Carta pastoral de Mons. César Franco: ¿Qué debemos hacer?

En el Evangelio de este tercer domingo de Adviento, por tres veces consecutivas, diversos grupos de personas dirigen a Juan Bautista la misma pregunta en orden a la conversión: «¿Qué debemos hacer?». Quienes preguntan pertenecen a tres grupos bien definidos de personas que el evangelista describe como la gente en general, los publicanos y un grupo de soldados. A cada uno de ellos, el Bautista les marca una pauta de conducta antes de bautizarlos en el Jordán. En cuanto al primer grupo, la gente del pueblo llano, Juan les invita a practicar la caridad compartiendo con quienes no tienen ropa y comida. Vestir al desnudo y dar de comer al hambriento figuraban entre las obras típicas de misericordia, a las que alude Jesús en el juicio final: Tuve hambre y me distéis de comer, estuve desnudo y me vestisteis. Al grupo de publicanos, servidores públicos que recaudaban impuestos y tenían fama de abusar de la gente, el Bautista les dice: «no exijáis más de lo establecido». Y, finalmente, exhorta así a los soldados: «No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie con falsas denuncias, sino contentaos con la paga» (Lc 3,14).

Estas exhortaciones morales, que recogen principios básicos de la ley de Dios, responden, en primer lugar, al deseo de conversión de quienes se acercaban a recibir el bautismo; y, en el segundo lugar, a la expectación que existía sobre la llegada del Mesías, que algunos identificaban con Juan Bautista. En el contexto de esta expectación, el Bautista confiesa abiertamente que él no es el Mesías, pues solo bautiza con agua, mientras que el Mesías bautizará con Espíritu santo y fuego. El pasaje del evangelio termina con estas palabras significativas: «Con estas y otras muchas exhortaciones, anunciaba al pueblo el Evangelio». La predicación de Juan, según el evangelista Lucas, pertenece, por tanto, al Evangelio, el que Jesús trae en su propia persona y que explicitará mediante sus hechos y enseñanza.

Si leemos este pasaje de san Lucas en el tercer domingo de Adviento es porque, en la preparación a la Navidad, la iglesia nos invita a preguntamos también nosotros: «¿qué debemos hacer?». La llamada a la conversión, que conlleva el Adviento, suscita en el cristiano el deseo de hacer obras de santidad y justicia para recibir a Cristo en la Navidad. Reducir la Navidad a simples fiestas de invierno sin el significado cristiano que comporta, supone perder de vista su origen y finalidad. No hay que olvidar, además, que la palabra «evangelio» significa buena noticia, anuncio gozoso. Precisamente este domingo tercer de Adviento es llamado «domingo Gaudete», porque en el texto de san Pablo, que leemos como segunda lectura, utiliza dos veces este verbo latino que invita a la alegría: «Alegraos siempre en el Señor; os lo repito, alegraos» (Flp 4,4). La alegría es la nota distintiva del Evangelio en cuanto anuncio de la venida del Mesías, Cristo Jesús. No se trata de una alegría cualquiera, y mucho menos pagana, sino de la que produce el hecho histórico de que Dios entra en la escena de los hombres para ofrecerles la redención del pecado y de la muerte. Es la alegría de la salvación última que se ofrece a los hombre como regalo de Dios en su Hijo Jesucristo. Ante tal acontecimiento, el hombre salta de gozo porque deja de ser un condenado a muerte sin remedio y pasa a ser un redimido por Cristo. Por eso, la pregunta «¿qué debemos hacer?» revela la actitud de que, ante la misericordia de Dios manifestada en Cristo, sólo cabe salir de uno mismo, acoger el regalo que Dios nos hace, y responder con obras de conversión a la oferta de su entrañable misericordia. A esto nos invita la buena noticia del Adviento.

 

+ César Franco

Obispo de Segovia

Mons. César Franco Martínez
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Mons. D. César Augusto Franco nació el 16 de diciembre de 1948 en Piñuecar (Madrid). Fue ordenado sacerdote el 20 de mayo de 1973. Es licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas en 1978. Diplomado en Ciencias Bíblicas por la Escuela Bíblica y Arqueología de Jerusalén en 1980. Es también Doctor en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas en 1983. CARGOS PASTORALES Fue Vicario Parroquial de las parroquias San Casimiro (1973), Santa Rosalía (1973-1975) y Ntra. Sra. de los Dolores(1975-1978/1981-1986). Capellán de las Hijas de la Caridad en el Colegio San Fernando (1980-1981); Secretario del Consejo Presbiteral de Madrid (1986 y 1994) y Consiliario diocesano de Acción Católica General y Capellán de la Escuela de Caminos y de la Facultad de Derecho (1986-1995). Fue Rector del Oratorio Santo niño del Remedio (1993 -1995) y Vicario Episcopal de la Vicarçia VII (antigua VIII) de Madrid (1995-1996). El 14 de mayo de 1996 fue nombrado Obispo Auxiliar de Madrid y Titular de Ursona, recibiendo la ordenación episcopal el 29 de junio del mismo año. Desde 1997 a 2011 fue Consiliario Nacional de la Asociación Católica de Propagandistas y ha sido el Coordinador general de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Madrid 2011. Desde noviembre de 2012 hasta su nombramiento como Obispo de Segovia fue Deán de la Catedral de Santa María la Real de la Almudena de Madrid. En su actividad docente, ha impartido cursos sobre Biblia en la Universidad Complutense de Madrid y en la Universidad Eclesiástica “San Dámaso”. El 12 de noviembre de 2014 se hizo público su nombramiento como obispo de Segovia, sede de la que tomó posesión el 20 de diciembre del mismo año. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es Presidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis desde 2014, tras ser de nuevo elegido para este cargo el 14 de marzo de 2017. Ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Liturgia (1996-1999), de Enseñanza y Catequesis (1996-2008), de Apostolado Seglar (1999-2002) y de Relaciones Interconfesionales (2008-2014).