Carta pastoral de Mons. Abilio Martínez: Dios está aquí

Dios se hizo hombre – ya hace más de dos mil años – y Dios se va a hacer hombre de nuevo en esta Navidad. Dios no está lejano, está muy cerca, es el “Emmanuel”, el Dios con nosotros. Dios no es un desconocido, tiene un rostro, el de Jesús.

El mensaje de Navidad es un mensaje siempre nuevo y sorprendente. ¿Por qué? Porque está muy por encima de nuestras expectativas más atrevidas. La Navidad se puede concretar en esta expresión de san Juan en el prólogo de su Evangelio: “El Verbo se hizo carne”. Y un año más, queridos diocesanos,  nos veremos obligados a hacernos la gran pregunta que ha conmovido siempre a la humanidad: ¿cómo es posible que el Verbo de Dios, la segunda Persona de la Santísima Trinidad, llegue a hacerse carne de nuestra carne en el seno de una joven Virgen de nombre María?

Este año, gracias a Dios, vamos a poder celebrar la Navidad con menos restricciones y más naturalidad. Pero esta vuelta a la normalidad nos ha de llevar a celebrar la Navidad como desde antiguo la ha vivido el pueblo sencillo, el pueblo cristiano, la Navidad que hemos conocido siempre. Hoy hablamos más de las navidades que de la Navidad. Y no es exactamente lo mismo. Las navidades hacen referencia a unos días de vacación, de comidas y bebidas familiares, de regalos, de ternura, de bondad. Y todo esto está bien. Sólo que la Navidad es otra cosa que no tiene por qué estar en contraposición con lo dicho hasta ahora, pero que no puede oscurecerlo hasta hacerlo desaparecer.

La Navidad es el nacimiento del Niño Dios en Belén hace más de dos mil años. Es la aparición de Dios en la historia. No es una leyenda, ni tampoco un mito o un cuento bonito, por muy apropiado que nos parezca para estimular los afectos sencillos o la imaginación de nuestros niños. Que el Verbo de Dios se hizo carne es una realidad. Sólo los que se abren al amor son cubiertos por la luz de la Navidad. Así fue en la noche de Belén y así es también hoy. El Verbo hecho carne ha venido a habitar entre nosotros, y Dios se nos ha hecho cercano. Contemplemos en familia este gran asombro de amor, dejándonos iluminar nuestro corazón por la luz que brilla siempre en la cueva de Belén.

Quiero animaros a vivir una Navidad como nuestro pueblo ha vivido siempre. Poned el belén en vuestros hogares. Un belén sencillo, lleno de ternura, para que nuestros hijos, y nuestros abuelos, puedan cantar con alegría aquellos villancicos cargados de una profundidad teológica mayor de lo que pensamos. Y si no cabe la posibilidad de un belén, sí al menos un sencillo nacimiento, lo que llamamos “el Misterio”, que comprenda lo sustancial de la Navidad: el Niño Dios, la Virgen María, san José y también la presencia de la mula y el buey, que según la tradición fueron recuperados por San Francisco de Asís en aquel primer belén de la Nochebuena de 1223.

Os invito a leer de nuevo la carta apostólica ‘Admirabile signum’ que el Papa Francisco escribió sobre el significado del Belén. Se trata de un documento catequético, con un lenguaje sencillo, en el que el santo Padre quiere que no se pierda la tradición de poner el Nacimiento como forma de transmisión y celebración familiar de la fe de generación en generación.

El documento expresa su deseo de que esta tradición navideña no decaiga y que sea rehabilitada allí donde hubiera caído en desuso: “No es importante cómo se prepara el pesebre, puede ser siempre igual o modificarse cada año; lo que cuenta es que este hable a nuestra vida. En cualquier lugar y de cualquier manera, el belén habla del amor de Dios, el Dios que se ha hecho niño para decirnos lo cerca que está de todo ser humano, cualquiera que sea su condición”.

El Papa confía en que el Belén lleve a los cristianos a sentirse insertos e “implicados en la historia de la salvación, contemporáneos del acontecimiento que se hace vivo y actual en los más diversos contextos históricos y culturales”.

Por eso, queridos sorianos, celebremos este año la Navidad con espíritu renovado y pongamos un belén en cada hogar, dejando que Dios nazca en nuestro corazón y en nuestro pueblo. Feliz Navidad a todos.

Con mi afecto y bendición,

 

✠ Abilio Martínez Varea

Obispo de Osma-Soria

Mons. Abilio Martínez Varea
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El obispo electo de Osma-Soria nació en Autol (La Rioja) el 29 de enero de 1964. Ingresó en el seminario diocesano de Logroño, donde estudió Filosofía y Teología entre los años 1982 y 1987. Después se trasladó a Roma, donde obtuvo la licenciatura en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma (1989). Fue ordenado sacerdote el 30 de septiembre de 1989. Su ministerio sacerdotal lo ha desarrollado en la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Su primer destino fue como vicario parroquial de la parroquia de San Barlotomé de Aldeanueva de Ebro (La Rioja) (1989-1994). Entre 1994 y 1996 realizó los cursos de doctorado en la Universidad Pontificia de Salamanca. A su regreso, fue nombrado vicario parroquial de San Pío X de Logroño. Ha desempañado los cargos de delegado de Apostolado Seglar, profesor en el instituto diocesano de Ciencias Religiosas y delegado de Enseñanza. Desde el año 2005 es vicario episcopal de Pastoral y Enseñanza.