Carta pastoral de Mons. Francisco Cerro: El nuevo proyecto de Acción Católica General

El apostolado seglar asociado es una forma preciosa de vivir la fe, en función de los diferentes carismas que suscita el Espíritu: expresa el ser comunitario de la Iglesia y permite ofrecer un horizonte de continuidad en la profundización y celebración de la fe, con independencia de la evolución de las circunstancias de la vida y de los cambios en las personas que dirigen cada realidad eclesial en los diferentes momentos. En este tiempo que llevo con vosotros como Pastor he podido ir conociendo las distintas realidades asociativas existentes en nuestra archidiócesis y he observado la fidelidad a la Iglesia de sus miembros, su deseo de anunciar a Jesucristo, su alegría por saberse amados por el Padre. Estoy convencido, además, de que la visita pastoral que he comenzado recientemente me permitirá conocer a tantos y tantos laicos de parroquia, personas que, arraigadas a la comunidad parroquial, son conscientes de su misión de ayudar a edificarla y de su responsabilidad de contribuir a hacerla crecer.

Movimientos, asociaciones, laicos no asociados confluyen en un espacio común: la parroquia. Como he señalado en mi Carta Pastoral para este curso, la parroquia es «presencia eclesial en el territorio» (Papa Francisco), «fuente de la aldea» (san Juan XXIII), «espacio para el ejercicio efectivo de la vida cristiana» (san Juan Pablo II). Es el espacio para vivir la fe, comunidad de
comunidades, familia de familias, lugar que sigue siendo nuestra casa madre, de donde parte todo, desde donde somos enviados a evangelizar y adonde, después de la tarea, regresamos para descansar en el Señor.

Como puente entre la parroquia y el apostolado seglar asociado se encuentra la Acción Católica General, asociación creada por la misma Iglesia al servicio de los laicos y pastores, que nos brinda un Proyecto Pastoral abierto a todos, para toda la vida y para todas las circunstancias de la persona, que posibilita el amor y el arraigo, tan necesario, a la parroquia. No resta nada a lo
parroquial ni a lo diocesano; al contrario, es parroquia y diócesis, aúna la una y la otra, ayuda a descubrir esta última desde la pertenencia a la primera. Tampoco es incompatible con las demás realidades asociativas; lejos de ello, está llamada a estructurar el apostolado seglar.

La Acción Católica General constituye expresión de lo que quiere ser verdaderamente el apostolado seglar en la Iglesia, puesto que nos ofrece un medio eficaz para ayudar a «caminar juntos» compartiendo nuestra fe en grupos y comunidades de vida parroquial en torno a un proceso, un camino acompañado y un itinerario de formación vivencial que nos vincula más
fuertemente a Cristo y nos hace madurar en la fe. Es, pues, una asociación laical que, en estrecha vinculación con el Obispo, existe y trabaja para la evangelización de las personas y la transformación de las realidades en las que está inmersa la parroquia.

Es mi deseo –en línea con la opción que hemos hecho los Obispos de España y en el contexto del programa anual de este curso, dedicado especialmente a la vocación laical–, dar a conocer el nuevo Proyecto integral de la Acción Católica General con el fin de que esta realidad laical pueda estar presente en todas las parroquias de nuestra archidiócesis. Un equipo que he creado al efecto irá presentando a los sacerdotes la propuesta en los diferentes arciprestazgos, convocaremos distintos encuentros de laicos por zonas pastorales para profundizar en qué es y qué puede ofrecer la Acción Católica General a cada realidad parroquial y me encontraré con militantes y miembros de la Acción Católica, sus consiliarios y los sacerdotes que acompañan a los grupos y con aquellas personas que quieren conocer esta realidad.

No se trata de una propuesta más; es una opción meditada y discernida, que parte del firme convencimiento de que hemos de ofrecer una opción de futuro a los laicos de parroquia, niños, jóvenes y adultos, que les ayude a profundizar en la fe, a vincularse más con su comunidad y a comprometerse en la evangelización de los ambientes en los que están presentes.

Os pido a todos vuestra oración, compromiso y colaboración en esta tarea.

+ Francisco Cerro Chaves

Arzobispo de Toledo

Primado de España

 

Mons. Francisco Cerro Chaves
Acerca de Mons. Francisco Cerro Chaves 215 Articles
Nació el 18 de octubre de 1957 en Malpartida de Cáceres (Cáceres). Cursó los estudios de bachillerato y de filosofía en el Seminario de Cáceres, completándolos en el Seminario de Toledo. Fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1981 en Toledo, desempeñó diversos ministerios: Vicario Parroquial de "San Nicolás", Consiliario de Pastoral Juvenil, Colaborador de la Parroquia de "Santa Teresa" y Director de la Casa Diocesana de Ejercicios Espirituales. En la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma se licenció y doctoró en Teología Espiritual (1997), con la tesis: "La experiencia de Dios en el Beato Fray María Rafael Arnáiz Barón (1911-1938). Estudio teológico espiritual de su vida y escritos". Es doctorado en Teología de la Vida Consagrada en la Universidad Pontificia de Salamanca. Autor de más de ochenta publicaciones, escritas con simplicidad y dirigidas, sobre todo, a la formación espiritual de los jóvenes. Miembro fundador de la "Fraternidad Sacerdotal del Corazón de Cristo". Desde 1989 trabajó pastoralmente en Valladolid. Allí fue capellán del Santuario Nacional de la Gran Promesa y Director del Centro de Formación y Espiritualidad del "Sagrado Corazón de Jesús", Director diocesano del "Apostolado de la Oración", miembro del Consejo Presbiteral Diocesano; delegado Diocesano de Pastoral Juvenil y Profesor de Teología Espiritual del Estudio Teológico Agustiniano. El 2 de septiembre de 2007 fue ordenado Obispo de Coria-Cáceres en la ciudad de Coria. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, departamento de Pastoral de Juventud, y de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada.