Carta pastoral de Mons. Julián Barrio: En el Octavario de Oración por la Unidad de los Cristianos 2022

Queridos diocesanos, peregrinos y cristianos todos de cualquier iglesia o comunidad:

“¡Sal de tu tierra!”[1]. Dios llama al hombre a ponerse en camino para encontrarlo. Abraham es padre en la fe de las grandes religiones, pero especialmente de todos los cristianos. Cuando sólo los pastores de Belén escucharon la voz de los ángeles, Dios mismo nos deseaba la paz a los hombres que él ama, “la paz a los hombres que gozan de su favor” (Lc 2,14)[2]. Desde lejos los Magos seguían la estrella que los guiaba al Salvador. “Hemos visto salir su estrella y hemos venido a adorarlo” (Mt 2,2). Este es el lema de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos de enero de 2022. Son los cristianos de Oriente quienes ecuménicamente nos lo proponen este año, para ponernos en Camino como peregrinos buscando esa luz en tiempos de oscuridad, en la noche de nuestras crisis antropológicas, sanitarias y económicas, pero también de fe, de esperanza y de caridad en nuestras comunidades e iglesias[3].

El peregrino sale de su tierra con una mochila ligera, confiado en Dios, y en manos de la hospitalidad de desconocidos que acaban siendo hermanos. El peregrino regresa iluminado por Dios para ser testigo en su hogar del encuentro con el Señor, aunque como los pastores de Belén, no haya encontrado más que a un pequeño en un pesebre, con su padre carpintero y su madre nazarena. También el rey David salió de Belén, de entre los rebaños. Desde Oriente los Reyes ofrecen sus riquezas, grandezas y poderes ante el pequeño, reconociendo al Rey de Reyes y al Señor. Toda su ciencia no les oculta el camino sino que se lo clarifica. Muchos peregrinos a lo largo de la historia han recibido la invitación de Dios a salir de su tierra, a dejar sus seguridades y prejuicios, y a escuchar su llamada. Ésta siempre sorprende, renueva con su gracia y compromete con la misión de dar gratis lo que han recibido gratis. Así lo hicieron los Apóstoles.

“La Iglesia Católica además se hace peregrina con las demás Iglesias y comunidades eclesiales para que se haga efectiva la unidad de todos los cristianos. El cuerpo de Cristo no puede estar dividido. Por eso el ecumenismo es un deber sagrado para nosotros”[4]. Hoy Santiago Zebedeo es faro para peregrinos de Oriente y Occidente, de tantas confesiones cristianas, y también no cristianos.

En tu palabra echaré las redes[5]: “Maestro, hemos pasado toda la noche trabajando y no hemos pescado nada; pero puesto que tú lo dices, echaré las redes” (Lc 5,5). Parece que llevamos pescando demasiado tiempo sin resultado, y nuestro carácter de “Hijos del Trueno” nos llevaría a culpar a los demás pescadores o incluso a los peces, o a invocar fuego del cielo contra los demás. Jesús nos invita a seguir pescando, pero no para nuestra empresa o nuestra satisfacción, como si pescáramos en nuestro nombre, buscando nuestro éxito y protagonismo. De esa forma seguiremos vaciando la barca del Señor. Necesitamos hacernos peregrinos también los cristianos que estamos entorno a la meta y al Camino, para despojarnos de nuestras seguridades y escuchar de nuevo la voz del Señor que nos invita a salir, aunque sea a lo desconocido. Nuestro futuro eclesial es siempre ese país desconocido que nos asusta, porque dejamos nuestras seguridades, para seguir a Dios, en su Palabra.

Ahora mismo nuestra mochila de cristianos pesa tal vez demasiado para peregrinar con ella. Siglos de prejuicios de los unos contra los otros nos impiden tener una mirada limpia. “Dichosos los limpios de corazón [“los que tienen limpia la conciencia” BTI], porque ellos verán a Dios”. Sólo así reconoceremos en el otro a un hermano. Sólo Dios nos hace hermanos. El otro no es un competidor, ni un enemigo, ni un extranjero. Estamos en Camino (“Sínodo”) para renovar siempre nuestra autenticidad a Cristo. Tampoco somos las Iglesias promotores turísticos o inmobiliarios aunque sea de tradiciones religiosas o edificios sagrados. Cada antigua iglesia atesora en tantos países un patrimonio pero para la espiritualidad y la fe.

Hoy la Iglesia que peregrina en Santiago ofrece un espacio y un tiempo de reconciliación con Dios en el Jubileo, en un Año Santo, tiempo de gracia, acogiendo en su casa al que regresa al Evangelio de Jesús, como hijo pródigo (Lc 15,11ss), como los discípulos de Emaús (Lc 24,13ss)[6], o como aquel oriental etíope que leía al profeta sin saber a quién se refería aquella profecía (Hch 8,26). En nuestras iglesias no se pide identificación al cristiano o no cristiano que busca descubrir a Dios. Ni siquiera al que viene como simple curioso o turista, como un Zaqueo que quiere ver pero sin ser visto. Dios es quien le llama, y los cristianos debemos facilitar que entre, ofreciéndole aunque sólo sea un humilde pesebre.

“Camináis con la Iglesia para ser interpelados por la Palabra de Dios y así ser sal, levadura y luz para los demás. Queréis reavivar vuestro bautismo y aplicar el oído al corazón, donde somos lo que somos. Lo que vais a admirar ante el Pórtico de la Gloria lo reconocéis, así, como vuestro, y lo contempláis con alegría, porque habéis venido hasta Santiago para el encuentro con Cristo resucitado”[7]. Estas palabras nos interpelan a todos los cristianos. Esta búsqueda, mejor, este dejarse encontrar por Él, o vale para todos los cristianos, o tal vez estemos siguiendo nuestra sombra, y no los pasos de Cristo. Él es el Camino. No basta con caminar sin más: se puede “peregrinar mucho sin santificarse”[8] si damos vueltas siempre alrededor de nosotros mismos, o caminamos en un laberinto postmoderno sin dirección ni sentido, sin origen ni meta. El ecumenismo consiste en seguir más auténticamente la Luz que es Cristo, aunque caminemos por tantas rutas diversas. El cristiano ha de buscar siempre a Cristo, y si de verdad nos acercamos a Él, no podemos estar lejos de los hermanos que también lo buscan. Si de verdad lo hemos encontrado, nos enviará, como a Santiago el Mayor, para ser luz incluso al confín de la Tierra, y aunque sea en una pequeña aldea recóndita del fin del mundo, su luz alumbrará a otros para encontrar el Camino.

Os saluda con afecto y bendice en el Señor.

+ Julián Barrio Barrio,
Arzobispo de Santiago de Compostela.

 

[1]¡Sal de tu tierra! ¡El apóstol Santiago te espera! Carta pastoral del Arzobispo de Santiago, Año Santo Compostelano 2021 (Santiago, 30 de diciembre de 2019), pp. 9ss.

[2]Las citas bíblicas según la Biblia en Traducción Interconfesional Española (BTI). Materiales del Consejo Mundial de Iglesias (www.oikoumene.org) y el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos (www.christianunity.va).

[3]Cfr. La Esperanza de peregrinar a Santiago de Compostela. Carta pastoral del Arzobispo de Santiago con motivo de la pandemia COVID-19, Santiago 2020.

[4]Sal de tu tierra. El apóstol Santiago te espera… , n.º 111, p. 92.

[5]Confiados en la Palabra del Señor. Carta pastoral en la fiesta de Santiago del 25 de julio de 1996.

[6]Ya nuestros mayores, antes de muchas divisiones eclesiales posteriores, leyeron la Biblia así para los peregrinos: cfr. Códice Calixtino. Libro de Santiago, libro I, cap. 17: Sermón “Veneranda Dies”, “En el día venerable” de la fiesta de Santiago del 30 de diciembre. También nos da el sentido espiritual de los símbolos de los peregrinos.

[7]Sal de tu tierra. El apóstol Santiago te espera… , n.º 4, p. 9.

[8]Cfr. Tomás de Kempis, Imitación de Cristo, libro I, cap. 23.

Mons. Julián Barrio Barrio
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D. Julián Barrio Barrio preside la Iglesia Compostelana desde el día 25 de febrero de 1996, fecha en que tomó posesión de la Sede para la que había sido nombrado por el Papa Juan Pablo II el día 5 de enero del mismo año. Cuando este evento se produjo, llevaba ya dos años con nosotros. Había llegado desde la Iglesia hermana de Astorga el día 7 de febrero de 1993 en pleno Año Jubilar, siendo consagrado en nuestra Catedral como Obispo Titular de Sasabe y Auxiliar de su antecesor. Desde octubre de 1994 hasta su nombramiento gobernó la archidiócesis como Administrador Diocesano. Nació en Manganeses de la Polvorosa, provincia de Zamora y Diócesis de Astorga, el 15 de Agosto de 1946. Cursó los estudios de Humanidades y de Filosofía en el Seminario Diocesano de Astorga. Distinciones: - Medalla de Honor de la Universidad en la Licenciatura de Historia de la Iglesia en la Facultad de Historia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1974). - Medalla de Oro en el Doctorado en la Facultad de Historia de la Iglesia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1976). - Medalla de Oro de la Ciudad de Santiago y Título de Hijo Adoptivo. - Caballero de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén. Miembro de la Confraternidad de Nosa Señora da Conceçao. - Capellán Gran Cruz Conventual “Ad honores” de la S. O. Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén de Rodas y de Malta. - Medalla de oro del Concello de Vila de Cruces. Premio de Santa Bona de la Ciudad de Pisa (Italia). Títulos Académicos: Es Licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca (1971), Doctor en Historia de la Iglesia por la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma (1976) y Licenciado en Filosofía y Letras, Sección de Geografía e Historia, por la Universidad de Oviedo (1979). Publicaciones: - Félix Torres Amat (1772-1847), Un Obispo reformador, Roma 1977. - La Junta de ancianos de la iglesia de Gibraltar: Anthologica Annua. - Aportación para un epistolario de Félix Torres Amat: Anthologica Annua. - Proceso a un clérigo doceañista: Astorica. - 25 Años de Postconcilio en el Seminario: 25 Años de Ministerio episcopal en la Iglesia Apostólica de Astorga, Astorga 1993. - La formación de los sacerdotes del mañana, (1989). - Peregrinar en Espíritu y en verdad. Escritos Jacobeos (2004). - Peregrinando en esperanza. Lectura creyente de la realidad actual (2007). Cargos: - Bibliotecario del Instituto Histórico Español, anejo a la Iglesia Nacional Española de Santiago y Montserrat en Roma, de donde fue Becario. - Secretario de Estudios y Vice-Rector del Seminario Mayor Diocesano de Astorga (1978-1980). - Rector del Seminario Mayor Diocesano y Director del Centro de Estudios Eclesiásticos del Seminario de Astorga (1980-1992). - Profesor de Historia Eclesiástica en el Seminario Mayor y de Historia de España en 3º de BUP y de Contemporánea en COU en el Seminario Menor (1980-1992). - Profesor de la UNED en la sección delegada de Valdeorras en A RUA PETIN (1991-1993). - Miembro del Consejo Nacional de Rectores de Seminarios (1982-1985). - Miembro del Consejo de Consultores del Obispo de Astorga. - Secretario del Consejo Pastoral Diocesano de la diócesis de Astorga (1991-1992). - Nombramiento de Obispo Auxiliar de Santiago de Compostela el 31 de Diciembre de 1992. Ordenación episcopal el 7 de Febrero de 1993. Responsable de la sección de los Seminarios Mayores en la Comisión Episcopal de Seminario y Universidades de la Conferencia Episcopal Española. - Obispo Administrador Diocesano de la Archidiócesis de Santiago desde octubre de 1994. - Nombrado Arzobispo de Santiago de Compostela el 5 de enero de 1996, de cuya Sede toma posesión el 25 de febrero. - Presidente de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española (1999-2005). - Miembro de la Permanente de la Conferencia Episcopal Española (Marzo 1999…). - Presidente de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar (Marzo 2005-2011). - Miembro del Comité ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española (2011…).