Carta pastoral de Mons. José Ángel Saiz Meneses: ‘Felicitación de Navidad’

Queridos hermanos y hermanas:

En nuestro occidente rico corremos el peligro de que la Navidad quede reducida a lo que podríamos denominar “ambiente navideño”: luces en las calles principales, intercambio de felicitaciones y de regalos, comidas familiares un día sí y otro también, y algún detalle de solidaridad con los desfavorecidos. A la vez, un consumismo que nos envuelve y que intenta convencernos de que cuanto más consumamos, más felices seremos, y que provoca necesidades falsas cuya satisfacción en el fondo es inalcanzable. Se trata de un fenómeno envolvente que engloba factores de índole personal, cultural, económica, etc., y que incluye elementos de imitación, de autoafirmación y de ostentación. Quizá esta sea ésta la época del año en que se da un mayor consumo por parte de todos. Por eso urge volver la mirada a lo esencial.

¿Qué es lo que celebramos? Celebramos el nacimiento de Jesucristo, que se hace hombre, que entra voluntariamente en la historia humana para compartir nuestra vida. Jesucristo, la Palabra eterna del Padre que se ha encarnado, ha asumido una naturaleza humana y nos ofrece la plenitud de la vida, porque Él es la vida que brilla y que ilumina al mundo con su luz. Un año más contemplaremos el nacimiento del niño-Dios, que es motivo de alegría y de esperanza. El Hijo eterno de Dios se hace hombre para compartir nuestra vida y para elevar a los hombres a categoría de hijos adoptivos de Dios. El Señor tenía desde el principio en Él la vida, y esa vida es la luz de los hombres y mujeres de ayer, de hoy y de siempre. Y su luz resplandece en la oscuridad, y su luz ilumina la noche del mundo (Cf. Jn 1, 1-5). El don de su vida y de su luz nos ayudará a captar el valor de la vida de todo ser humano. Aquí radica nuestra alegría y nuestra esperanza, tan profundas e intensas, que no pueden ser apagadas por las penas o por las dificultades.

Un año más cantaremos en la Misa de la noche el salmo 95, y recordaremos que “hoy nos ha nacido el Salvador, que es el Mesías, el Señor”, y nos alegraremos con el cielo y haremos fiesta con la tierra, y reavivaremos el gozo de la salvación. Desde hace veinte siglos resuena en el corazón de la Iglesia el anuncio gozoso del Ángel que anuncia a los pastores una gran alegría, el nacimiento del Señor. Y el nacimiento de Jesucristo llena de sentido el nacimiento de cada ser humano y fundamenta a su vez el gozo que produce la vida de cada niño que viene al mundo.
Cuando Jesús presente el núcleo de su misión, hablará de la vida y afirmará que ha venido para que tengamos vida y la tengamos en abundancia (Cf. Jn 10, 10). Se refiere a la vida nueva, a la comunión con el Padre, una unidad de vida a la que está llamado todo ser humano. Y en esta vida encuentran pleno significado todos los aspectos y las vicisitudes de la existencia humana. El ser humano está llamado a participar de la misma vida de Dios, y es ahí donde radica la grandeza y el valor de toda vida humana. La Buena Nueva de la vida está en el centro del mensaje de Jesús y debemos proclamarlo incesantemente a los hombres y mujeres de todas las épocas y culturas, y especialmente aquí y ahora (cf. San Juan Pablo II, Evangelium Vitae, 1-2).

Navidad es un misterio muy grande y profundo. Pido al Señor que nos ayude a profundizar en este misterio de amor y de esperanza. Para ello es necesario el silencio, la oración, el recogimiento, la contemplación. No puede pasar la Navidad en medio de las prisas y el jolgorio sin que nos paremos a pensar, a penetrar en el misterio. No podemos malgastar así el tiempo que Dios nos da, un tesoro precioso que hemos de hacer rendir al máximo. Navidad es la fiesta del amor. Es la fiesta del amor de Dios recibido y compartido por nosotros, sus hijos. Es la fiesta de la reconciliación y de la paz. Dios ha salido al encuentro del ser humano, dejemos que su luz entre hasta el fondo de nuestra vida. Vayamos al encuentro del Señor que viene a salvarnos y vayamos al encuentro de nuestros contemporáneos con un mensaje de amor, de paz, de alegría y de esperanza. Deseo a toda la familia diocesana una Santa y Feliz Navidad.

+ José Ángel Saiz Meneses
Arzobispo de Sevilla

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.