Carta pastoral de Mons. Celso Morga: Adventus, venida

Queridos fieles:

La liturgia nos pone en contacto con Dios a través de signos y símbolos, gestos, palabras, ritos y acciones. Cuando no entendemos la liturgia, cuando esos gestos materiales no nos acercan a la realidad profunda a la que nos remiten, nos aburrimos y no saboreamos la presencia del Señor. Por ello es tan importante saber lo que celebramos para vivir con intensidad lo celebrado.

El año litúrgico es cíclico, nos va llevando por los distintos momentos de la vida de Jesús con tiempos fuertes, como la Natividad de Cristo o la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor, separados con otros tiempos que conocemos con el nombre de “ordinarios”.

Cuando se aproximan esos tiempos fuertes, la Iglesia nos propone una preparación para que los vivamos más intensamente. Así el Nacimiento del Señor lo preparamos con el Adviento, que marca el inicio del año litúrgico. El Adviento se prolonga durante cuatro domingos, los cuatro domingos más próximos a Navidad.

La preparación a la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo la hacemos en la Cuaresma, que como todos sabemos consta de cuarenta días, comienza el Miércoles de Ceniza y se extiende hasta el Jueves Santo. El Domingo de Resurrección nos mete directamente en el tercer tiempo fuerte litúrgico: la Pascua, que dura cincuenta días, hasta el domingo de Pentecostés.

Este 28 de noviembre entramos de lleno en el primero de los cuatro domingos de Adviento. La palabra latina “adventus” significa “venida” y es prueba inequívoca de que la Navidad está cerca.

La clave fundamental del Adviento es la esperanza ante la venida del Salvador. La importancia de ese acontecimiento requiere una preparación porque, aunque Jesús ya vino a nosotros históricamente, los cristianos renovamos esa presencia continuamente en nuestros corazones, especialmente en Navidad.

Personajes muy significativos nos acompañarán en la liturgia de estos días. La primera es María Santísima, sin cuyo “Sí” no hubiese sido posible la encarnación de Nuestro Señor. Junto a ella encontramos a san José, que la acompañó a ella y al propio Niño en ese trance tan delicado por inexplicable para la gente de su tiempo. Si estáis pendientes a las lecturas os daréis cuenta de que otro de los referentes es el profeta Isaías, un profeta que se identifica con el anuncio constante de la venida del Mesías. Otro personaje es san Juan Bautista, el precursor que nos anuncia que “detrás de mí viene el que es más fuerte que yo y no merezco agacharme para desatarle la correa de sus sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo” (Lc 1, 7-8).

Os deseo que viváis el Adviento con alegría e intensidad, disponiendo vuestra vida para que se amolde a la del que ya viene.

+ Celso Morga Iruzubieta
Arzobispo de Mérida-Badajoz

 

Mons. Celso Morga Iruzubieta
Acerca de Mons. Celso Morga Iruzubieta 89 Articles
Mons. Celso Morga Iruzubieta nació en Huércanos, La Rioja, el 28 de enero de 1948. Completó sus estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano de Logroño y fue ordenado sacerdote el 24 de junio de 1972. Posteriormente, cursó la licenciatura en Derecho Canónico en la Universidad de Navarra, donde obtuvo el Doctorado en 1978.morga_iruzubieta_celso Más tarde desarrolló su labor pastoral en diversas parroquias de La Rioja y fue vicario judicial adjunto del Tribunal Diocesano entre 1974 y 1980. Ese año se trasladó a Córdoba (Argentina) para impartir la docencia de Derecho Canónico en el Seminario Archidiocesano. También ejerció de juez en el Tribunal Eclesiástico y de capellán de un colegio religioso. A su regreso a España en 1984, le nombraron párroco de San Miguel, en Logroño, y en 1987 fue llamado a Roma para trabajar en la Congregación para el Clero, el dicasterio vaticano que se ocupa de los asuntos que se refieren a la vida y ministerio de 400.000 sacerdotes católicos en todo el mundo. Allí ha trabajado de jefe de Sección y, desde noviembre de 2009, de subsecretario, cargo que ha ocupado hasta su nombramiento de secretario y Arzobispo titular de Alba Marítima, siendo ordenado obispo por el Papa Benedicto XVI en la Basílica de San Pedro el día 5 de febrero de 2011. Además de su responsabilidad en la Curia Romana, Mons. Celso Morga ha desarrollado una intensa labor pastoral en diversas parroquias de la capital italiana, entre ellas la parroquia de los Santos Protomártires Romanos. Es autor de algunos libros de teología espiritual y ha publicado varios trabajos sobre la vida y el ministerio de los sacerdotes, en L’Osservatore Romano y otras revistas. En la Conferencia Episcopal Española es miembro, desde noviembre de 2014, de la Comisión Episcopal del Clero.