Carta pastoral de Mons. Francisco Cerro: Cuéntame la Navidad

Estaba san José muy cansado y con su mujer embarazada se encaminaba hacia los arrabales de Belén. Son las periferias, donde sólo van los que no tienen más remedio. Hace frio. El cielo estrellado de Belén recuerda que comienza la escarcha con su aparición en la oscuridad. Caminan hacia un establo, una cuadra de animales en el campo. Cuando entran descubren que hay una mula y un buey. También algunas ovejas se oyen en aquel lugar, con olor y sabor a animales.

San José se ha quedado adormilado. De pronto, en medio de la noche, se oye el llanto de un Niño. María lo tiene en sus brazos y se lo come a besos. San José se restriega los ojos. Se asombra ante el Niño. Se lo pide a María para cogerlo en sus brazos. Se le caen lágrimas de emoción. Es la noche más grande de la historia. Asombrados María y José escuchan los cantos de los ángeles, que nos hablan de que ese Niño es Dios de Dios, Luz de Luz… y porque es divino lo anuncian los ángeles. Le dice José a María: «¿Escuchas tú lo mismo que yo? Es como un concierto de armonía y de belleza en la noche que alumbra los corazones».

Se asoman los dos por la ventana del portal con el recién nacido en brazos. Parece que el Niño tiene un sueño profundo en la Noche de Paz. Sus padres velan su sueño. De pronto se abre la puerta, la única puerta, bastante deteriorada, del establo y aparecen cuatro pastores que han venido corriendo desde muy lejos para ver al Niño, al Mesías, al Señor…

Unos pastores dicen que vienen de Urda, otros, de Talavera de la Reina, otro dice que viene de Guadalupe…

Todos son pastores muy pobres. Traen algunos regalos: queso de la Mancha, aceite toledano, miel de Extremadura…Todos, al ver al Niño, se llenan de alegría. José y María les entregan al Niño para que lo vean, pero ellos como no tienen las manos muy limpias, no se atreven a tocarlo. Pero se admiran por lo guapo que es el pequeñín.

Siguen entrando muchos pastores de todos los lugares del mundo. Todos traen regalos. Alguno da gusto porque no quiere hacer ruido para no molestar al niño, otros son muy ruidosos y la Virgen María, les dice que callen, que el Niño duerme plácidamente.

Ya no se cabe en el portal y, cuando van saliendo, María y José se quedan solos y lo ponen en un pesebre, donde comen los animales. Allí le contemplan. Allí le adoran. Es la primera custodia desde donde se puede adorar al Niño Dios. Conforme avanza la noche el silencio recuerda lo que decía san Juan de la Cruz: “La palabra fue pronunciada en el silencio y en el silencio debe ser escuchada”. Es una gozada contemplar al Amor de los amores. Es vivir sabiendo que es el Emmanuel, el Dios con nosotros.

Va pasando la noche, comienza a amanecer y María y José se han despertado del ligero sueño. Ya tienen a Jesús con nosotros. Ya se ha hecho vulnerable, el Amor imposible.

El burrito sabanero, que ha traído a José y María, se prepara para llevar también al Niño. Está más contento que unas castañuelas. Cuando se han asomado por la ventana ven que el burrito, no sabe cómo expresar su alegría. Da patadas al aire, brinca, está como loco…

Ya tenemos a Jesús. Ha nacido en Belén, que significa casa del pan. Han cantado las misericordias del Señor. No saben lo que les depara el futuro. Pero con Jesús todo será mejor y más fácil. De pronto han salido del portal y han tenido que volver a entrar porque han visto que se ha parado una estrella encima y unos magos, que vienen de muy lejos, les traen unos regalos. No se
lo creen. Están otra vez en el portal y reciben con gran misterio los regalos: oro, como Rey, incienso, como Dios y mirra, como Hombre.

Se postran estos hombres con sus camellos y sus criados y no se decepcionan de que Dios ame tanto a los pobres, que ven cómo Dios ha querido que su Hijo haya venido a nosotros, el mundo, en la pobreza más absoluta.

+ Francisco Cerro Chaves

Arzobispo de Toledo

Primado de España

Mons. Francisco Cerro Chaves
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Nació el 18 de octubre de 1957 en Malpartida de Cáceres (Cáceres). Cursó los estudios de bachillerato y de filosofía en el Seminario de Cáceres, completándolos en el Seminario de Toledo. Fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1981 en Toledo, desempeñó diversos ministerios: Vicario Parroquial de "San Nicolás", Consiliario de Pastoral Juvenil, Colaborador de la Parroquia de "Santa Teresa" y Director de la Casa Diocesana de Ejercicios Espirituales. En la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma se licenció y doctoró en Teología Espiritual (1997), con la tesis: "La experiencia de Dios en el Beato Fray María Rafael Arnáiz Barón (1911-1938). Estudio teológico espiritual de su vida y escritos". Es doctorado en Teología de la Vida Consagrada en la Universidad Pontificia de Salamanca. Autor de más de ochenta publicaciones, escritas con simplicidad y dirigidas, sobre todo, a la formación espiritual de los jóvenes. Miembro fundador de la "Fraternidad Sacerdotal del Corazón de Cristo". Desde 1989 trabajó pastoralmente en Valladolid. Allí fue capellán del Santuario Nacional de la Gran Promesa y Director del Centro de Formación y Espiritualidad del "Sagrado Corazón de Jesús", Director diocesano del "Apostolado de la Oración", miembro del Consejo Presbiteral Diocesano; delegado Diocesano de Pastoral Juvenil y Profesor de Teología Espiritual del Estudio Teológico Agustiniano. El 2 de septiembre de 2007 fue ordenado Obispo de Coria-Cáceres en la ciudad de Coria. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, departamento de Pastoral de Juventud, y de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada.