Carta pastoral del Cardenal Juan José Omella: «Una amigo de Dios y de los pobres»

El pasado 2 de julio participé en el congreso organizado en Córdoba con motivo del 75 aniversario de la proclamación de san Juan de Ávila como patrono del clero de España. San Juan de Ávila es un santo que está aún por descubrir. Es por ello que este congreso fue una oportunidad para acercarnos con entusiasmo a la vida y a la obra de este apóstol, amigo y acompañante espiritual de los pobres.

Juan de Ávila nació en el año 1500 en Almodóvar del Campo, Ciudad Real. Su familia era profundamente cristiana. Estudió Derecho en la Universidad de Salamanca y Teología en la Universidad de Alcalá. Fue ordenado sacerdote en 1526. Cuenta su principal biógrafo, Fray Luis de Granada, que un día, después de la celebración de su primera misa, Juan de Ávila invitó a doce pobres a los cuales lavó los pies, invitó a comer y repartió todos sus bienes. El cuidado y la atención a los pobres fue siempre el objetivo de su vida y misión, un objetivo que también está muy presente en nuestro plan pastoral, especialmente en este curso, cuyo eje principal han sido los pobres.

San Juan de Ávila es, ante todo, un apóstol de la Sagrada Escritura. Para él la Biblia es «la casa de Dios». Animaba a todo el mundo a entrar en ella para conocer a Jesús, amarlo y seguir sus huellas. Ojalá que el ejemplo de este santo nos anime a alimentarnos de la Palabra de Dios, a orar con ella y a ponerla en práctica en nuestra vida.

Juan de Ávila fue un buen acompañante espiritual que ayudó a muchas personas a avanzar en la vida espiritual y a discernir lo que Dios esperaba de ellas. Dicen sus biógrafos que sus palabras eran como saetas encendidas que salían de un corazón ardiente que encendían también el corazón de los demás. Su manera de acompañar puede ayudarnos a trabajar el discernimiento, que precisamente es el objetivo del Plan Pastoral Diocesano que trabajaremos durante este curso, a partir del Adviento.

San Juan de Ávila llevó una vida austera y pobre. Se sentía seguidor de Jesucristo que vivía humildemente y no tenía donde reclinar la cabeza (cf. Mt 8, 20). Fue un sacerdote pobre, amigo de los pobres. Denunció muchas veces la desigualdad social que existía en su época. Solía decir que si llamábamos Padre a Dios es porque todos somos hermanos. Y no era de buenos hermanos, decía el santo, que unos tuvieran tanto y otros murieran de hambre.

La celebración de la Eucaristía era el momento más importante del día para san Juan de Ávila. Dedicaba mucho tiempo a preparar las celebraciones y a dar gracias cuando terminaban. Y es que, para él, la vida transcurría de Eucaristía en Eucaristía hasta el encuentro definitivo con el Padre. Es por ello que decía a menudo: «Al Señor recibí, a su mesa me siento, mañana estaré con Él». Aprendamos como él, a hacer de la Eucaristía el eje de nuestra vida.

Juan de Ávila falleció en 1569. El epitafio de su sepulcro refleja claramente cuál fue su misión: messor eram (fui segador). Pidamos al Señor que envíe a nuestro mundo más segadores que, como él, patrón del clero español, estén enamorados de Dios y sean amigos de los pobres.

† Cardenal Juan José Omella
Arzobispo de Barcelona

Card. Juan Jose Omella
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Mons. Juan José Omella Omella nació en la localidad de Cretas, provincia de Teruel y archidiócesis de Zaragoza, el 21 de abril de 1946. Estudió en el Seminario de Zaragoza y en Centros de Formación de los Padres Blancos en Lovaina y Jersualén. El 20 de septiembre de 1970 recibía la ordenación sacerdotal. En su ministerio sacerdotal, trabajó como Coadjutor y como Párroco y entre 1990 y 1996 como Vicario Episcopal en la diócesis de Zaragoza. Durante un año fue misionero en Zaire. El 15 de julio de 1996 fue nombrado Obispo auxiliar de Zaragoza. Fue ordenado Obispo el 22 de septiembre de ese mismo año. El 27 de octubre de 1999 fue nombrado Obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, de la que tomó posesión el 12 de diciembre de 1999. Entre el 24 de agosto de 2001 y el 19 de diciembre de 2003 fue Administrador Apostólico de Huesca y entre el 19 de octubre de 2001 y el 19 de diciembre de 2003, también Administrador Apostólico de Jaca. El día 8 de abril de 2004 es nombrado Obispo de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Es miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social desde febrero de 2002. Con anterioridad, desde 2000 fue Presidente en funciones de esta misma Comisión Episcopal. Es también Consiliario Nacional de Manos Unidas.