Carta pastoral del Cardenal Juan José Omella: «Caminar juntos»

Hay una actividad de Jesús que siempre lo acompaña en su ministerio, a pesar de que muy a menudo queda solo apuntada. Jesús, durante su vida terrenal, camina y camina mucho. Desde el comienzo de su ministerio, los Evangelios describen cómo Jesús «recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios» (Mc 1,39). Jesús no para de recorrer su país de un extremo a otro, llevando la presencia y el mensaje de Dios.

Pero, también, una vez resucitado, Jesús continúa caminando con y entre nosotros. Cristo resucitado se encontró con dos discípulos que iban a Emaús «y se puso a caminar con ellos» (Lc 24,15).

Este camino Jesús no lo hace solo, lo hacía acompañado de los discípulos en Israel, y lo quiere continuar haciendo con nosotros en pleno siglo XXI. Este «caminar juntos» con Jesucristo y bajo la guía del Espíritu Santo es el significado de la palabra «Sínodo».

La Iglesia es de Dios y nosotros somos sus colaboradores. La sinodalidad es, pues, el camino para aprender a escuchar juntos la voluntad de Dios para su pueblo. Y para que esto sea posible hace falta que participemos todos los miembros de la Iglesia.

Por este motivo, el Papa ha invitado a toda la Iglesia a participar en la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, que este mismo fin de semana se inaugura en el Vaticano y que abordará el tema: «Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión».

En el proceso de escuchar qué dice el Señor a todo el Pueblo de Dios, el papa Francisco ha querido que el camino se inicie en cada diócesis con una primera fase que empezará el próximo fin de semana y se prolongará hasta el mes de abril. Caminar sinodalmente es más lento, pero permite avanzar juntos y con más solidez.

Como Iglesia diocesana ya tenemos cierta experiencia de esta sinodalidad, por ejemplo, en el trabajo de reflexión y discernimiento, que ha culminado en el Plan Pastoral Diocesano ¡Salgamos! Justamente el desarrollo de este Sínodo coincidirá en el tiempo con el nuevo objetivo del Plan Pastoral que empezaremos a trabajar a partir del Adviento: el discernimiento.

Sinodalidad y discernimiento son dos caminos para encontrar la voluntad de Dios. Ahora bien, mientras la sinodalidad es el camino para descubrir juntos la voluntad del Señor para el Pueblo de Dios, el discernimiento es la vía para descubrir personalmente la voluntad de Dios para nuestras vidas particulares.

Tanto el objetivo diocesano del discernimiento como la propuesta pontificia del Sínodo son dos caminos que se encuentran y que convergen, desde los cuales podemos avanzar para encontrar lo que el Espíritu quiere para la Iglesia universal, para la Iglesia particular que peregrina en Barcelona, así como para cada uno de nosotros. Dios nos continúa hablando y hay que aprender a escucharlo para que seamos fieles al Evangelio y audaces en la propuesta de la Buena Noticia de Jesús.

Queridos hermanos y hermanas, la sinodalidad nos enseña, a la luz del Espíritu, una manera eficaz de avanzar y de superar los conflictos. El Espíritu Santo se sirve de nosotros para mostrar la voluntad de Dios. Por eso, ya desde ahora, os animo a todos a intensificar la oración y a hacer juntos este camino sinodal y de discernimiento. Que Nuestra Señora del Rosario nos ayude.

† Cardenal Juan José Omella
Arzobispo de Barcelona

Card. Juan Jose Omella
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Mons. Juan José Omella Omella nació en la localidad de Cretas, provincia de Teruel y archidiócesis de Zaragoza, el 21 de abril de 1946. Estudió en el Seminario de Zaragoza y en Centros de Formación de los Padres Blancos en Lovaina y Jersualén. El 20 de septiembre de 1970 recibía la ordenación sacerdotal. En su ministerio sacerdotal, trabajó como Coadjutor y como Párroco y entre 1990 y 1996 como Vicario Episcopal en la diócesis de Zaragoza. Durante un año fue misionero en Zaire. El 15 de julio de 1996 fue nombrado Obispo auxiliar de Zaragoza. Fue ordenado Obispo el 22 de septiembre de ese mismo año. El 27 de octubre de 1999 fue nombrado Obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, de la que tomó posesión el 12 de diciembre de 1999. Entre el 24 de agosto de 2001 y el 19 de diciembre de 2003 fue Administrador Apostólico de Huesca y entre el 19 de octubre de 2001 y el 19 de diciembre de 2003, también Administrador Apostólico de Jaca. El día 8 de abril de 2004 es nombrado Obispo de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Es miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social desde febrero de 2002. Con anterioridad, desde 2000 fue Presidente en funciones de esta misma Comisión Episcopal. Es también Consiliario Nacional de Manos Unidas.