Carta pastoral de Mons. Francisco Cerro: Día de la Iglesia Diocesana: los sueños se realizan juntos

El papa Francisco ha llamado a toda la Iglesia a vivir en clave sinodal, un camino recorrido en común para ser fieles a nuestra vocación. La pandemia nos ha recordado nuestra fragilidad y la necesidad que tenemos unos de otros. La propuesta pastoral de nuestra archidiócesis «La alegría de caminar juntos» ayudará a presentar con savia nueva la verdad de Cristo, y servirá para
renovar nuestra pertenencia a la comunidad de los discípulos de Jesús.

El Día de la Iglesia Diocesana nos ofrece la oportunidad de reconocer el trabajo constante de nuestra archidiócesis en favor de los ancianos, los jóvenes, los niños, los pobres, las madres gestantes con dificultades, las mujeres que sufren violencia en el entorno familiar, los migrantes que buscan acogida y cercanía entre nosotros. El lema de este año nos recuerda que «Somos lo
que tú nos ayudas a ser. Somos una gran familia contigo».

La Iglesia que peregrina en Toledo realiza su misión evangelizadora y social en muchos ámbitos de la vida de nuestros pueblos y ciudades. Quiero remarcar tres claves que nos ayuden a comprometernos en la vida de nuestra archidiócesis y sus obras de apostolado.

La primera clave es la transparencia, que es el compromiso de todas las instituciones que formamos la comunidad diocesana. Caminamos juntos, somos una familia y pedimos a los fieles que colaboren en la tarea social y evangelizadora de nuestra archidiócesis. Nuestra respuesta a este compromiso y a la ayuda de tantas personas que dedican su tiempo, sus recursos y sus vidas, es la comunicación trasparente de nuestras actividades. Igual que en las familias se comparten y comunican las situaciones diversas que se viven, nuestra familia diocesana tiene el compromiso de informar sobre sus actividades.

La segunda clave es la solidaridad: toda familia vela y cuida a cada uno de sus miembros, nosotros la gran familia de los hijos de Dios, también nos cuidamos y especialmente acogemos a los más vulnerables. El trabajo diario en los centros de nuestra archidiócesis es la respuesta que la Iglesia Madre dan a sus hijos que sienten necesidad. Necesidad de ser acompañados, acogidos, curados, formados, sanados. La Iglesia hace el camino sinodal alimentada por la eucaristía y los sacramentos, y recorre las calles de nuestros pueblos llevando el amor de Cristo a todos: ancianos, migrantes, pobres, familias en dificultad, jóvenes, novios. El camino diario de nuestra gran familia es el camino del amor, imitando a Cristo nuestro Maestro y Señor.

La tercera clave es la corresponsabilidad: Somos lo que tú nos ayudas a ser, una gran familia contigo. Este lema es una llamada a todos, pero no debe quedarse en una frase bonita, que puede ser repetido en carteles de publicidad o para vender un producto. El eslogan que se nos presenta para el Día de la Iglesia Diocesana es una llamada para cada uno de los miembros del pueblo de Dios. Cada uno de nosotros estamos interpelados por la Iglesia, nos llama a caminar juntos y acercarnos curar las heridas de los más débiles. Nos sentimos llamados a trabajar de forma corresponsable para que todos nosotros laicos, vida consagrada y sacerdotes hagamos de nuestra iglesia diocesana ese hospital de campaña que da cobijo a tantos hermanos nuestros que han quedado heridos en los caminos de la vida, como nos recuerda la parábola del buen samaritano,
también nosotros escuchamos la voz de Jesús: «Vete y haz tú lo mismo».

Agradezco la colaboración de todos vosotros en la vida de nuestra Iglesia diocesana; y os pido que sigáis ayudando con vuestro tiempo y con vuestros recursos; sabiendo que Somos lo que tú nos ayudas a ser, una gran familia contigo. Seguimos caminando, llevando la alegría del Evangelio con nuestras vidas.

Dios os bendiga y la Virgen de Guadalupe nos acompañe a ser una Iglesia viva y fecunda.

✠ Francisco Cerro Chaves
Arzobispo de Toledo
Primado de España

Mons. Francisco Cerro Chaves
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Nació el 18 de octubre de 1957 en Malpartida de Cáceres (Cáceres). Cursó los estudios de bachillerato y de filosofía en el Seminario de Cáceres, completándolos en el Seminario de Toledo. Fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1981 en Toledo, desempeñó diversos ministerios: Vicario Parroquial de "San Nicolás", Consiliario de Pastoral Juvenil, Colaborador de la Parroquia de "Santa Teresa" y Director de la Casa Diocesana de Ejercicios Espirituales. En la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma se licenció y doctoró en Teología Espiritual (1997), con la tesis: "La experiencia de Dios en el Beato Fray María Rafael Arnáiz Barón (1911-1938). Estudio teológico espiritual de su vida y escritos". Es doctorado en Teología de la Vida Consagrada en la Universidad Pontificia de Salamanca. Autor de más de ochenta publicaciones, escritas con simplicidad y dirigidas, sobre todo, a la formación espiritual de los jóvenes. Miembro fundador de la "Fraternidad Sacerdotal del Corazón de Cristo". Desde 1989 trabajó pastoralmente en Valladolid. Allí fue capellán del Santuario Nacional de la Gran Promesa y Director del Centro de Formación y Espiritualidad del "Sagrado Corazón de Jesús", Director diocesano del "Apostolado de la Oración", miembro del Consejo Presbiteral Diocesano; delegado Diocesano de Pastoral Juvenil y Profesor de Teología Espiritual del Estudio Teológico Agustiniano. El 2 de septiembre de 2007 fue ordenado Obispo de Coria-Cáceres en la ciudad de Coria. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, departamento de Pastoral de Juventud, y de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada.