Cádiz despide a D. Gabriel Delgado, el «sacerdote de los migrantes»

Nacido en Cádiz en 1946, realizó estudios en el Seminario de Cádiz y en la Facultad de Teología de Salamanca, siendo ordenado sacerdote el 25 de octubre de 1975. Tras una primera etapa en la que se integra al colectivo de sacerdotes obreros, trabajando en los Astilleros de Cádiz,  fue consiliario diocesano y regional de la JOC de Andalucía, delegado diocesano de la Pastoral Obrera y presidente de la Asociación Cardijn. Continuó su labor junto a otros muchos voluntarios bajo las iniciativas del Secretariado Diocesano de Migraciones, la Fundación Centro Tierra de Todos y la Asociación Cardijn. En el año 2001 recibió la medalla de Andalucía.

Promover la formación integral de los jóvenes y su acceso al empleo, así como la integración y la reagrupación familiar de los inmigrantes, la asistencia jurídica, el conocimiento de la lengua y la cultura, el acceso a alojamientos dignos, la formación o la puesta a disposición de Centros de día y de acogida formaron parte de su permanente actividad.

Adscrito a la Parroquia de San Ambrosio de El Palmar (Vejer de la Frontera), director del Secretariado Diocesano de Migraciones desde el año 1994 y director de la Fundación Centro Tierra de Todos desde el 2010, hablar de Gabriel Delgado es hablar de un hombre bueno con mayúsculas, entregado toda su vida a los necesitados, especialmente a las personas migrantes. Persona exigente e inconformista en su labor pastoral, bien lo saben los que han trabajado codo a codo con él durante todos estos años en el Secretariado de Migraciones, Fundación Centro Tierra de Todos y Asociación Cardijn.

La tenacidad y el esfuerzo solidario del Padre Gabriel Delgado, constituye un ejemplo de generosidad y entrega que merece el reconocimiento de todos. Un ejemplo vivo del mensaje de Jesús de Nazaret. Desde su casa, la Fundación Tierra de Todos, se ha dedicado a eso, a abrazar y acoger a todas las personas migrantes que han llegado a nuestra diócesis. Comprometido con todas las causas sociales y la defensa de los derechos humanos, el Padre Gabriel nunca miró ni la religión ni el color político. Mantuvo relación con todo tipo de personas, creyentes, no creyentes, estrechando lazos con otras confesiones religiosas, un ejemplo también de ecumenismo y del diálogo interreligioso. Un sacerdote que evangelizó tanto con sus actos como con su palabra.

Siguiendo al pie de la letra los cuatro verbos pronunciados por el Papa Francisco: “Acoger, proteger, promover e integrar a los migrantes y refugiados”, se preocupó por desmentir todos los bulos que rodean a las personas migrantes y de quitar del vocabulario de muchos la palabra “problema” cuando se referían a las migraciones, y sustituirlo por “realidad”.

Gabriel deja huérfanos a muchísimos hijos de infinidad de nacionalidades, que nos consta que lloran su marcha. Gabriel Delgado deja de acoger a los migrantes que llegan en patera para sentarse junto aquellos migrantes que no consiguieron llegar. La Misa córpore insepulto se celebró en la mañana sábado, en la Parroquia de Santa Cruz, de Cádiz, y estuvo presidida por el Obispo de la Diócesis, Mons. Rafael Zornoza Boy.