Carta pastoral de Mons. Julián Ruiz Martorell: El valor de lo que vivimos

Queridos hermanos en el Señor:
Os deseo gracia y paz.

A muchas personas les deprime la cercanía de la Navidad, porque añoran tiempos pasados y experimentan la ausencia de los seres queridos que ya no están. A otras les asalta una compulsiva fiebre consumista y no tienen tiempo ni criterio para valorar la esencia de lo que celebramos.

Sin embargo, hay quienes, desde su sencillez, aprecian la trascendencia de este tiempo de gracia en el que disponemos nuestra vida para el encuentro con la Vida que es Jesucristo, fuente de toda luz y manantial de esperanza.

Las figuras precursoras de san Juan Bautista, la Virgen María y san José nos indican un itinerario y una predisposición interna e intensa para acoger el misterio que orienta definitivamente nuestro vivir cotidiano, le da consistencia, valor, sentido y significado.

Dios se hace hombre y este acontecimiento decisivo en la historia de la salvación no es una visita protocolaria ni episódica. No es que en un momento y en unas especiales circunstancias Dios toque tangencialmente a la humanidad, sino que la encarnación es clave determinante y constante definitiva para el resto de los siglos. El Hijo de Dios asume nuestra naturaleza y la redime desde dentro. Su presencia no caduca ni se diluye. La historia está marcada definitivamente con Él, desde Él, por Él y para Él.

De ahí brota nuestra alegría. Dios ama tanto al mundo que envía a su propio Hijo para que tengamos vida, vida abundante, vida eterna. Esta alegría profunda, consistente, no se desvanece en medio de las tinieblas ni de las zozobras. Es un gozo constante que fluye incluso en medio de los zarpazos y penalidades.

El tiempo de Adviento no nos prepara para las fiestas del sentimentalismo, sino que nos orienta hacia el genuino sentimiento agradecido ante la grandeza del amor de Dios. Y la experiencia envolvente del amor gratuito nos hace compartir, desde la gratitud, la donación, la gratuidad, el repartir recursos y vida con los demás, especialmente con quienes sufren a causa de sus afectos heridos o de los choques frontales con la angustiosa realidad de cada día.

Si prestamos atención a los magníficos textos que nos ofrece la liturgia de estas semanas nos descubriremos conmovidos y asombrados. Crecerá la comunión con quienes nos rodean, incluso con los más lejanos, distintos y distantes. Aumentará nuestra participación en los procesos que requieren nuestra colaboración. Y nos sentiremos enviados a una apasionante misión, como evangelizadores con Espíritu y discípulos misioneros.

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

+Julián Ruiz Martorell,

Obispo de Jaca y de Huesca

Mons. Julián Ruiz Martorell
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D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.