Carta pastoral de Mons. José Ángel Saiz Meneses: Jornada de la Infancia Misionera (Enero 2022)

El día 16 de enero celebramos la Jornada de la Infancia Misionera, una Obra del Papa que promueve la ayuda recíproca entre los niños del mundo a través de actividades misioneras en colegios y catequesis con las que educar a los más pequeños en la fe y la solidaridad con la misión. También invita a los niños a compartir sus cosas con sus coetáneos de las misiones. Porque los niños son capaces de Dios, y lo son desde su más temprana edad. Desde esta capacidad de conocer y encontrar a Dios en sus vidas, nace otra capacidad intrínseca: son capaces de la misión. Despertar el sentido misionero en ellos es primordial, ya que, desde que recibimos el bautismo, todos somos misioneros. La misión hace que crezca en los niños un espíritu de amor al prójimo, de generosidad, de solidaridad y de entrega que les acompañará toda la vida.

Recordamos que cuando José y María presentaron al Niño en el templo, siendo apenas un bebé, Simeón lo reconoció como “luz para alumbrar a las naciones”. Lleno de Espíritu Santo, aquel anciano fue capaz de percibir la presencia del Mesías. Simeón proclama la Verdad de aquel Niño: es el Salvador y la Luz. Se refiere a toda la realidad de Jesús de Nazaret: su vida, su palabra, su muerte y resurrección. Él es la Luz, y manifiesta el rostro verdadero del Amor de Dios, y revela a los hombres los caminos de la humanidad verdadera. Su revelación es inesperada y sorprendente, es luz que revela incluso cuál es la tiniebla y es preciso tener los ojos bien abiertos, como Simeón o Ana, para descubrir en Jesús la respuesta a la búsqueda de los hombres.

La imagen de la luz está muy presente en la Sagrada Escritura. Según el profeta Isaías, la luz de Israel y de todas las naciones será el Mesías. En el Evangelio de San Juan (8,12), Jesús afirma de sí mismo que es la luz del mundo: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”. Posteriormente, él mismo afirma de los discípulos: “Vosotros sois la luz del mundo” (Mt 5, 14).  Es este un profundo misterio que san Pablo también recoge en la segunda carta a los Corintios (4,6): la luz de Dios brilla en la faz de Cristo y de ella se irradia al corazón de los apóstoles, y por los apóstoles al mundo. Como Cristo es la luz del Padre, los apóstoles son la luz de Cristo.

“Vosotros sois la luz del mundo”. Esta expresión contiene una significación profunda y un compromiso enorme. Vosotros sois “la luz” del mundo. No dice Jesús que somos “una luz”, una luz más entre otras muchas posibles, sino que somos “la luz”. Según explican los expertos en el lenguaje, cuando se pone el artículo determinado ante el predicado de una oración sustantiva, significa que el sujeto agota la capacidad de significación del mismo.

Ahora bien, el discípulo sólo puede ser luz en la medida que viva unido a Cristo-luz, en la medida que reciba de Él la luz. Para vivir esa unión personal profunda, para avanzar en esa experiencia inefable, es decir, que no se puede explicar con palabras, para ir entendiendo cada vez más esa vida de Dios en nosotros, es condición indispensable experimentar un encuentro personal con Cristo. Los misioneros, unidos a Cristo, llenos de Dios por la oración, llevan al mundo la Luz de Jesús, que ilumina la vida de las personas y de los pueblos. Nosotros, como ellos, estamos llamados a hacer brillar ante todos la Luz de Cristo a través de una vida coherente y solidaria.

Hoy todos recibimos la llamada a colaborar en la hermosa tarea de evangelizar allí donde no ha llegado la Luz del Evangelio o se ha adormecido con el paso del tiempo. Pero la Infancia Misionera, además de los niños, también tiene como objetivo a los educadores, catequistas y familias, que tienen como misión despertar esta dimensión misionera en la educación, creando el ámbito adecuado donde los más pequeños puedan crecer en sabiduría, estatura y gracia, un crecimiento integral, una manera de ser hombres y mujeres, de entender y vivir la vida teniendo a Dios como referencia, el servicio como objetivo, y la humildad como método. Es de justicia reconocer el papel tan importante que desempeñan al respecto las catequesis parroquiales y la animación misionera en las escuelas y comunidades.

Que la Santísima Virgen, Reina de la Misiones, que alumbró a la Luz del mundo en Belén os acompañe siempre, junto a vuestras familias, educadores y amigos. De antemano os agradezco vuestra generosidad en tan bella y noble tarea.

 

+José Ángel Saiz Meneses

Arzobispo de Sevilla

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.