Carta pastoral de Mons. Francesc Pardo i Artigas: ¿Qué has hecho con este año?

Cualquiera que lea solamente este título puede pensar que el obispo se ha equivocado: estamos aún a finales de noviembre, de forma que todavía no hemos acabado el año. Y esto es cierto si pensamos únicamente en el año civil, pero no lo es si nos fijamos en el año litúrgico.

Este domingo es el último del año según la liturgia de la Iglesia, porque el próximo domingo empieza el tiempo de adviento, que significa el inicio de un nuevo año para las celebraciones eclesiales.

Además, en este último domingo también celebramos la fiesta de Cristo Rey del universo.

Para algunos, esta expresión no es demasiado acertada. Y es que tenemos que situarla en el tiempo. En realidad, equivale a decir “Cristo es el Señor”.

Con esta expresión se ha alabado a Cristo, se le ha cantado, se lo ha invocado antes de morir. Pero algunos la han utilizado para golpear y vejar a aquellos considerados enemigos de su propia ideología profanando el nombre de Jesucristo. Por eso se impone vivir el verdadero significado de la fiesta.

Para entender bien esta festividad y que nos ayude a valorar el año litúrgico vivido, hay que cambiar de diccionario y usar el de Jesús de Nazaret.

“Tú eres rey?”, pregunta el representante del hombre más poderoso de la tierra, el emperador de Roma, a un hombre –un tal Jesús de Nazaret– para quien se pide pena de muerte, la crucifixión. La respuesta del nazareno, absolutamente desconcertante, es: “¡Sí, yo soy rey! Mi misión es ser un testigo de la verdad, y por eso he venido al mundo”.

Todos tenemos claro que Jesús no presentaba ni el aspecto ni el talante ni las aspiraciones que todos entendemos que corresponden a un rey, tal como conocemos por la historia humana. Nada que ver con palacios, escolta, lujos, aristocracia, poder, riqueza, refinamiento… Y sin embargo Jesús responde: “Soy rey”. Para Jesús, ser rey es ser testigo de la verdad, y su rotunda afirmación nos exige recordar expresiones evangélicas que manifiestan por qué ha venido y qué hace: el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar la vida. No ha venido a condenar, sino a buscar y a salvar al que estaba perdido: “Yo he venido para que tengan vida, y vida abundante”, para ir a buscar la oveja perdida. Ha venido para vencer a la muerte, muriendo.

Es desde esta “verdad” que podemos también hacer balance del año que hemos vivido. Y esta revisión no es para torturarse, sino para vivir en paz y con confianza y adquirir la “sabiduría del corazón”.

Tenemos que ser conscientes que este tiempo ya ha pasado y que no lo volveremos a vivir. De ahí la pregunta: ¿qué hemos hecho con este año?

–           ¿Hemos servido sinceramente a quienes siguen el camino de vida con nosotros, familiares, vecinos, compañeros de profesión, hermanos de la comunidad cristiana y otras personas que viven con déficits materiales o espirituales?

–           ¿Hemos sido propensos a juzgar, a condenar, y no nos hemos esforzado para ofrecer ayuda? ¿Hemos perdonado a quien nos ha ofendido?

–           ¿Hemos procurado acoger la Vida que nos ofrece Jesucristo celebrando la Eucaristía y después ayudando a las personas a vivir?

–           ¿Hemos sido capaces de mostrar con la vida y las palabras nuestra confianza en Dios? ¿Hemos sido testimonios de nuestra confianza en Jesucristo?

En el diccionario de Jesús, pone que reinar es amar y servir hasta la última gota de sangre y hasta el último suspiro de vida.

¿Pone lo mismo en el nuestro?

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
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Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.