Carta pastoral de Mons. Luis Ángel de las Heras: «Nos ha nacido un Salvador: un niño frágil en un pobre portal»

Queridos hermanos y hermanas:

Durante el tiempo de Adviento se ha dispuesto nuestro corazón para celebrar la Navidad como pueblo en camino que, en medio de las tinieblas, acoge la visión espléndida de una luz grande. Somos Iglesia, pueblo de Dios bendecido con el nacimiento de un Salvador, el Mesías, el Señor, un Niño frágil en un pobre portal.

Ahora vamos a felicitarnos la Navidad como nunca lo hemos hecho. Nos felicitamos como pueblo en proceso sinodal, agradecidos por la presencia y acción del Espíritu Santo. Nos felicitamos por los dones que descubrimos en nuestros hermanos y hermanas de camino. Nos felicitamos porque, en cualquier situación, nos envuelve el resplandor de la gloria de Dios hecho hombre. Nos felicitamos porque nos llena de alegría el nacimiento del Mesías, el Señor, Maravilla de Consejero, Dios fuerte, Príncipe de la paz… un Niño frágil en un pobre portal.

Vamos a felicitarnos la Navidad contemplando al Salvador, Jesucristo Palabra del Padre, que ha querido mostrar su omnipotencia de amor y misericordia en la fragilidad humana. Nos felicitamos porque Dios asumió nuestra naturaleza humana para que pudiésemos conocerlo, acogerlo y seguirlo. Se ha puesto de tal manera en nuestro lugar que podemos alcanzarlo y compartir su grandeza en la pequeñez y la pobreza que este mundo teme y hasta desprecia.

No alcanzamos a admirar suficientemente tan magnífico acontecimiento y, no obstante, nos embarga y estremece la gran luz que ilumina nuestro camino de Iglesia en León, pueblo suyo elegido, amado y destinado al gozo eterno que anuncian los ángeles la noche de Navidad.

Nuestra fe es fe en la encarnación del Verbo y en su resurrección. Es fe en un Dios que se ha hecho tan cercano que ha entrado en nuestra historia y en nuestra realidad, dándonos la posibilidad de entenderlas profundamente desde el infinito amor que tiene por nuestro mundo. El Verbo encarnado abraza nuestro camino orientándonos hacia Él para alcanzar la plenitud (cf LF 18).

La fragilidad que tanto hemos experimentado en los últimos tiempos, y que seguimos experimentando todavía, es la que estamos llamados a cuidar mirando con ternura al Niño frágil en pobre portal, el Mesías, el Señor. Dios recién nacido nos inspira y hace suyo el cuidado que hemos de prodigar a «la fragilidad de cada hombre, de cada mujer, de cada niño y de cada anciano, con esa actitud solidaria y atenta, la actitud de proximidad del buen samaritano» (FT 79). Fragilidad en la enfermedad, en la soledad, en la miseria, en la prisión, en la persecución, en la violencia, en la esclavitud, en la opresión, en la indignidad…

Hermoso regalo de Navidad el cuidado de la fragilidad de cada hermano que tenemos al lado, para que nadie se sienta solo ni excluido. Hermoso regalo hacernos responsables de la fragilidad ajena. Hermoso regalo de Navidad que hace que Cristo nazca cada día en el hombre o la mujer que quiera aceptarlo. Hermoso regalo de Navidad ser buenos samaritanos que cuidan con fortaleza, paciencia y ternura.

En medio de nuestros pensamientos y quehaceres cotidianos, como los pastores de Belén, dejémonos sorprender por la claridad del anuncio del ángel del Señor que disipa todo temor y transmite la buena nueva: “Nos ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor, Niño frágil en pobre portal”.

¡Feliz cuidado de la fragilidad!

Con mi afecto y bendición.

✠ Luis Ángel de las Heras, cmf

Obispo de León

Mons. Luis Ángel de las Heras Berzal
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Nació en Segovia el 14 de junio de 1963. A los 14 años ingresó en el seminario menor de los claretianos de Segovia. En 1981 comenzó el año de noviciado en Los Negrales (Madrid), donde hizo su primera profesión el 8 de septiembre de 1982. Este mismo año inició los estudios filosófico-teológicos en el Estudio Teológico Claretiano de Colmenar Viejo, en Madrid, (afiliado a la Universidad Pontificia Comillas). Emitió la profesión perpetua el 26 de abril de 1986, año en que concluye la Licenciatura en Estudios Eclesiásticos. Al concluir la formación inicial, fue destinado al Equipo de Pastoral Juvenil de la provincia claretiana de Castilla, a la vez que cursó estudios de Licenciatura en Ciencias de la Educación en la Universidad Pontificia Comillas. Recibió la ordenación sacerdotal el 29 de octubre de 1988. Inició su ministerio sacerdotal, en 1989, en las parroquias que los claretianos tienen encomendadas en el barrio madrileño de Puente de Vallecas (Santo Ángel de la Guarda y Nuestra Señora de la Aurora). Un año más tarde, en 1990, con otros claretianos y algunos laicos de la Parroquia, fundó la Asociación “Proyecto Aurora” (dedicada a la atención y acogida de drogodependientes en coordinación con “Proyecto Hombre”) y la dirigió durante seis años. Participó también durante 9 años en la animación de Justicia, Paz e Integridad de la Creación (JPIC) de la antigua provincia claretiana de Castilla. En septiembre de 1995 es nombrado auxiliar del prefecto de Estudiantes en el Seminario de Colmenar Viejo. Después fue formador de postulantes, superior y maestro de novicios en Los Negrales (Madrid). En Colmenar Viejo ejerce también como consultor, vicario provincial y prefecto de los seminaristas Mayores. En la Confederación Claretiana de Aragón, Castilla y León fue delegado de formación del Superior de la Confederación, de 2004 a 2007. Este último año fue elegido prefecto de Espiritualidad y Formación de la Provincia claretiana de Santiago. Durante el sexenio 2007-2012 fue también vicario provincial y prefecto de Estudiantes y Postulantes en Colmenar Viejo, así como profesor en el Instituto Teológico de Vida Religiosa y en la Escuela Regina Apostolorum de Madrid. El 31 de diciembre 2012 fue elegido Superior Provincial de los Misioneros Claretianos de la Provincia de Santiago. El 13 de noviembre de 2013 presidente de CONFER. El 16 de marzo de 2016 se hace público su nombramiento como obispo de Mondoñedo-Ferrol y toma posesión de la diócesis el día 7 de mayo de 2016. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es actualmente miembro de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada, Comisión a la que se incorporó en la Plenaria de noviembre de 2016.