Carta pastoral de Mons. Demetrio Fernández: Guadalupe 2021: “Sigue tras su estela”

Un año más los jóvenes de Córdoba se ponen en camino a Guadalupe. Son 25 años, prolongados en este año por causa de la pandemia. Y todavía no pueden ir todos los que lo desean. Pero hasta allí llevaremos el corazón de todos los jóvenes cordobeses, que están deseosos de encontrarse y compartir su fe, su experiencia ante la Virgen nuestra Madre y su vivencia de una Iglesia joven en camino.

Guadalupe es un lugar, pero sobre todo es el nombre de nuestra Madre en tierras de Extremadura. Guadalupe es una peregrinación de jóvenes desde Córdoba hasta este santuario mariano. Guadalupe se ha convertido en Córdoba en una escuela de vida cristiana para jóvenes durante más de veinticinco años. Este año, además, es Año jubilar guadalupense con gracias especiales de conversión y de renovación al calor de la Madre.

En Guadalupe se han forjado todo tipo de vocaciones cristianas y han cuajado o se han consolidado otras tantas. Muchas parejas de novios se han conocido y se han declarado su amor en una peregrinación de Guadalupe a lo largo de estos años. Y recuerdan ahora en su matrimonio aquella gracia recibida en Guadalupe. Otros, han encontrado su vocación de entrega al Señor, al estilo de María, con un corazón virginal para amar sin medida y gastar su vida por los demás. Y otros han encontrado en Guadalupe su vocación al sacerdocio, sobre todo al mirar el horizonte de estos y tantísimos otros jóvenes que buscan a Dios. Me hago cura para servirles a Cristo en los sacramentos y acompañar a todos lo que buscan a Dios.

Eso es la Iglesia, donde todos aportamos lo mejor de nosotros mismos y donde todos recibimos la gracia abundante de Dios, la luz para el camino y el consejo oportuno en un contexto juvenil. Qué bonita es la Iglesia. Los grandes encuentros de jóvenes como éste no son acontecimientos puntuales que pasan y no dejan huella. Sucede otro tanto con las Jornadas Mundiales de la Juventud o con las peregrinaciones a Santiago o al Rocío. Son momentos puntuales, claro, pero se insertan en todo un proceso de crecimiento en la fe y de compromiso de vida. Luego vienen las reuniones de su propio grupo, donde profundizan su fe y se van formando. Ahí está el Sínodo de los Jóvenes de Córdoba, que con sus Grupos para el Sínodo (GPS) profundizan en los temas que se proponen, este año en el cuidado de la creación con la encíclica Laudato Sì.

El lema de Guadalupe 2021 dice: “Sigue tras su estela”. Se refiere a María Santísima. Ella ha dejado una estela en la vida del cristiano, también del joven. Y a veces esa estela se borra con el paso del tiempo o con los cambios que se experimentan en la juventud. Guadalupe supone renovar esa relación de amor con la Madre. Ella nos lleva siempre a su Hijo Jesús: “Haced lo que él os diga”. Y él nos ha dado a su Madre desde la Cruz: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”, “Ahí tienes a tu Madre”. La vida cristiana es imposible recorrerla, es imposible vivirla sin la Madre. Guadalupe nos hace más conscientes de ello. La peregrinación es ocasión para reflexionar, para acercarse al perdón de Dios, para alimentarse de Cristo en la Eucaristía, para vivir en una Iglesia joven, para asumir compromisos de vida cristiana.

Oremos por los jóvenes de nuestra diócesis y del mundo entero. Necesitan más que nunca el apoyo de todos: padres, educadores, sacerdotes. Muchos jóvenes se apartan de Dios y de la Iglesia, precisamente en su juventud. Pedimos para que vuelvan a casa. Pero otros muchos jóvenes se encuentran con Dios y con la Iglesia en ocasiones como ésta y estrenan una fe que nunca antes habían tenido. El pasado domingo pasaba por nuestra diócesis la Cruz de los Jóvenes, convocando para la JMJ de Lisboa 2023. A ponerse en camino, bajo la convocatoria del Papa Francisco. En el verano de 2022, están convocados los jóvenes a la Peregrinación Europea de Jóvenes a Santiago (PEJ 2022). Más tarea para la Dele, la delegación diocesana de jóvenes, que tanto trabaja para los jóvenes en nuestra diócesis. Son hitos de un proceso. Pero sobre todo son momentos de descubrir una Iglesia joven, una Iglesia viva, una Iglesia que lleva en su seno el futuro de la humanidad.

 

Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández,

Obispo de Córdoba

Mons. Demetrio Fernández
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Nació el 15 de febrero de 1950 en Puente del Arzobispo (Toledo) en el seno de una familia cristiana. Sintió la llamada de Dios al sacerdocio en edad temprana. Estudió en los Seminarios de Talavera de la Reina (Toledo), Toledo y Palencia. Es maestro de Enseñanza Primaria (1969). Licenciado en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana. Estudios de Derecho Canónico en Roma y Salamanca. Doctor en Teología por la Pontificia Universidad Salesiana de Roma con el tema: “Cristocentrismo de Juan Pablo II”. Recibió la ordenación sacerdotal el 22 de diciembre de 1974 en Toledo, de manos del cardenal Marcelo González Martín, arzobispo de Toledo. Profesor de Cristología y Soteriología en el Seminario de Toledo (1980-2005); Consiliario diocesano de MAC -Mujeres de Acción Católica- y de “Manos Unidas” (1983-1996); Vicerrector y Rector del Seminario Mayor “Santa Leocadia” para vocaciones de adultos (1983-1992); Pro-Vicario General (1992-1996); Delegado Episcopal para la Vida Consagrada (1996-1998); Párroco de “Santo Tomé”, de Toledo (1996-2004). Nombrado Obispo de Tarazona el 9 de diciembre de 2004, recibió la ordenación episcopal el 9 de enero de 2005 en el Monasterio de Veruela-Tarazona. El día 18 de febrero de 2010 fue nombrado por el Santo Padre Benedicto XVI Obispo de Córdoba. Inició su ministerio episcopal en la Sede de Osio el día 20 de marzo de 2010.