La capilla San Juan Bautista celebra sus 25 años en Badalona

Hace veintisiete años, el obispo Joan Carrera pidió a los jesuitas que se hicieran presentes en el barrio de la Salut alta en Badalona para llevar a cabo un proyecto pastoral y social que respondía a un llamamiento eclesial. A partir de esa petición, se construyó la capilla de San Juan Bautista, que 25 años después, es todo un ejemplo de comunidad en salida. Prueba de esta comunidad viva, ha sido la celebración de boda de plata que se ha hecho este fin de semana con el arzobispo de Barcelona, ​​Cardenal Omella, que presidió, acompañado del párroco Mn. Isidre Ferreté (sj), presente desde sus inicios. Durante la celebración, se anunció el regreso de la comunidad de jesuitas al barrio.

Más de un centenar de personas asistieron a la celebración, que contó con la participación de los distintos grupos parroquiales y entidades vinculadas. Entre ellas, la Fundació Salut Alta, desde donde se organiza la acción social que promueve la parroquia. Esta rama social ha sido uno de los objetivos clave de la comunidad que, como destaca el párroco, «ha trabajado y acogido desde los inicios a todos los recién llegados al barrio y hoy en día supone una presencia de iglesia seria, que vive la fe con compromiso y en solidaridad con los vecinos». «La fe la celebramos con la liturgia, pero también la practicamos en la calle con las distintas iniciativas», expone Isidre Ferreté.

Al inicio, el jesuita agradeció a toda la comunidad su implicación y participación en todo momento. Una entrega que se ponía de manifiesto en las diferentes fotografías expuestas con motivo de los 25 años. Entre ellas, había feligreses de antes y ahora, muchos de ellos de orígenes y edades diversas pero todos ellos unidos y miembros de esta familia del barrio de la Salut Alta.

Testimonio de iglesia

El cardenal de Barcelona, ​​Joan Josep Omella, recordó cómo Dios ha sido un vecino más en medio de la comunidad. «Él se ha hecho presente en este barrio, y viviendo las tristezas, penas y alegrías con vosotros. Aquí se ha creado fraternidad y comunidad mientras vivimos la amistad con Dios», dijo el Cardenal. En este sentido, agradeció el testimonio de la comunidad, como el «Pueblo de Dios», «miembros de una familia, haciendo camino juntos, compartiendo la fe, la amistad y los bienes en solidaridad».

Por último, Omella invitó a actuar siguiendo el ejemplo del patrón de la capilla, San Juan Bautista, «ejemplo de una vida sencilla y sacrificada por los hermanos».

Un proyecto de todos

Durante la celebración se recordó especialmente a aquellos que han hecho posible la alegría que caracteriza a la comunidad. El mismo delegado de los Jesuitas, Enric Puiggròs, en una carta mencionó a los tres iniciadores del proyecto Isidre Ferreté, Jaume Flaqué, Carles Riera que junto a las hermanas del Pradó, se implicaron de lleno en el barrio. Tal y como mencionaba el delegado en la carta: «Después de estos años la capilla sigue abierta y con una actividad viva y la Fundación Salud Alta…, apoyando a cientos de niños y familias necesitadas».

Regreso de la comunidad Jesuítica

En la misma carta, el provincial anunció la buena nueva que, de cara a los próximos meses, se restablecerá la comunidad jesuita del barrio de la Salut Alta, la cual hace año y medio tuvo que disolverse. «Un motivo de acción de gracias y compromiso de la compañía de Jesús con el barrio y la diócesis», expuso Puiggròs. Según se anunció, se prevé que el regreso será a partir del próximo mes de septiembre.

La feligresía recibió con júbilo la noticia. Algunos de ellos recuerdan todavía los inicios de la comunidad jesuita en el barrio. Es el caso de la feligresa que intervino, como testigo de todos estos años, con un especial recuerdo para aquellas personas que ya no están y que hicieron una gran labor.

 

(Archidiócesis de Barcelona)