Carta pastoral de Mons. Joan E. Vives: Todos los santos y santas de Dios, rogad por nosotros

Durante la procesión de entrada de la Eucaristía estacional en la Catedral, hace quince días, cuando iniciamos la fase del Sínodo en nuestra Diócesis, íbamos cantando las letanías de los santos. Invocábamos aquellos y aquellas que son también miembros de la Iglesia, los más grandes, para que desde el cielo nos acompañaran, nos ayudaran y nos protegieran. Recordábamos sus nombres y contestábamos: «¡Ruega por nosotros!». Mañana los celebramos unidos en una única solemnidad: «Todos los santos y santas de Dios, ¡rogad por nosotros!».

Los santos nos ayudan a celebrar el Sínodo con alegría para discernir lo que Dios quiere hoy de nosotros. Ellos, con sus méritos unidos a los de Jesucristo, el único mediador y redentor, nos aportan el perdón de los pecados, el aumento de gracia y el premio de la vida eterna. Y nos hacen llegar la gran verdad: que la santidad es posible en todos los estados de vida y en toda circunstancia. «¡Todos podemos ser santos!» proclama el Papa Francisco. «Todos los cristianos, como bautizados, tienen una igual dignidad ante el Señor y los une una misma vocación, que es la santidad». Los santos no son héroes, sino pecadores que siguen a Jesús por el camino de la humildad y de la cruz. «La santidad, dice el Papa, es el rostro más bello de la Iglesia: es descubrirse en comunión con Dios, en la plenitud de su vida y de su amor. Se entiende, pues, que la santidad no es una prerrogativa sólo de algunos: es un don que se ofrece a todos, nadie está excluido; por eso constituye el carácter distintivo de todo cristiano». La santidad es vivir con amor y ofrecer el testimonio cristiano en las ocupaciones de cada día donde estamos llamados a convertirnos en santos. Cada uno en las condiciones en que se encuentra.

Según el Santo Padre Francisco, hay cinco grandes manifestaciones de la santidad, es decir del genuino amor a Dios y al prójimo. 1.- La paciencia y la mansedumbre, que nos ayudan a soportar las contrariedades, las inestabilidades de la vida, así como las agresiones de los otros, sus infidelidades y defectos. 2.- La alegría y el buen humor. Hay que vivir iluminando con la propia fe el espíritu de los demás, de manera positiva y esperanzada. 3.- El santo debe ser audaz, entusiasta, debe hablar con libertad y tener celo apostólico y evangelizador. 4.- Necesitamos la ayuda de los demás, de la Iglesia, para vencer en nuestras propias luchas. No podemos aislarnos, hay que aprender a ayudar y a dejarnos ayudar. La santidad es personal, pero se logra junto con la comunidad creyente. Y 5.- La santidad se hace fuerte y crece en la medida en que estamos del todo unidos a Dios por la oración y la adoración del Señor.

La fiesta de Todos los Santos nos lleva a desear ser más amigos de Jesús y a estarle unidos, como lo estuvieron los santos y las santas de Dios, ejemplares testigos de fe y de amor en las diferentes épocas en que vivieron. Nada se perderá y Dios hará «que todo sea nuevo» (Ap 21,5). Alegrémonos por la fiesta de mañana. No la confundamos con el día de los difuntos, que se celebra litúrgicamente al día siguiente. El día 1 cantamos la gloria que ya poseen los hermanos que han vivido las bienaventuranzas (Mt 5,1ss). Alabemos a los santos y pidamos que nos acompañen y protejan, y que un día nos reciban en la gloria. Así lo proclama la liturgia en la muerte de un bautizado: «Que los ángeles te acompañen al Paraíso, que a tu llegada te reciban los mártires, y te hagan entrar en la ciudad santa de Jerusalén».

+Joan Enric Vives,

Arzobispo de Urgell

 

 

 

Mons. Joan E. Vives
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Nació el 24 de Julio de 1949 en Barcelona. Tercer hijo de Francesc Vives Pons, i de Cornèlia Sicília Ibáñez, pequeños comerciantes. Fue ordenado presbítero en su parroquia natal de Sta. María del Taulat de Barcelona. Elegido Obispo titular de Nona y auxiliar de Barcelona el 9 de junio de 1993, fue ordenado Obispo en la S.E. Catedral de Barcelona el 5 de septiembre de 1993. Nombrado Obispo Coadjutor de la diócesis de Urgell el 25 de junio del 2001. Tomó Posesión del cargo el 29 de julio, en una celebración presidida por Mons. Manuel Monteiro de Castro, Nuncio Apostólico en España y Andorra. El día 12 de mayo del año 2003, con la renuncia por edad del Arzobispo Joan Martí Alanis, el Obispo Coadjutor Mons. Joan-Enric Vives Sicília pasó a ser Obispo titular de la diócesis de Urgell y copríncipe de Andorra. El 10 de julio del 2003 juró constitucionalmente como nuevo Copríncipe de Andorra, en la Casa de la Vall, de Andorra la Vella. El 19 de marzo del 2010, el Papa Benedicto XVI le otorgó el titulo y dignidad de Arzobispo "ad personam". Estudios: Después del Bachillerato cursado en la Escuela "Pere Vila" y en el Instituto "Jaume Balmes" de Barcelona, entró al Seminario de Barcelona en el año 1965 donde estudio humanidades, filosofía y teología, en el Seminario Conciliar de Barcelona y en la Facultad de Teología de Barcelona (Sección St. Pacià). Licenciado en Teología por la Facultad de Teología de Barcelona, en diciembre de 1976. Profesor de lengua catalana por la JAEC revalidado por el ICE de la Universidad de Barcelona en julio de 1979. Licenciado en Filosofía y ciencias de la educación -sección filosofía- por la Universidad de Barcelona en Julio de 1982. Ha realizado los cursos de Doctorado en Filosofía en la Universidad de Barcelona (1990-1993).