Carta pastoral de Mons. Julián Ruiz Martorell: «Caminemos a la luz del Señor»

Queridos hermanos en el Señor:
Os deseo gracia y paz.

El tiempo de Adviento nos invita a realizar un camino, guiados por la luz creciente del Señor que vino, viene y vendrá. La certeza de que Jesucristo se acerca cambia nuestra desilusión en esperanza y transforma nuestras inquietudes en posibilidades.

No estamos solos en nuestra peregrinación. Sentimos a nuestro lado los pasos del amigo que nunca falla, que nos ama incondicionalmente y que derrama sobre nosotros su abundante misericordia.

Con el nuevo año litúrgico se nos concede una abundancia de dones. Nos preparamos para identificar la presencia del Señor en medio de nosotros, en cualquier momento y con especial intensidad. Y nos disponemos, con corazón abierto, sencillo y agradecido, a contemplar el misterio de su nacimiento en condiciones de peculiar pobreza y extrema vulnerabilidad.

El sentido cristiano de la historia no es circular. No asistimos pasivamente a una sucesión repetida de acontecimientos y circunstancias. La historia es como una trayectoria, tiene un origen, un destino y una consistencia. Jesucristo es quien da coherencia y orientación a todo.

El tiempo de Adviento no es solamente un recuerdo, sino que contiene la realidad que conmemora. Adviento es tiempo de especial gracia. Unas semanas que vivimos como oportunidad favorable, como tiempo propicio, como ocasión y posibilidad, para aceptar el proyecto de Dios sobre nuestra vida personal, comunitaria y eclesial.

Caminamos juntos al encuentro del Señor que viene a compartir nuestra naturaleza, nuestras alegrías y sufrimientos, nuestros proyectos y tareas. Jesucristo viene para darnos a conocer al Padre, para revelarnos el rostro del Dios que es Amor y para concedernos la vida que no se acaba: “Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo” (Jn 17,3).

Los cristianos somos presencia viva del Adviento perenne. Porque Jesús viene constantemente, fielmente, hasta que llegue finalmente, definitivamente. Y a nosotros nos corresponde atisbar su llegada, anunciar su presencia, compartir la dicha de escuchar sus palabras, contemplar sus acciones y conmovernos con su silencio.

Los cristianos somos como quienes otean cada día el horizonte aguardando el reencuentro con los seres queridos. Pero nosotros sabemos que no esperamos a un ausente, sino que percibimos la compañía perpetua de Jesucristo, continuo y eterno presente.

A partir del 24 de diciembre, en el hemisferio norte, las noches irán reduciéndose y aumentará progresivamente la luz de los días. Con Jesucristo se disipan las tinieblas y Él es la luz que acompaña, fortalece e ilumina.

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

 

+Julián Ruiz Martorell,

Obispo de Jaca y de Huesca

Mons. Julián Ruiz Martorell
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D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.