Carta pastoral de Mons. Francesc Pardo i Artigas: Gerona a Roma

Esta próxima semana, del día 9 al 15, un servidor, como obispo de Gerona, estaré en Roma con los demás obispos de las diócesis de Cataluña para la visita “ad limina apostolorum”, que significa “la visita a las tumbas de los primeros apóstoles”.

Os preguntaréis por qué se hace, cómo se hace y cómo se prepara esta visita. Así que os ofrezco una breve información sobre el tema, porque es también “vuestra visita”.

En la normativa de la Iglesia (cánones 399 y 400 del Derecho Canónico) se establece que, “cada cinco años, el obispo diocesano tiene que presentar al Carta pastoral de Mons. Francesc Pardo i Artigas, una relación sobre la situación de su diócesis, y al mismo tiempo, en Roma, tiene que venerar los sepulcros de los apóstoles Pedro y Pablo”.

Está establecido que esta visita se haga cada cinco años, pero esta vez habrán pasado siete desde la última, a causa de la pandemia. La última visita fue en 2014.

El informe que hay que enviar previamente para ser repartido también a las comisiones de la Santa Sede (dicasterios, se denominan) tiene que dar cuenta de los datos del obispo, de la situación religiosa y moral del obispado, del número de católicos, de los presbíteros, diáconos y religiosos/as, de los movimientos de apostolado, de la economía, de los datos sociológicos –como por ejemplo datos sobre habitantes, extensión, clima, idioma prioritario, de la curia, de las parroquias, de las delegaciones, de los santuarios, de las fundaciones, otras religiones, del gobierno civil…– y de todas aquellas otras características que ayuden a conocer mejor nuestra diócesis.

Durante los días en Roma se visitan también las diversas comisiones vaticanas, que han recibido los informes previos, para dialogar sobre las cuestiones que sugieran.

El porqué de estas visitas

San Pablo, en la carta a los gálatas, recuerda sus dos visitas a Jerusalén: la primera para conocer a Pedro, y la segunda para someter a los apóstoles, presididos por Pedro, el Evangelio que él anunciaba, cómo lo anunciaba y a quién lo anunciaba. Fue el primer concilio de la historia.

Pero fue a partir de 1585 y también de 1740 que se regularon las pautas para estas visitas.

Estas visitas son, al mismo tiempo, una manifestación de la comunión entre los obispos y el obispo de Roma, es decir, entre las Iglesias locales (diócesis) y la Iglesia de Roma, y un medio para fortalecer esta comunión.

En la última visita de quien entonces era el arzobispo de Buenos Aires, el cardenal Bergoglio –ahora el papa Francisco– hizo a Roma en 2009, en su saludo al papa Benedicto decía: “Gracias por recibirnos, por escuchar nuestras inquietudes y problemas, por compartir nuestros proyectos pastorales, y sobre todo gracias por confirmarnos en la fe y en la misión pastoral… Deseamos encontrar en esta visita los ánimos para que nuestras Iglesias particulares sean casa y escuela de comunión, y promover una espiritualidad de comunión entre nosotros, obispos, y nuestros fieles que nos haga crecer en el sentido de pertenencia a la Iglesia universal”.

Así entiende el papa Francisco el sentido de estas visitas desde la identidad y fortaleza de las Iglesias locales. Las diócesis no son “sucursales de la Iglesia de Roma, sino verdaderas Iglesias en comunión”.

Esta visita es una ocasión para remarcar la importancia e identidad de cada diócesis, de su rostro, de sus fortalezas, de sus debilidades y de sus grandes retos.

Cuento con vuestra plegaria.

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 467 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.