Carta pastoral de Mons. Antonio Gómez Cantero: «Confiemos y construyamos comunidad»

Mis queridas comunidades de esta bendita Iglesia que peregrina por la historia y las tierras de Almería. Mañana hace nueve meses que estoy entre vosotros y trece días después tomé posesión como vuestro obispo coadjutor en nuestra Catedral de la Encarnación. Nueve meses es toda una gestación, a veces dolorosa, y un tiempo significativo para pisar tierra, para un primer discernimiento, no demasiado profundo, y para sentir los latidos de algunas de nuestras comunidades cristianas, de los presbíteros, los diáconos, y de muchas personas laicas y de la vida consagrada, tanto contemplativa como apostólica. Esto me ha impulsado a cambiar el corazón y a comenzar a amar esta comunidad diocesana. Doy las gracias por ello a mi Consejo Episcopal de Gobierno, y a todos aquellos que, con gozo y mirando siempre al futuro, de una manera fraterna y evangélica, habéis estado rezando por mí, y me habéis impulsado a mantener esta esperanza que ya anida en mi corazón. El Espíritu me trae en un momento de ilusionante en el que la iglesia busca la sinodalidad y nos invita a caminar siempre juntos.

Las comunidades me sostenéis, y yo camino en medio de vosotras. El aliento es el del Espíritu, cada persona debemos dejarnos empujar por él, cada una desde la vocación que hemos recibido. Solo juntos y unidos podemos avanzar. La historia de la iglesia es una peregrinación hacia la patria prometida, y desde San Indalecio, todos vamos pasando y construyendo iglesia: la gente sencilla que mantienen su fe por encima de toda adversidad; las comunidades de vida apostólica y consagrada que acompañan cualquier tipo de pobreza o necesidad mostrando la ternura de Dios; las de vida contemplativa que mantienen encendida la lámpara del templo con su oración vicaria; la Acción Católica que como la mostaza enraíza y da vida;  las hermandades y cofradías que renováis vuestra fe en la devoción, la liturgia y la caridad;  aquellas personas que trabajan en la Iglesia por la justicia; las que recomponen las vidas rotas; los sacerdotes y diáconos que construyen comunidad con su presencia apostólica y su servicio, y al final el obispo, pastor y guía, consuelo y alimento, ternura y caricia de Dios, padre y hermano mayor, y todo en Cristo.

Los caminos de vuelta, como el de Emaús, siempre generan gozo interior, hace que perdamos los miedos y, sobre todo, nos hacen volver a la Iglesia reunida, hombres y mujeres en oración, en torno a María, para abrirse a los cuatro puntos cardinales en una efusiva misión. Sólo el Espíritu, y no nuestras fuerzas, hace posible que la Buena Noticia llegue al corazón de la humanidad y se grabe como un tatuaje para siempre. Esto es lo único que permanece hasta y durante la vida eterna, todo lo demás es banalidad y apariencia.

Damos gracias a Dios por estos diecinueve años en que D. Adolfo ha presidido nuestra iglesia, tomando el relevo de D. Rosendo, como yo ahora lo tomo de él, en esta sucesión apostólica desde los inicios de la primera evangelización. Vivo con gozo e ilusionado en medio de esta Iglesia de Almería, estoy aprendiendo mucho con vosotros, los jóvenes también me enseñáis. Sé que ninguna transición es fácil, pues todo cambio genera cierta incertidumbre y provoca nuevas expectativas, confiemos y construyamos comunidad. Que nuestra vida sea testimonio del Amor de Dios, que las dificultades nos unan cada vez más aún, y el gozo de ser creyentes ilumine y de paz a todos los que nos rodean, para que en nosotros descubran que vale la pena seguir creyendo. Cristo siempre abre nuevos caminos. ¡Ánimo y adelante!

Vuestro obispo, porque os pertenezco,

+ Antonio Gómez Cantero

Obispo de Almería

Mons. Antonio Gómez Cantero
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Antonio Gómez Cantero nació en Quijas (Cantabria) el 31 de mayo de 1956. Cursó estudios de bachillerato en el seminario menor de Carrión de los Condes y eclesiásticos en el seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 17 de mayo de 1981. Obtuvo la licenciatura en Teología Sistemática-Bíblica en el Instituto Católico de París, en 1995. Su ministerio sacerdotal lo ha desarrollado en la diócesis de Palencia, donde ha desempeñado distintos cargos pastorales: en 1982 fue nombrado vicario parroquial de San Lázaro y vocal del Consejo Presbiteral por consiliarios; además de consiliario diocesano del Movimiento Junior A.C. y coordinador de consiliarios de Castilla y León. En 1983 fue nombrado delegado diocesano de Pastoral Juvenil y Vocacional; en 1984, párroco solidario de San Lázaro; en 1985, formador del seminario mayor de Palencia; en 1986, delegado para el acompañamiento vocacional para el presbiterado; en 1990, delegado de Pastoral Juvenil-Vocacional y miembro del Consejo de Consultores; en 1992, consiliario internacional del MIDADEN (Acción Católica de Niños) en París, cargo que ocupó hasta 1995; en 1995, vice-rector y profesor del seminario menor; en 1996, rector del seminario menor y delegado diocesano de Pastoral de Vocaciones; en 1998, rector del seminario mayor, en el que permaneció hasta 2004; en el 2000, profesor extraordinario del Instituto Teológico del seminario mayor de Palencia y miembro del consejo de consultores; en 2001, administrador del seminario mayor y de la casa sacerdotal, y desde 2008 miembro del Colegio de Consultores. Desde el año 2004 es párroco de San Lázaro de Palencia y desde 2008 el vicario general y moderador de curia. Del 8 de mayo de 2015 hasta el 18 de junio de 2016 fue el administrador diocesano de Palencia. El 21 de enero de 2017, se celebró su Ordenación Episcopal y toma de posesión de Don Antonio Gómez Cantero como Obispo de la Diócesis de Teruel y Albarracín.