Carta pastoral de Mons. Julián Ruiz Martorell: La santidad como regalo y horizonte

Queridos hermanos en el Señor:
Os deseo gracia y paz.

En la solemnidad de Todos los Santos pedimos al Señor “que sintamos interceder por nuestra salvación a los que creemos ya seguros en la vida eterna” (Oración sobre las ofrendas). Los santos ya han alcanzado la otra orilla de la historia, y la fe de la Iglesia nos asegura que participan de la vida definitiva.

Damos gracias a Dios porque en los santos nos ofrece “el ejemplo de su vida, la ayuda de su intercesión y la participación en su destino” (Prefacio I de los Santos). Rezamos a Dios todopoderoso y eterno diciéndole: “mediante el testimonio admirable de tus santos fecundas sin cesar a tu Iglesia con vitalidad siempre nueva, y nos das así pruebas evidentes de tu amor. Su insigne ejemplo nos anima, y a su permanente intercesión nos confiamos” (Prefacio II de los Santos).

Los santos son “los mejores miembros de la Iglesia” y, a través de ellos, el Señor nos concede “ayuda y ejemplo para nuestra debilidad” (Prefacio de la solemnidad de Todos los Santos).

Todos tenemos santos de especial referencia; santos a los que nos confiamos suplicantes; santos a los que veneramos con peculiar afinidad; santos cuyas vidas nos sorprenden y animan; santos patronos de naciones, regiones, ciudades, pueblos, instituciones, comunidades, parroquias, ermitas, que nos vinculan en fraterna comunión, en gozosas y festivas celebraciones.

Al leer las vidas de los santos nos sorprende su capacidad de sufrimiento, su serenidad y alegría en medio de las tribulaciones, la firmeza de su fe en el tormento de las incomprensiones y rechazos, su constante esperanza y su ardiente caridad. En ellos contemplamos un amor desbordante, repleto de gratitud, con fragancia de fidelidad, con espíritu de servicio incondicional, con sabor a evangelio vivido, como un rumor de eterna novedad afianzada en la más firme y sólida tradición.

Sabemos que todos estamos llamados a la santidad. Reconocemos que la vocación universal a la santidad no es una fórmula vacía de contenido, sino una gracia y un compromiso, una llamada urgente y apremiante, y un regalo que procede del Señor.

Nos sentimos pequeños e insignificantes cuando vemos nuestros balbuceantes progresos, nuestras pausas repletas de cansancio y nuestros frecuentes retrocesos. Pero la meta de la santidad sigue siendo estimulante y la convocatoria es firme, para todos y cada uno, con nuestra peculiar historia entretejida de titubeos e ingratitudes.

El insigne ejemplo de los santos nos anima, y cada día seguimos caminando porque confiamos en su permanente intercesión.

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

+Julián Ruiz Martorell,

Obispo de Jaca y de Huesca

Mons. Julián Ruiz Martorell
Acerca de Mons. Julián Ruiz Martorell 413 Articles
D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.