Carta pastoral de Mons. Amadeo Rodríguez: Acogida de Mons. Sebastián Chico Martínez, Obispo electo de Jaén

Sé que lo que ahora voy a decir a toda la Comunidad diocesana de Jaén es, más que una petición, una obviedad. Acojan con afecto y, sobre todo, con sentido eclesial al Pastor que a partir de ahora va a presidir y animar el camino de fe de este pueblo cristiano que tiene en la Diócesis de Jaén la misión de compartir el amor a Jesucristo y de llevarlo a quienes, quizás sin saberlo, tanto le necesitan.

Digo que lo que acabo de pedir es una obviedad, porque yo soy testigo de la calidez del pueblo jiennense, en la acogida que ahora pido para el que será mi sucesor Mons. Sebastián Chico Martínez. Lo que yo he experimentado y siento día a día, es lo que os pido para el Obispo que, el Santo Padre, acaba de regalarnos.

Llega desde la Diócesis de Cartagena, en la que ha sido Obispo Auxiliar. Es un obispo joven, tiene 53 años, y, por tanto, no tiene una fecha cercana de jubilación, cosa que no me sucedió a mí, que vine con 70 años.

Desde este momento le digo, querido Don Sebastián, que este pueblo cristiano, del Santo Reino de Jaén, es cálido en afecto y acoge con ilusión y esperanza a su Pastor. Sabe que su fuerza y su éxito pastoral, además de la confianza en el Espíritu y de la presencia santificadora del Señor en medio de los que compartimos fe y vida, está también en la cálida y activa comunión de la Iglesia. Por eso, la fuerza pastoral y misionera del Obispo será también la de todos nosotros.

El obispo no puede vivir su misión de pastor de la Iglesia sin que los laicos, mayoría del Pueblo de Dios, cristianos en la calle, que representan, cada cual en su ambiente, a la Iglesia en salida, le acompañen activamente en su ministerio. Tampoco lo podría hacer sin la variedad, riqueza y belleza de los carismas que muestran en su vida y en sus acciones los consagrados y consagradas, que tienen presencia entre nosotros.

El Presbiterio Diocesano, vinculado sacramentalmente al obispo diocesano, al que lo ordena y a sus sucesores, puedo asegurar que es especialmente fiel a la promesa que hicieron en su ordenación: su obediencia y respeto al obispo lo manifiestan, sobre todo, en el servicio pastoral que cada uno tiene encomendado, siempre orientado a ofrecer el amor y la misericordia de Dios, y al anuncio fuerte y apasionado de Jesucristo. Os pido que continuéis con Don Sebastián con el mismo talante de acogida cordial y fervorosa que habéis manifestado conmigo.

En este momento, en el que la Iglesia está en camino, el nuevo pastor se va a incorporar como nuestro guía en una Iglesia en “sinodalidad”. Este hecho, el de un cambio de pastor, nos hará ver mejor lo que es la Iglesia, como misterio de comunión, para la evangelización: un sucesor de los apóstoles sucede a otro y la Iglesia de Jaén sigue adelante en su camino, porque lo que importa es el servicio y no la persona.

El Obispo Sebastián será el centro de vuestra oración, el guía de vuestro ser Iglesia y el animador de vuestro caminar unidos como discípulos misioneros. Amadeo y Ramón quedaremos para vosotros como un eco de la sucesión apostólica, que esperamos sea evocado, de vez en cuando, en vuestro afecto y oración.

Seguid rezando por nosotros; pero no olvidéis nunca de que quien ha de focalizar vuestra oración, vuestra fidelidad, vuestro afecto, vuestra colaboración, es el que el Santo Padre nos ha enviado como vínculo de comunión, que no es otro que Mons. Sebastián Chico Martínez.

Que Santa María de la Cabeza, nuestra buena madre, a la que ya estoy seguro que amará filialmente, como la ama con la advocación de la Fuensanta, le acompañe en cada día de su vida giennense.

 + Amadeo Rodríguez Magro
Administrador Apostólico de Jaén

Mons. Amadeo Rodríguez
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Mons. Amadeo Rodríguez Magro nació el 12 de marzo de 1946 en San Jorge de Alor (Badajoz). Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano de Badajoz, del que luego sería formador. Recibió la ordenación sacerdotal el 14 de junio de 1970. Su primer destino pastoral fue de coadjutor de la parroquia emeritense de San Francisco de Sales (1970-1974), de la que posteriormente sería párroco (1977-1983). Tras obtener la licenciatura en Ciencias de la Educación (sección Catequética) en la Universidad Pontificia Salesiana de Roma (1983-1986), D. Amadeo fue nombrado por su Obispo, D. Antonio Montero, vicario episcopal de Evangelización y director de la Secretaría Diocesana de Catequesis (1986-1997), siendo también designado vicario territorial de Mérida, Albuquerque y Almendralejo; y finalmente vicario general (1996-2003). Fue además secretario general del Sínodo Pacense (1988-1992) y secretario de la conferencia de Obispos de la Provincia Eclesiástica de Mérida-Badajoz (1994-2003). En 1996 fue nombrado canónigo de la Catedral de Badajoz, cuyo cabildo presidió de 2002 a 2003. Realizó su labor docente como profesor en el Seminario, en el Centro Superior de Estudios Teológicos, en la escuela diocesana de Teología para Laicos (1986-2003) y de Doctrina Católica y su Pedagogía en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura (1987-2003). También formó parte del consejo asesor de la Subcomisión Episcopal de Catequesis de la Conferencia Episcopal Española. El 3 de julio de 2003 San Juan Pablo II le nombra obispo de Plasencia y recibe la ordenación episcopal en la Catedral de Plasencia el 31 de agosto de 2003. En la Conferencia Episcopal Española es el vicepresidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y presidente de la Subcomisión Episcopal de Catequesis desde 2014, de la que ya era miembro desde 2003. También ha formado parte de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias de 2005 a 2011. El 9 de abril de 2016 se hizo público su nombramiento como obispo de Jaén. Tomó posesión de su cargo el día 21 de mayo de 2016.