Carta pastoral de Mons. Francisco Cerro: 50 años del Carmelo en Navahermosa

Las Madres Carmelitas de la parroquia de Navahermosa han comenzado a celebrar un año de preparación con motivo de las bodas de oro de su fundación, en el año 1972. El Carmelo de Navahermosa es una gracia de vida contemplativa, no solo para el pueblo, sino para la archidiócesis y de toda la Iglesia universal. Tres son las, claves de este 50 aniversario que no puede pasar desapercibido.

1. Contemplativas al estilo de santa Teresa de Jesús. Una de las mujeres de la vida monástica y contemplativa más grandes de la historia nos presenta que solo Dios basta. La cantora de la humanidad de Cristo, reforma la vida del Carmelo y de la Iglesia con una vuelta a las raíces del amor al Corazón de Cristo desde la plena comunión con la Iglesia y desde la santidad. Solo los santos nos sacan de todas las crisis y nos lanzan a evangelizar desde nuestras pobrezas.

El Carmelo siempre ha sido memoria permanente del Amor de su Corazón que nos lo entrega María, bajo la advocación de la Madre del Monte Carmelo. Este Carmelo de Navahermosa lleva 50 años siendo faro de luz en la noche. Todas las carmelitas que a lo largo de estos años han vivido en el monasterio de Navahermosa han vivido muy claramente las exigencias de la orden carmelitana. Han sido mujeres llenas del espíritu carmelitano y de un amor apasionado a la iglesia diocesana y a la iglesia universal.

2. Un años de acción de gracias. Un Carmelo es un regalo del Corazón de Jesús a una humanidad herida y sin esperanza. Rezar de día y de noche, ofreciendo en amor su vida para que tengan vida y la tengan en abundancia.

El Papa Francisco así lo recordaba a las queridas carmelitas: «Desde la oración personal y comunitaria vosotras descubrís al Señor como tesoro de vuestra vida, vuestro bien, “todo el bien, el sumo bien”, vuestra “riqueza a satisfacción” y, con la certeza en la fe de que “solo Dios basta”, habéis elegido la mejor parte. Habéis entregado vuestra vida, vuestra mirada fija en el Señor, retirándoos en la celda de vuestro corazón, en la soledad habitada del claustro y en la vida fraterna en comunidad. De este modo sois imagen de Cristo que busca el encuentro con el Padre en el monte» (Vultum Dei quaerere, 9)

Es una gracia inmensa que el Carmelo siga vivo para una iglesia que quiera ser en el mundo sal de la tierra y luz del mundo.

3. Descubrir juntos en una Iglesia en salida la dimensión contemplativa de la vida. Es necesario descubrir la dimensión contemplativa de todo el pueblo de Sin Dios de los laicos, vida consagrada y sacerdotes. Sin la dimensión de una vida de oración nuestra fe languidece, nuestra esperanza se muere y nuestra caridad es una farsa. Sin oración Dios acaba siendo nadie. Es necesario una vida orante vivido en la vida y desde el servicio que se hace caridad.

Felicitamos y bendecimos de corazón a las carmelitas de Navahermosa. Adelante, que la Iglesia os quiere de corazón y da gracias al Corazón de Jesús y a la Virgen del Carmen por vuestra vida de entrega y generosidad.

+ Francisco Cerro Chaves

Arzobispo de Toledo
Primado de España

 

Mons. Francisco Cerro Chaves
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Nació el 18 de octubre de 1957 en Malpartida de Cáceres (Cáceres). Cursó los estudios de bachillerato y de filosofía en el Seminario de Cáceres, completándolos en el Seminario de Toledo. Fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1981 en Toledo, desempeñó diversos ministerios: Vicario Parroquial de "San Nicolás", Consiliario de Pastoral Juvenil, Colaborador de la Parroquia de "Santa Teresa" y Director de la Casa Diocesana de Ejercicios Espirituales. En la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma se licenció y doctoró en Teología Espiritual (1997), con la tesis: "La experiencia de Dios en el Beato Fray María Rafael Arnáiz Barón (1911-1938). Estudio teológico espiritual de su vida y escritos". Es doctorado en Teología de la Vida Consagrada en la Universidad Pontificia de Salamanca. Autor de más de ochenta publicaciones, escritas con simplicidad y dirigidas, sobre todo, a la formación espiritual de los jóvenes. Miembro fundador de la "Fraternidad Sacerdotal del Corazón de Cristo". Desde 1989 trabajó pastoralmente en Valladolid. Allí fue capellán del Santuario Nacional de la Gran Promesa y Director del Centro de Formación y Espiritualidad del "Sagrado Corazón de Jesús", Director diocesano del "Apostolado de la Oración", miembro del Consejo Presbiteral Diocesano; delegado Diocesano de Pastoral Juvenil y Profesor de Teología Espiritual del Estudio Teológico Agustiniano. El 2 de septiembre de 2007 fue ordenado Obispo de Coria-Cáceres en la ciudad de Coria. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, departamento de Pastoral de Juventud, y de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada.