Carta pastoral de Mons. Francesc Pardo i Artigas: Adviento: tiempo para reavivar la esperanza

Hace unos cuantos años, en una predicación dominical –era al inicio del tiempo de Adviento– me esforcé para comunicar que hay que vivir con esperanza, porque de otro modo la vida pierde su sentido y su alegría. Al acabar la Misa, un hombre, que en los últimos tiempos había sufrido mucho a causa de problemas familiares, profesionales y de salud, me dijo que yo era muy optimista, pero que él ya no esperaba nada. De alguna manera manifestaba que cuando las cosas funcionan puedes tener esperanza, pero cuando se te hunde el mundo ya no tienes ningún motivo para mantenerla.

Por eso me he preguntado qué ha de significar para nosotros “esperar” en este tiempo de silencio sobre Dios, de constatación de los pecados de nuestra Iglesia, de crisis económica provocada por la COVID-19, de cambios culturales y sociales profundos, de cuestionamiento de algunos valores que han fundamentado la convivencia, de desconcierto sobre todo lo que es importante para la persona y la sociedad. Pero al mismo tiempo pienso en muchos actos de solidaridad, de servicio, de acompañamiento a personas, de fortaleza en los sufrimientos, de confianza en Jesucristo, de convicción del amor de Dios.

He constatado en muchos momentos desaliento, desconcierto, y no esperar nada más que aumentar los bienes para asegurarse la vida, una buena salud y pasarlo bien.

Aun así, la esperanza de los cristianos no se fundamenta en un temperamento optimista, ni en los éxitos puntuales, ni en la ausencia de dificultades. No se trata, pues, de optimismo ni de pesimismo.

¿Qué esperamos los cristianos? ¡Pues esperamos a Jesucristo!

Esperamos que Jesucristo, el Salvador, que ya se ha encarnado en la historia humana, vuelva glorioso para llevar a plenitud la salvación que nos ofrece con su vida, muerte y resurrección.

En definitiva, esperamos que la historia de todos y cada uno y de la humanidad acabará bien, y muy bien, porque acabará en Dios.

Fundamentamos esta esperanza en la venida primera de Jesús como hombre, que nos disponemos a revivir en Navidad con la actitud de esperanza de los justos, de los profetas y sobre todo de María, su madre.

Fundamentamos nuestra esperanza en la vida, muerte y resurrección de Jesús, que es ya la victoria sobre el mal, el pecado y la muerte.

Nos mantenemos en esta esperanza gracias al Espíritu que hemos recibido y a la Iglesia, nuestra Iglesia, que es el pueblo de la esperanza en la historia.

Ciertamente esperamos el retorno glorioso de Jesucristo para llevar a plenitud la salvación, pero esta salvación ya la vivimos en nuestra vida y en nuestra historia.

Precisamente porque esperamos la salvación y hemos empezado a vivirla, nuestro compromiso es luchar contra todo mal, contra toda injusticia –en definitiva, contra el pecado–, para asegurar la vida con dignidad, con libertad, con fraternidad entre todas las personas y entre todos los pueblos, tal como Dios quiere. Es cierto, pero, que luchamos con la convicción de la victoria final de nuestro Dios y de nuestra participación en esta victoria.

Esta lucha o compromiso se lleva a cabo en las responsabilidades eclesiales, laborales y familiares, en la proclamación del Evangelio, en los servicios más humildes, por las obras de misericordia, colaborando hasta conseguir estructuras sociales y políticas más justas.

Durante el Adviento reavivaremos la virtud de la esperanza y nos esforzaremos para comunicar esta esperanza a las personas que siguen con nosotros el camino de la vida.

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 465 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.