El diario de un diácono asturiano en el corazón de África: «la gente vive su fe en comunidad, como una familia»

La cuenta de Instagram @experienciagamia, que inició a finales de octubre el diácono David Álvarez, así como su blog www.experienciagamia.com van dándose a conocer cada vez más, haciendo así que estos meses en la misión que la diócesis tiene en Benín estén siendo compartidos por jóvenes y mayores desde Asturias y también fuera de ella

Lleváis ya varias semanas de estancia en Gamia, ¿qué es lo que más te ha impresionado de esta experiencia misionera, por el momento?

Es muy difícil quedarme con algo concreto porque la realidad te sobrepasa por momentos. Son muchas las cosas que te impresionan, como la pobreza, la sonrisa de la gente, su cercanía y su forma de agradecer la ayuda. Es realmente una experiencia muy  impactante.

¿Cómo viven su fe las personas en la misión de Gamia?

Pienso que su fe es como la nuestra, dado que es además don de Dios, todos tenemos la misma fe, aunque sí que es distinta la forma de vivirla y la forma de alimentarla. Aquí tienen un sentimiento muy fuerte de comunidad, de ayudarse como verdadera familia, de ir todos a una ante cualquier problema o situación. Lo más llamativo para nosotros ciertamente es su riqueza cultural, llena de cantos y bailes, y las celebraciones, que lo hacen todo muy festivo y la verdad es que por momentos es como una auténtica fiesta.

¿Cómo es vuestro día a día en la misión?

Cada día después de desayunar todos juntos, cogemos el coche y atravesamos la sabana africana. En este tiempo de cosecha de los campos nos piden que la eucaristía se celebre bien temprano. Así que sobre las 9 ya estamos en los pueblos para celebrar la eucaristía. Estos días están aprovechando, además, para transmitir a Pedro como Delegado las necesidades que ellos ven más urgentes y parece que se han puesto de acuerdo para reclamar, con mucho cariño y respeto, una nueva iglesia parroquial en Gamia porque se les va quedando pequeña y lo ven necesario para ellos seguir su camino de fe.

Luego volvemos a la misión de nuevo y entre las visitas a proyectos que se están llevando a cabo en la zona, algunas compras etc. se pasa el día muy rápido y se nos hace ya tarde porque aquí anochece entre las 5 y las 6.

Es tu primera experiencia misionera, ¿qué te está aportando personalmente?

Lo que más impresiona de todo es el espíritu misionero, capaz de recorrer cientos de kilómetros para celebrar la eucaristía o comenzar una labor de catequesis de primera evangelización. Es verdad que a estos pueblos quizás no ha llegado nunca nadie del primer mundo, ni con tecnologías ni nada y sin embargo nosotros llevamos un mensaje de amor y fraternidad que poco a poco les empapa la vida y lo transparenta. Una de las cosas más bonitas que he vivido aquí es ver cómo toda la comunidad al terminar la misa va casi como en procesión a visitar una señora enferma a su casa que no había podido ir a la eucaristía, y sentirse parte de una Iglesia tan viva y tan capaz de darse por el más desvalido, por el enfermo en este caso, es un ejemplo muy bonito. Así como ver a toda la comunidad rezando a la puerta de su casa y ella, con humildad y sencillez, acogiendo y recibiendo los ánimos de medio pueblo.

El perfil de Instagram @experienciagamia y el blog están dándose a conocer rápidamente.

Sí, y agradecemos a todos los que nos seguís en las redes sociales y en el blog y vuestros ánimos pues nos animan a continuar compartiendo contenidos porque creemos que estamos haciendo mucho bien a la gente.

 

(Archidiócesis de Oviedo)