Carta pastoral de Mons. Joan E. Vives: ¡Llega el Señor, nuestra esperanza!

La pandemia nos hace vivir días de incertidumbre, días grises, y parece que todo el mundo necesita reencontrar la esperanza, una esperanza elevada y grande, que no se conforme con las cosas materiales, que distraen tanto, o con la salud, o con las fruiciones de los sentidos, que enseguida se esfuman… ¿Qué puede dar sentido y esperanza a la humanidad? Algunos lo buscan en el progreso de la medicina o de las relaciones de solidaridad, en el dar pasos adelante en el respeto y promoción de los derechos humanos y de las libertades… Seguro que este abanico de necesidades humanas solucionadas son tejido de la esperanza. Pero si somos sinceros, ¿esto nos basta? ¿qué puede calmar la sed profunda de mayor realización como personas, de justicia justa, de mayor fraternidad y amor mutuo, y sobre todo, de vida para siempre?

“El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande”, nos anunciará el profeta Isaías (9,1) la próxima Nochebuena. La esperanza es un don que viene de Dios, es la certeza de que Dios no abandona a la humanidad, y le pide que abandone la comodidad, los propios intereses, y abra su corazón a los demás, al Amor. Jesús, nacido en Belén, es nuestra esperanza. Dios mismo se ha decidido a “encarnarse”, hacerse hombre, al igual que nosotros, salvo en el pecado, tomando sobre sí toda la maldad del mundo para vencerla y poner la luz de la esperanza auténtica.

Dios en Jesús ha querido «necesitar» de nosotros; se ha hecho débil y pequeño, humilde y servicial hasta dar su vida en rescate por todos… Si celebramos su nacimiento es porque nos ha salvado, dando su vida por amor en la cruz, y resucitando para abrirnos las puertas de la eternidad. Cristo ha santificado y llenado de Espíritu Santo nuestra humanidad. Y es que Dios ha querido necesitar de personas a las que amar, a las que perdonar todas las culpas, para lanzarlos a una gran esperanza, a una vida sin fin, vida eterna de alegría y de amor, a existir para siempre en Él.

La Navidad ya está a las puertas, y en estos días no podemos olvidar a los pobres y a quienes están más solos. Cáritas diocesana nos lo recuerda un año más. Brota casi espontáneamente en todo corazón limpio, el deseo de compartir, de hacer que nuestra fiesta de Navidad se derrame con amor de obras y con generosidad en todos los necesitados que nos rodean. Debemos hacer que este deseo se concrete en obras de solidaridad y de amor a las personas necesitadas que viven cerca y a las que están lejos, pero que sufren graves carencias en este año que termina. En el belén, en pequeño, podemos contemplar la gran obra de Dios, lo que Él ha hecho por ti y por mí, y por todos… Y, aún más, podemos contemplar “cómo” lo ha hecho: desde la parte de los débiles y pobres, desde el amor que todo lo da y que atrae a darlo todo, con perfecta alegría y desprendimiento. Propongámonos que esta Navidad y siempre, vayamos realizando y difundiendo lo que podríamos llamar una “cultura de la solidaridad». Hay que hacer que el amor triunfe por encima de los egoísmos, y que compartir se convierta en un valor social querido y puesto en práctica. Os animo, y me animo a mí mismo, al servicio solidario en nombre del Señor. ¡Apresurémonos a preparar bien estas fiestas de Navidad y atrevámonos a amar como Cristo, que es nuestra esperanza! ¡Feliz Navidad ya cercana!

+Joan-Enric Vives,

Arzobispo de Urgell

Mons. Joan E. Vives
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Nació el 24 de Julio de 1949 en Barcelona. Tercer hijo de Francesc Vives Pons, i de Cornèlia Sicília Ibáñez, pequeños comerciantes. Fue ordenado presbítero en su parroquia natal de Sta. María del Taulat de Barcelona. Elegido Obispo titular de Nona y auxiliar de Barcelona el 9 de junio de 1993, fue ordenado Obispo en la S.E. Catedral de Barcelona el 5 de septiembre de 1993. Nombrado Obispo Coadjutor de la diócesis de Urgell el 25 de junio del 2001. Tomó Posesión del cargo el 29 de julio, en una celebración presidida por Mons. Manuel Monteiro de Castro, Nuncio Apostólico en España y Andorra. El día 12 de mayo del año 2003, con la renuncia por edad del Arzobispo Joan Martí Alanis, el Obispo Coadjutor Mons. Joan-Enric Vives Sicília pasó a ser Obispo titular de la diócesis de Urgell y copríncipe de Andorra. El 10 de julio del 2003 juró constitucionalmente como nuevo Copríncipe de Andorra, en la Casa de la Vall, de Andorra la Vella. El 19 de marzo del 2010, el Papa Benedicto XVI le otorgó el titulo y dignidad de Arzobispo "ad personam". Estudios: Después del Bachillerato cursado en la Escuela "Pere Vila" y en el Instituto "Jaume Balmes" de Barcelona, entró al Seminario de Barcelona en el año 1965 donde estudio humanidades, filosofía y teología, en el Seminario Conciliar de Barcelona y en la Facultad de Teología de Barcelona (Sección St. Pacià). Licenciado en Teología por la Facultad de Teología de Barcelona, en diciembre de 1976. Profesor de lengua catalana por la JAEC revalidado por el ICE de la Universidad de Barcelona en julio de 1979. Licenciado en Filosofía y ciencias de la educación -sección filosofía- por la Universidad de Barcelona en Julio de 1982. Ha realizado los cursos de Doctorado en Filosofía en la Universidad de Barcelona (1990-1993).