Carta pastoral de Mons. Francisco Cerro: DOMUND: cuenta lo que has visto y oído

En el curso pastoral donde se subraya la vocación laical, el Domund de este año, que celebraremos el próximo domingo, 24 de octubre, nos habla del testimonio misionero de la vida. Ser testigos de Cristo Resucitado, de lo que hemos visto y oído y contémoslo a una humanidad que vive inserta en grandes heridas. Una aldea global que ha vivido, por la pandemia y sus consecuencias, una de las noches más oscuras de la historia y que con Cristo, por Él y en Él, debemos dar respuesta a un mundo que se muere de frío por falta de esperanza.

Este Domund 2021, que rezamos para que sea el último amenazados por la COVID y que esperamos que no haya más rebrotes, que podían volver a paralizar la normalidad en nuestras celebraciones parroquiales y a la vida cristiana.

Tres serían las claves para este Domund que quiero subrayar para que no esté en crisis nuestra generosidad con las misiones, que cada vez están más necesitadas. Como siempre toda conversión pasa por nuestros bolsillos. Compartir con los más necesitados que son los que por no tener, no tienen la mayor riqueza de nuestra vida, que es la fe en Jesucristo, que anuncian los misioneros y misioneras, con el testimonio de la entrega de su vida.

1. Sed muy generosos. Más que nunca los misioneros nos cuentan, cómo han quedado sus comunidades afectadas por el coronavirus, que como siempre han sido lo más pobres, los que más se han visto afectados por la pandemia mundial que hemos sufrido. Sed muy generosos, para que testimoniemos con nuestra vida que no ha bajado nuestro apoyo y aportación a los misioneros que siguen al frente sembrando evangelio.

La generosidad hacia las misiones por parte de nuestras parroquias, colegios, centros, cofradías, movimientos, asociaciones, comunidades religiosas, se tiene que hacer realidad, porque seguimos arrimando el hombro, en una situación que ahora más que nunca requiere de nuestra generosidad.

2. Rezad por ellos. Los misioneros son los mejores hijos de la Iglesia, los que siguen viviendo en las fronteras, en las periferias, en una Iglesia en salida desde Pentecostés y que sigue caminando hacia tantos hombres y mujeres que necesitan a Cristo para no perderse lo mejor de la vida.

Que este mes misionero de octubre, con la celebración del Domund sea un tiempo de oración y de petición para que el Señor haga descubrir a sacerdotes, vida consagrada y laicos la vocación misionera.

Misioneros de la esperanza y de la alegría. Este curso pastoral en nuestra Archidiócesis, donde todos profundizan en que la vocación laical no es porque no hay otra cosa, por defecto, sino porque es una llamada a la santidad vivida para la transformación del mundo según el Corazón de Dios. Laicos y misioneros por vocación, que vivan siempre contando lo que han visto y oído.

Encomendamos el fruto a la Virgen de Guadalupe en su Jubileo.

+ Francisco Cerro Chaves
Arzobispo de Toledo
Primado de España

Mons. Francisco Cerro Chaves
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Nació el 18 de octubre de 1957 en Malpartida de Cáceres (Cáceres). Cursó los estudios de bachillerato y de filosofía en el Seminario de Cáceres, completándolos en el Seminario de Toledo. Fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1981 en Toledo, desempeñó diversos ministerios: Vicario Parroquial de "San Nicolás", Consiliario de Pastoral Juvenil, Colaborador de la Parroquia de "Santa Teresa" y Director de la Casa Diocesana de Ejercicios Espirituales. En la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma se licenció y doctoró en Teología Espiritual (1997), con la tesis: "La experiencia de Dios en el Beato Fray María Rafael Arnáiz Barón (1911-1938). Estudio teológico espiritual de su vida y escritos". Es doctorado en Teología de la Vida Consagrada en la Universidad Pontificia de Salamanca. Autor de más de ochenta publicaciones, escritas con simplicidad y dirigidas, sobre todo, a la formación espiritual de los jóvenes. Miembro fundador de la "Fraternidad Sacerdotal del Corazón de Cristo". Desde 1989 trabajó pastoralmente en Valladolid. Allí fue capellán del Santuario Nacional de la Gran Promesa y Director del Centro de Formación y Espiritualidad del "Sagrado Corazón de Jesús", Director diocesano del "Apostolado de la Oración", miembro del Consejo Presbiteral Diocesano; delegado Diocesano de Pastoral Juvenil y Profesor de Teología Espiritual del Estudio Teológico Agustiniano. El 2 de septiembre de 2007 fue ordenado Obispo de Coria-Cáceres en la ciudad de Coria. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, departamento de Pastoral de Juventud, y de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada.