Carta pastoral de Mons. Francisco Pérez: Somos peregrinos, pero no vagabundos

N os encontramos perplejos ante tantas circunstancias sufrientes que nos acosan por todos los lados de nuestra vida. El temor y el miedo puede dejarnos no sólo paralizados sino incluso focalizados en considerar que la vida no merece ser vivida. Este es el momento para saber que hay una razón para vivir con esperanza e ilusión: somos peregrinos, pero no vagabundos que no saben dónde ir. Tenemos una certeza que no viene de nuestros razonamientos o ilusiones o frustraciones, es una certeza que proviene del Señor que nos ha comunicado que hay una meta dónde hemos de mirar y caminar hacia ella: la vida eterna.

Es verdad, somos viandantes, pero no errantes. Y ¿quién nos da la certeza sobre ello? Dejemos que nos hable: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida; nadie va al Padre si no es a través de mí. Si me habéis conocido a mí, conoceréis también a mi Padre; desde ahora le conocéis y le habéis visto” (Jn 14, 6). El anhelo de felicidad, que anida dentro de nuestra interioridad, está sustentado por Él, que como un buen acompañante nos lleva por el camino justo. Cuando llegan los sufrimientos y dolores de cualquier tipo tienen sentido desde el mismo Jesucristo que nos ha mostrado lo que es la vida y hacia dónde ella va encaminada. Aunque vengan dudas y dificultades a la hora de vislumbrar dónde está lo cierto, entonces Él nos muestra la auténtica verdad.

El vagabundo no sabe si existe o no la meta, sus pasos no tienen un destino final determinado. El peregrino, por el contrario, siempre se dirige hacia una meta, aunque se pueda ver envuelto en medio de las tinieblas y las dificultades, pero tiene la certeza que existe un final. “Si buscas, pues, por dónde has de ir; acoge en ti a Cristo, porque Él es el camino (…). Es mejor andar por el camino, aunque sea cojeando, que caminar rápidamente fuera del camino. Porque el que va cojeando por el camino, aunque adelante poco, se va acercando al término; pero el que anda fuera del camino, cuanto más corre, tanto más se va alejando del término” (Santo Tomás de Aquino, Super Evangelium Ioannis, ad loc.). No son las circunstancias actuales (con sus grandes logros como la tecnología, la medicina, los logros de un mayor conocimiento de la naturaleza y de sus propias entrañas) las que invitan a peregrinar con la certeza de saber cuál es el término exacto hacia dónde vamos. De ahí que se requiera una mayor profundización para exaltar la gran dignidad del ser humano que no fenece en una frustración de una inmanencia existencial sino que tiene razones suficientes para exaltarlo en el gozo de la trascendencia que tiene su término en la bienaventuranza que nunca acaba.

No podemos “bajar la guardia” y menos desfallecer ante lo que supone lo más importante en la vida: el sentido auténtico de la misma. Las ráfagas del relativismo provocan una marejada de dudas y de frustraciones existenciales. Nos duele en lo más profundo que tantos sectores, incluso gente joven, busquen caminos de perdición y de anulación de su propia vida. No tengamos miedo y seamos “colaboradores de Dios” (1Co 3, 9) para acompañar a los vagabundos y llevarles al camino de los peregrinos que saben dónde está la meta. Como Cristo, peregrino de Emaús (Lc 24, 13-35), nos dejemos llevar y acompañar:

Cristo Señor, peregrino de Emaús,
que por amor te haces cercano a nosotros,
aunque, a veces, el desaliento y la tristeza
impidan que descubramos tu presencia.
Tú eres la llama que aviva nuestra fe.
Tú eres la luz que purifica nuestra esperanza.
Tú eres la fuerza que enciende nuestra caridad.
Enséñanos a reconocerte en la Palabra,
en la Casa y en la Mesa donde el Pan de Vida se reparte,
en el servicio generoso al hermano que sufre.
Y cuando atardezca, ayúdanos, Señor, a decir:
“Quédate con nosotros”. Amén

(Benedicto XVI, Vaticano, 8 del 9 de 2010)

+ Francisco Pérez González

Arzobispo de Pamplona y Obispo de Pamplona

Mons. Francisco Pérez
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Nace el día 13 de enero de 1947 en la localidad burgalesa de Frandovínez. Estudió en los Seminarios diocesanos de Burgos, en la Pontificia Universidad Santo Tomás “Angelicum” de Roma y en la Universidad Pontificia de Comillas, donde se licenció en Teología Dogmático-Fundamental. Fue ordenado sacerdote el 21 de julio de 1973, incardinándose en la diócesis de Madrid, a la que sirvió como Vicario parroquial, en dos parroquias, entre 1980 y 1986. Con anterioridad, de 1973 a 1976, ejerció el ministerio parroquial en Burgos. Entre 1986 y 1995 fue formador y director espiritual del Seminario Diocesano de Madrid. Colaboró asimismo en los equipos de dirección espiritual del Seminario Diocesano de Getafe y del Seminario Castrense. El 16 de diciembre de 1995 fue nombrado Obispo de Osma-Soria, recibiendo la ordenación episcopal de manos del Santo Padre Juan Pablo II el 6 de enero de 1996. El 30 de octubre de 2003 se hacía público su nombramiento como nuevo Arzobispo Castrense y el 11 de diciembre tenía lugar la celebración de toma de posesión. CARGOS PASTORALES Desde el 12 de febrero de 2001 es el Director Nacional de Obras Misionales Pontificias, cargo pontificio para un periodo de cinco años para el que fue ratificado en el 2006. Este mismo mes de julio se hacía público su nombramiento como director de la recién erigida cátedra de Misionología de la Facultad de Teología de San Dámaso de Madrid por un periodo de tres años, tras ser designado para el cargo por el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, Gran Canciller de la citada Facultad. El 31 de julio de 2007 es nombrado por Benedicto XVI Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, en sustitución de monseñor Fernando Sebastián, que había regido estas diócesis desde 1993. Tomó posesión el domingo 30 de septiembre de 2007, en la Catedral de Pamplona. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, cargo para el que fue elegido el 14 de marzo de 2017. Fue miembro de las Comisiones Episcopales del Clero y de Seminarios y Universidades (1996-1999); de Misiones y Cooperación entre las Iglesias (1999-2011/2014-2017). Perteneció al Comité Ejecutivo durante el trienio 2011-2014. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Pamplona (2016-2017).