Carta pastoral de Mons. César Franco: La vida en dos monedas

Hay enseñanzas de Jesús que parten de sus observaciones sobre la conducta de la gente. Por los evangelios sabemos que Jesús era un observador atento a cuanto sucedía a su alrededor, bien en la calle con la gente, bien en los actos de sociedad, como un banquete, o bien mirando a la muchedumbre de los peregrinos cuando subían al templo. En el evangelio de hoy, el evangelista dice que «estando Jesús sentado enfrente del tesoro del templo, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban mucho; se acercó una viuda pobre y echó dos monedillas, es decir, un cuadrante. Llamando a sus discípulos, les dijo: En verdad os digo que esta viuda pobre ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero esta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir» (Mc 12,41-44).

La fórmula que emplea Jesús para iniciar sus palabras —«en verdad os digo»— expresa que quiere enseñar algo importante. Para entender bien su enseñanza conviene tener en cuenta, en primer lugar, la contraposición entre «muchos ricos» y la «viuda pobre». Es sabido que en la Biblia la viuda es un personaje que representa el desamparo, la pobreza y la necesidad. Junto a los huérfanos y a los extranjeros vivían de las limosnas y ayudas de los demás, especialmente si la muerte del marido las había dejado sin recursos para vivir. De ahí que a Dios se le dé el calificativo de Dios de huérfanos y de viudas. Si, además, habían quedado sin descendencia, muchas de ellas quedaban en la más absoluta pobreza. Se explica que Jesús, en la cruz, viendo a su madre viuda, se la encomendase a Juan para que la protegiera. En el libro de Baruc, la comunidad judía en el destierro se presenta como una «viuda abandonada de todos» (4,12). Sabemos que la comunidad cristiana naciente se ocupó especialmente de las viudas, cuidando de su futuro y amparándolas frente a la adversidad.

No es difícil imaginar la escena que contempla Jesús. En contraste con los ricos, la viuda se acerca a uno de los cepillos del templo y echa dos monedillas, que, según Marcos, era «todo lo que tenía para vivir». Esta traducción del texto griego le quita expresividad, porque literalmente dice: «ha echado toda su vida». Frente a los que echaban de lo que les sobraba, ella entrega la vida representada en las monedas que guardaba para sus sustento. No se escapó este gesto a la mirada aguda y penetrante de Jesús que conoce la intimidad de cada hombre. La viuda se convierte así en el prototipo del verdadero culto, pues esta escena tiene lugar en el templo, donde los judíos daban culto a Dios. Su actitud pone de relieve la esencia del culto a Dios, que no consiste en dar de lo que a uno le sobra, sino de entregar la vida entera en oblación. Si el primer mandamiento de la ley es amar a Dios con todas las fuerzas, la mente y el corazón, la pobre viuda lo ha cumplido con creces porque se ha dado a sí misma poniendo toda su seguridad y confianza en el Dios vivo.

Hay pasajes evangélicos que resumen de modo admirable en qué consiste la esencia de la religión y del culto que damos a Dios. Este es uno de ellos. La viuda, sin buscarlo, es sacada por Jesús de su anonimato y enaltecida en su pequeñez hasta la cima de la ejemplaridad. Ella honra a Dios de la única manera que es posible honrarlo. Frente a un culto que reduce la entrega de uno mismo a dar de aquello que le sobra, la viuda adora a Dios con la virtud que es atributo de Dios: la magnanimidad. No se guarda nada para sí misma y lo entrega todo con el convencimiento de que Dios no necesita nuestras limosnas sino el corazón entregado. Este es el verdadero culto que conquista a Dios y atesora en el cielo nuestras riquezas.

 

+ César Franco

Obispo de Segovia

Mons. César Franco Martínez
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Mons. D. César Augusto Franco nació el 16 de diciembre de 1948 en Piñuecar (Madrid). Fue ordenado sacerdote el 20 de mayo de 1973. Es licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas en 1978. Diplomado en Ciencias Bíblicas por la Escuela Bíblica y Arqueología de Jerusalén en 1980. Es también Doctor en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas en 1983. CARGOS PASTORALES Fue Vicario Parroquial de las parroquias San Casimiro (1973), Santa Rosalía (1973-1975) y Ntra. Sra. de los Dolores(1975-1978/1981-1986). Capellán de las Hijas de la Caridad en el Colegio San Fernando (1980-1981); Secretario del Consejo Presbiteral de Madrid (1986 y 1994) y Consiliario diocesano de Acción Católica General y Capellán de la Escuela de Caminos y de la Facultad de Derecho (1986-1995). Fue Rector del Oratorio Santo niño del Remedio (1993 -1995) y Vicario Episcopal de la Vicarçia VII (antigua VIII) de Madrid (1995-1996). El 14 de mayo de 1996 fue nombrado Obispo Auxiliar de Madrid y Titular de Ursona, recibiendo la ordenación episcopal el 29 de junio del mismo año. Desde 1997 a 2011 fue Consiliario Nacional de la Asociación Católica de Propagandistas y ha sido el Coordinador general de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Madrid 2011. Desde noviembre de 2012 hasta su nombramiento como Obispo de Segovia fue Deán de la Catedral de Santa María la Real de la Almudena de Madrid. En su actividad docente, ha impartido cursos sobre Biblia en la Universidad Complutense de Madrid y en la Universidad Eclesiástica “San Dámaso”. El 12 de noviembre de 2014 se hizo público su nombramiento como obispo de Segovia, sede de la que tomó posesión el 20 de diciembre del mismo año. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es Presidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis desde 2014, tras ser de nuevo elegido para este cargo el 14 de marzo de 2017. Ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Liturgia (1996-1999), de Enseñanza y Catequesis (1996-2008), de Apostolado Seglar (1999-2002) y de Relaciones Interconfesionales (2008-2014).