Carta Pastoral de Mons. Gerardo Melgar: María, modelo de disponibilidad a los planes de Dios

 

Queridos diocesanos:

A través del tiempo litúrgico del Adviento, van desfilando en los distintos domingos todos los personajes más importantes del mismo. Todos ellos son un modelo de disponibilidad a los planes de Dios. Tanto Juan el Bautista, como todos los profetas, son enviados por Dios para anunciar la llegada del salvador y, ante tal acontecimiento, hacer una llamada al pueblo de Dios a preparar el camino y a convertirse de sus pecados, para esperar de verdad al salvador.

En este último domingo nos presenta al personaje más importante del Adviento: la Virgen María. Nadie como ella vivió la llegada del salvador, porque era de ella de quien nacería, y ella estuvo desde el primer momento al servicio de los planes de Dios sobre ella y sobre la salvación del hombre.

María se preparó a la llegada del salvador al mundo con una actitud de plena disponibilidad y colaboración con los planes de Dios. Por medio del arcángel Gabriel, Dios le anuncia que va a ser la madre del salvador, y ella que no acaba de entender los planes de Dios, sin embargo, se fía de Él y se involucra plenamente en hacerlos realidad con su «sí», su «hágase en mi según tu Palabra». Un sí que no solo sería respuesta a este momento aceptando la voluntad del Padre, sino que sería extensible a toda su vida, a los momentos buenos y menos buenos, a los de alegría y sufrimiento. Ella siempre contestó a Dios y a su plan de salvación: «Hágase en mí según tu Palabra».

María es un modelo auténtico para nosotros de la espera del salvador:

Ella lo espera con fe en Él y en el plan de Dios de salvar a la humanidad caída. Una fe plena en el Padre Dios, que la lleva a fiarse de Él aunque no acabe de ver cómo puede ser lo que Dios le anuncia a través del ángel.

Ella lo espera llena de alegría, porque sabe que, por ella y de ella, va a nacer el Hijo de Dios, y a través de su colaboración, Dios va a realizar el rescate y la salvación de la humanidad hundida en el pecado. La sangre derramada de Cristo va a ser rescate de los hombres de todos sus pecados. Por eso, ella se ofrece generosamente a servir al plan de Dios, para que la salvación que Dios tiene proyectada para la humanidad sea una realidad.

Y ella lo espera poniéndose plena y totalmente al servicio del plan de Dios, incluso cuando este plan de Dios la lleve a renunciar a sus propios planes o le traiga sufrimientos para su vida.

Tres actitudes: fe, alegría y disponibilidad a los planes de Dios para salvar a los hombres, que debemos encarnar todos y cada uno de nosotros como seguidores de Cristo.

Fe, para dejar que Cristo nazca en cada uno de nosotros y nos salve. Cristo ya nació hace 2021 años, pero cada día quiere nacer en nosotros, en nuestro corazón, entrar en nuestra vida para transformarnos y capacitarnos para recibir la salvación que Él trae al mundo.

La fe es la que nos hace entender lo que significa la verdadera Navidad para quien sigue a Jesús como discípulo suyo. Su llegada a nosotros nos pide un cambio de vida, abandonando aquellas actitudes que son incompatibles con la recepción de Jesús en nuestra vida y que, por lo mismo, debemos cambiar, para que Cristo nazca, tome posesión de nosotros, nos transforme y nos dé la salvación.

Alegría. La llegada de Jesús a cada uno de nosotros es siempre motivo de verdadero gozo y alegría, porque con su llegada a nosotros sentimos que se hace vida y realidad palpable el gran amor que Dios nos tiene, que ha sido capaz de entregar a su Hijo por nuestra salvación. Cuando uno sabe que Cristo viene a salvarnos de nuestros pecados y su entrega por nosotros la entiende como fruto del amor que Dios nos tiene, se siente amado por Él, necesariamente se siente alegre y comunica esa misma alegría a los demás.

Disponibilidad para seguir los caminos y los planes de Dios sobre cada uno de nosotros, en cada momento de nuestra vida. Dios tiene su plan de salvación personal para cada uno y lo importante es que sepamos descubrir dicho plan y empeñemos nuestra vida en responder generosamente al mismo. Solo así estaremos poniendo la parte que nos corresponde para que el Señor nos salve, y solo así estaremos ayudando a otros, con nuestro testimonio, a entender y vivir, que Dios vive, está en medio de nosotros, nos quiere y quiere entrar y nacer también en ellos.

Convirtamos nuestra vida a lo que Dios pide para nacer en cada uno y vivamos esta Navidad con estas tres actitudes importantes con las que vivió María el nacimiento de su hijo: fe para acoger y dejar que entre en nuestra vida y nos transforme. Alegría, porque si Dios está con nosotros necesariamente nos tenemos que sentir alegres y llenos de gozo, y sabremos comunicar esta alegría a los demás. Y disponibilidad, para hacer en todo momento de nuestra vida lo que el seguimiento Señor nos pida, porque solo Él puede llenar nuestros anhelos y nuestra vida.

 

+ Gerardo Melgar Viciosa

Obispo prior de Ciudad Real

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.