Carta pastoral de Mons. Abilio Martínez: Somos lo que tú nos ayudas a ser

Somos una gran familia contigo

           

Queridos diocesanos:

En mis anteriores escritos dirigidos a vosotros, cristianos de Osma-Soria, he insistido en la importancia del sacramento del Bautismo. Sin duda, el día más importante para la vida del cristiano es aquel en el que hemos recibido las aguas bautismales. Por el Bautismo nos ha sido borrado el pecado original y hemos sido hechos hijos de Dios, pasando así a formar parte de esta maravillosa familia que es la Iglesia.  Hoy, y de cara a la jornada del Día de la Iglesia Diocesana el próximo 7 de noviembre, me propongo ofreceros unas sencillas reflexiones que nos ayuden a vivir personalmente una realidad tan maravillosa como es la pertenencia a la Iglesia Diocesana de Osma-Soria.

El Concilio Vaticano II afirma que la íntima naturaleza de la Iglesia se nos manifiesta bajo diversos símbolos tomados de la vida pastoril, de la agricultura, de la construcción, de las familias y de los esponsales (Cfr. Lumen Gentium n. 6). Así las imágenes que a lo largo de la historia se han dado de la Iglesia han sido múltiples y variadas: “Pueblo de Dios”, “Cuerpo de Cristo”, “Redil o grey”, “Esposa de Cristo”… También la Iglesia es la familia de aquellos a quienes convoca la palabra de Dios formando al Pueblo de Dios que se alimenta con el Cuerpo de Cristo, con la Eucaristía. La Iglesia, dice el Documento conclusivo de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano que tuvo lugar en Aparecida, es una realidad familiar, una familia de familias, icono vivo de la Trinidad, de Dios mismo en su «familia» eterna (Cfr.nn.119.412).

El Papa Francisco nos ha obsequiado con una serie de consideraciones acerca de la Iglesia como “familia de Dios”. Para ello ha recurrido a la parábola del hijo pródigo, del Padre misericordioso. El plan de Dios sobre el hombre pasa por constituir una única familia, la familia de los hijos de Dios en la que todos se sientan cercanos y amados por Él (Cfr.  Catequesis del Papa el miércoles 29 de mayo de 2013). “Esta es la raíz de la Iglesia”, insiste Francisco.

El Papa toma como punto de partida la llamada de Dios a Abrahán para que fuese padre de una multitud inmensa como las estrellas del cielo y las arenas de la playa (cfr. Gn 22,17). El mismo Dios elige luego a un pueblo, Israel, para establecer una Alianza: “Vosotros seréis mi pueblo y Yo seré vuestro Dios” (Ex 6,7)”. Y ya, en la plenitud de los tiempos, Dios envía a su Hijo nacido de mujer. Este reúne una pequeña comunidad que, siguiendo su Palabra, sigue su camino y se constituye en su familia. De este modo, ya tenemos la Iglesia como una familia en camino, lo que hoy llamamos la Iglesia sinodal.

El Documento preparatorio del Sínodo que tendrá lugar en Roma en octubre de 2023 “Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión, nos invita a ponernos a la escucha del Espíritu Santo para que sea el Espíritu quien nos preceda y acompañe en todo este proceso de escucha y discernimiento, permaneciendo abiertos a las posibles sorpresas que pueden aparecer a lo largo del camino. Y esta llamada se nos hace a todos los cristianos porque todos participamos de la vida eclesial y de la misión evangelizadora, precisamente en virtud del Bautismo y de la Confirmación.

Para terminar os propongo las siguientes preguntas para que nos las formulemos personalmente y la respondamos con sinceridad y franqueza: ¿Amo a la Iglesia? ¿La considero mía hasta el extremo de poder decir con verdad que yo soy Iglesia? ¿Rezo por ella? ¿Veo en los demás verdaderos hermanos míos? ¿Qué es lo que yo personalmente puedo y debo hacer para que todos los que viven en mi entorno -familiares, amigos, compañeros de trabajo- se sientan también como miembros de esta familia y como hijos de Dios? Es muy fácil criticar a la Iglesia y culpar a los demás de sus pecados y errores. Más difícil es amarla y hacerla crecer en santidad con las buenas obras de todos aquellos que la formamos, siendo testigos del amor de Dios a los hermanos, sobre todo, a los que más nos necesitan.

Habitualmente el Papa Francisco suele terminar -y yo lo hago con él- animándonos a vivir la fe en la Iglesia como “una respuesta a la llamada de Dios a vivir juntos, siendo la gran familia de los convocados por Él”.

Con mi afecto y bendición,

 

✠ Abilio Martínez Varea

Obispo de Osma-Soria

 

Mons. Abilio Martínez Varea
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El obispo electo de Osma-Soria nació en Autol (La Rioja) el 29 de enero de 1964. Ingresó en el seminario diocesano de Logroño, donde estudió Filosofía y Teología entre los años 1982 y 1987. Después se trasladó a Roma, donde obtuvo la licenciatura en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma (1989). Fue ordenado sacerdote el 30 de septiembre de 1989. Su ministerio sacerdotal lo ha desarrollado en la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Su primer destino fue como vicario parroquial de la parroquia de San Barlotomé de Aldeanueva de Ebro (La Rioja) (1989-1994). Entre 1994 y 1996 realizó los cursos de doctorado en la Universidad Pontificia de Salamanca. A su regreso, fue nombrado vicario parroquial de San Pío X de Logroño. Ha desempañado los cargos de delegado de Apostolado Seglar, profesor en el instituto diocesano de Ciencias Religiosas y delegado de Enseñanza. Desde el año 2005 es vicario episcopal de Pastoral y Enseñanza.