmen (1985-1987), de la Inmaculada de San Vicente del Raspeig (1994-1996) y de Nuestra Señora de Gracia de Alicante (1997). Desde 1998 al 2014 fue el vicario general de la diócesis. En la actualidad es profesor del seminario diocesano, donde imparte Filosofía del Lenguaje y Teología Fundamental, desde 1992; profesor asociado de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra, desde 1994; canónigo magistral de la Catedral de Orihuela, desde 2001; y rector de la Basílica de Santa María de Elche, desde 2014. Fue nombrado prelado de honor de su Santidad en el año 2012.