Carta pastoral de Mons. Salvador Giménez: La fiesta de San Antonio

Queridos diocesanos:

San Antonio es un personaje que vivió entre los siglos tercero y cuarto (251-356) de nuestra era en la zona de la Tebaida, en Egipto. Vendió sus bienes, los distribuyó entre los pobres y se retiró al desierto, como ermitaño, para dedicarse a la oración. Otros creyentes siguieron sus huellas buscando el silencio y el encuentro con Dios. Se le considera el padre del monacato cristiano por su decisión radical de vida aunque no tiene una determinada orientación escrita que regule la vida comunitaria. Vivió y sintió un especial cariño por los animales y se identificó con el amor de Dios hacia todas sus obras creadas. La naturaleza fue su hogar.

Ha sido este santo muy querido a lo largo de los siglos por la comunidad cristiana, se le ha honrado con especial veneración y muchos colectivos lo han puesto como patrón de sus obras. Es el caso de agricultores, ganaderos y poseedores de mascotas en el hogar. En la ciudad de Lleida y en otras parroquias se celebra su recuerdo el 17 de enero con la bendición de animales y el reconocimiento de los que se dedican a las labores del campo.

Este año la fiesta de san Antonio se celebra el lunes. En el oratorio de la Congregación de la Puríssima Sang nos reunimos para participar de la Eucaristía y a continuación se procede a la bendición de animales y mascotas en la calle, a las puertas del templo. En otras muchas poblaciones se realiza una ceremonia similar. La prensa escrita y los medios audiovisuales se encargan de recordar este tradicional festejo que combina la alegría y la devoción. A todos agradecemos la importancia que le dan a nuestras costumbres bañadas siempre por la motivación religiosa. Y de esto último me gustaría hacer una breve reflexión.

Los cristianos ponemos en el centro de nuestras actividades y organismos la mirada de Dios. Queremos trabajar, hacer fiesta, reunirnos y participar en actuaciones solidarias según el estilo que nos ofrece el Evangelio. Para ello recurrimos directamente a Él buscando su protección, en muchas ocasiones a la Virgen María o pedimos la intercesión de algún santo con el fin de que nos consuele en momentos difíciles, que reciba nuestra acción de gracias por algún acontecimiento del pasado o que nos recuerde cómo hacer nuestra vida más auténtica en la gloria a Dios y más cercana a los hermanos.

Ese modo de ver el mundo y de fundamentar la existencia humana es tan legítimo que cuesta creer que haya personas que utilicen la burla o el sarcasmo hacia nuestras devociones y tradiciones. Hace poco decía alguien que los cristianos solicitan el mismo respeto y reconocimiento que el manifestado para otras cosmovisiones. Todos cabemos en este mundo y nadie debe ser señalado con desprecio o aislado en su ámbito privado por su fe que tiene unas connotaciones públicas.

Eso mismo es lo que hacen los miembros de la Congregación, los poseedores de mascotas, los agricultores y tantos grupos que veneran a san Antonio. A todos ellos se les debe un respeto y una admiración profunda por su dedicación a las labores del campo, por el trato con los animales… consiguen dignificar la convivencia humana y contribuyen al bien común con su dedicación y esfuerzo. En ocasiones no parecen tener un reconocimiento social adecuado y les toca levantar la voz para recordar a todos la exigua recompensa que reciben por su trabajo. Además de eso, los cristianos confían en Dios en todo momento arrostrando dificultades y agradeciendo favores. Esa fe les lleva a participar en las celebraciones religiosas que incluyen la petición de ayuda al Señor o a algunos de los santos. Como en este caso san Antonio Abad, ¡protégelos!

 

Con mi bendición y afecto,

+Salvador Giménez,

Obispo de Lleida

Mons. Salvador Giménez Valls
Acerca de Mons. Salvador Giménez Valls 232 Articles
Mons. D. Salvador Giménez Valls nace el 31 de mayo de 1948 en Muro de Alcoy, provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia. En 1960 ingresó en el Seminario Metropolitano de Valencia para cursar los estudios eclesiásticos. Es Bachiller en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue ordenado sacerdote el 9 de junio de 1973. Es licenciado en Filosofía y Letras, con especialización en Historia, por la Universidad Literaria de Valencia. CARGOS PASTORALES Inició su ministerio sacerdotal como párroco de Santiago Apóstol de Alborache, de 1973 a 1977, cuando fue nombrado director del Colegio “Claret” en Xátiva, cargo que desarrolló hasta 1980. Este año fue nombrado Rector del Seminario Menor, en Moncada, donde permaneció hasta 1982. Desde 1982 hasta 1989 fue Jefe de Estudios de la Escuela Universitaria de Magisterio “Edetania”. Desde 1989 a 1996 fue párroco de San Mauro y San Francisco en Alcoy (Alicante) y Arcipreste del Arciprestazgo Virgen de los Lirios y San Jorge en Alcoy (Alicante) entre 1993 y 1996. Desde este último año y hasta su nombramiento episcopal fue Vicario Episcopal de la Vicaría II Valencia Centro y Suroeste. Además, entre 1987 y 1989, fue director de la Sección de Enseñanza Religiosa, dentro del Secretariado de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de la CEE, y fue miembro del Colegio de Consultores entre 1994 y 2001. El 11 de mayo de 2005 se hacía público su nombramiento como obispo auxiliar de Valencia. Recibió la ordenación episcopal el 2 de julio del mismo año. Fue administrador diocesano de Menorca del 21 de septiembre de 2008 hasta el 21 de mayo de 2009, fecha en la que fue nombrado obispo de esta sede. Tomó posesión el 11 de julio del mismo año. El 28 de julio de 2015 se hacía público su nombramiento como obispo de Lleida. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde 2014. También ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 2005 a 2014.