Carta pastoral de Mons. Julián Ruiz Martorell: Domingo de la Palabra de Dios

Queridos hermanos en el Señor:
Os deseo gracia y paz.

El Tercer Domingo del Tiempo Ordinario asumimos con mayor gozo y responsabilidad nuestra común condición de “oyentes de la Palabra”. Según voluntad del Papa Francisco, es un día “dedicado a la celebración, reflexión y divulgación de la Palabra de Dios” (Aperuit illis, 3).

La Palabra de Dios es una lámpara para nuestros pasos, una luz en nuestro sendero. Es Palabra que nos acompaña, nos orienta, nos nutre, nos sostiene, nos defiende, nos cuestiona, nos ilusiona, nos atrae.

La Palabra de Dios nos ayuda a entender el pasado, el significado de la elección del pueblo de Israel, el valor de la alianza, la constante fidelidad del Señor, su perdón y su misericordia, el cumplimiento de las promesas.

La Palabra de Dios nos revela el avance de la historia hasta encontrar su centro y su plenitud en la persona de Jesucristo, Palabra encarnada, Palabra definitiva y definitoria. Pedimos a Dios Padre que nos conceda “espíritu de sabiduría y de revelación” para conocer a Jesucristo (Ef 1,17).

La Palabra de Dios descubre delante de nosotros un horizonte de esperanza. Pedimos a Dios Padre que ilumine los ojos de nuestro corazón para que comprendamos cuál es la esperanza a la que nos llama (cf. Ef 1,18).

Dios se revela, se da a conocer a sí mismo. Nos trata como amigos. No solamente comunica cosas, acontecimientos, sino que nos da a conocer su propia intimidad, comparte con nosotros proyectos y expectativas. Su plan nos descubre su intención de comunión, de comunicación y de diálogo. Y, en la plenitud de los tiempos, la Palabra se encarna, asume nuestra carne, con sus padecimientos y posibilidades, planta su tienda entre nosotros.

La Palabra de Dios nos permite seguir caminando juntos en el Proceso sinodal: “Iluminados por la Palabra de Dios y unidos en la oración, podremos discernir los procesos para buscar la voluntad de Dios y seguir los caminos a los que Dios nos llama, hacia una comunión más profunda, una participación más plena y una mayor apertura para cumplir nuestra misión en el mundo” (Vademécum, 1.2).

A la luz de la Palabra de Dios percibimos con mayor nitidez quiénes somos, qué sentido tiene la historia y cuál es el valor de la vida, la nuestra, la de los hermanos y la de toda la creación.

La Virgen María, que conservaba todas las cosas en su corazón (cf. Lc 2,19.51), nos muestra a Jesús y nos dice: “Haced lo que él os diga” (Jn 2,5).

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

+Julián Ruiz Martorell,

Obispo de Jaca y de Huesca

Mons. Julián Ruiz Martorell
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D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.