Carta pastoral de Mons. Atilano Rodríguez: ‘La Sinodalidad’

El papa Francisco afirma que la nueva evangelización debe implicar un nuevo protagonismo de los presbíteros, de los miembros de la vida consagrada y de los cristianos laicos. “Cada uno de los bautizados, cualquiera que sea su función en la Iglesia y el grado de ilustración de su fe, es un agente evangelizador, y sería inadecuado pensar en un esquema de evangelización llevado adelante por actores calificados donde el resto del pueblo fiel sea solo receptivo de acciones” (EG 120).

Estas palabras del Papa nos recuerdan que, en la acción evangelizadora, aunque nadie es imprescindible, todos somos necesarios. Cada bautizado, de acuerdo con sus capacidades, dones y carismas, atento en todo momento a la acción permanente del Espíritu Santo, ha de ser protagonista de la misión evangelizadora de la Iglesia, desde la vivencia de la comunión y de la corresponsabilidad pastoral.

Ahora bien, si queremos ser fieles a las recomendaciones del Santo Padre, todos los bautizados, en esta nueva etapa evangelizadora, estamos convocados a recorrer el camino de la sinodalidad. Con esta expresión, el Sucesor de Pedro nos está indicando que la sinodalidad no es solamente un tema sobre el que debamos reflexionar, sino ante todo un modo de ser y de actuar en la Iglesia que nos impulsa a caminar juntos, asumiendo la propia responsabilidad en la misión evangelizadora.

Por eso, cuando nos paramos a reflexionar sobre el significado y el sentido de la sinodalidad, descubrimos que ésta es “ante todo, una práctica, un estilo de Iglesia, un modo de ser cristiano, que se apoya en ciertas actitudes que hay que desarrollar: la escucha, la humildad, la confianza, la libertad, la fe y la oración, el diálogo y el encuentro, la participación activa y la búsqueda de la comunión orientada a la misión”.

Estas intuiciones de la religiosa Nathalie Becquart, subsecretaria del Sínodo de los Obispos, nos ayudan a entender y asumir que una Iglesia sinodal no se construye de la noche a la mañana. La sinodalidad es un proceso que requiere tiempo, aprendizaje y, sobre todo, exige la vivencia y la práctica de una espiritualidad de comunión, íntimamente unida a la formación integral de todos los evangelizadores.

Esta espiritualidad y formación integral de presbíteros, consagrados y cristianos laicos, juntamente con el acompañamiento personal y comunitario, debe ayudarnos a todos los bautizados a dinamizar y realizar sin miedo ni complejos la misión evangelizadora de la Iglesia. Además de la humildad para escuchar a Dios y para acoger las propuestas de los hermanos, la sinodalidad exige también la participación activa de todos los bautizados, la vivencia de la comunión eclesial y la respuesta al mandato misionero.

Con mi sincero afecto y bendición, feliz día del Señor.

 

+ Atilano Rodríguez,

Obispo de Sigüenza-Guadalajara

Mons. Atilano Rodríguez
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Mons. D. Atilano Rodríguez nació en Trascastro (Asturias) el 25 de octubre de 1946. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario de Oviedo y cursó la licenciatura en Teología dogmática en la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue ordenado sacerdote el 15 de agosto de 1970. El 26 de febrero de 2003 fue nombrado Obispo de Ciudad Rodrigo, sede de la que tomó posesión el 6 de abril de este mismo año. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostado Seglar y Consiliario Nacional de Acción Católica desde el año 2002. Nombrado obispo de Sigüenza-Guadalajara el día 2 de febrero de 2011, toma posesión de su nueva diócesis el día 2 de abril en la Catedral de Sigüenza.