Carta pastoral del Cardenal Carlos Osoro: Sois la hora de Dios

Hace unos días, en la vigilia de oración que cada primer viernes de mes comparto con jóvenes, acogimos la cruz de la JMJ con la vista puesta ya en Lisboa y dimos el pistoletazo de salida a la peregrinación de una réplica de la misma por parroquias y otras instituciones de nuestra diócesis. Fue una alegría inmensa ver a 3.000 personas en la explanada de la catedral. Aparte del habitual rato de adoración, hubo un concierto y todos vivimos la experiencia de ser una comunidad reunida en el nombre del Señor, de sentirnos amados por Dios y llamados a anunciar a Jesucristo. Os doy las gracias por todo lo que allí vivimos.

Es bueno y hermoso ver a los jóvenes que tienen que tomar responsabilidades diversas en todos los órdenes de la vida. También es bueno descubrir cómo desean participar con los adultos en el desarrollo de la sociedad. Con esta carta quiero invitar a los adultos a escuchar a los jóvenes. Hacedlo a fondo; no os quedéis con caricaturas ni prejuicios. Dispongámonos todos los adultos a escucharlos y a hacerlo con la hondura que ellos tienen. Como en tantas ocasiones, no les demos respuestas preconcebidas o elaboradas desde nuestra realidad. ¿Por qué no nos abrimos a la novedad? ¿Por qué no confiamos también en sus respuestas a las preguntas que nosotros les hagamos?

El viernes por la noche meditamos el texto de la samaritana, al que he dedicado mi carta pastoral «Dame de beber». Durante la proclamación y, sobre todo, después en la reflexión, el silencio se podía cortar. ¡Cómo escuchan la Palabra de Dios! ¡Con qué respeto reciben la presencia del Señor en la Eucaristía y cómo reciben su bendición! ¡Con qué devoción! Qué miradas y qué silencios se percibían cuando les decía que la tarea de Jesús es ir en búsqueda de todos. Por eso entra también en Samaría; sabe que judíos y samaritanos están reñidos, pero a Él le interesa toda persona y el encuentro con cada una. ¡Cómo escuchaban este relato! Muy a menudo a los jóvenes los tratamos como si solo los adultos tuviésemos capacidad para encontrar caminos, y levantamos murallas con frases como «tú no sabes», «no tienes experiencia», «tienes que pasar por muchas situaciones para descubrir los peligros reales que existen», «eres idealista»…

¡Qué atención prestaban! En el pozo de Jacob Jesús se encuentra con una mujer a la que le pide agua. A Jesús no le importa que sea samaritana e incluso mujer en aquellos tiempos en los que su situación era muy diferente. Para Él todo es diferente: no discrimina, nadie le es indiferente… Viene cansado del camino y, el hecho de pedir agua, le permite entrar en conversación con la mujer samaritana. Cuando le dice: «Dame de beber», ella responde desde la enemistad: «¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí que soy samaritana?». Y Jesús le habla desde esa hondura que alcanza el corazón del ser humano siempre: «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice “dame de beber”, le pedirías tú, y él te daría agua viva». ¡Cómo toca el corazón de esta mujer Jesús! Lo hace de tal manera que es ella misma quien le pide: «Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla». Y decide vivir en la verdad y dejar la mentira en la que estaba sumida.

El viernes vi una reacción parecida a la de la samaritana: los jóvenes quieren vivir en la verdad, beber de esa agua que quita la sed y que lleva a hacer el bien, a amar a todos los hombres, a romper muros, a no vivir para uno mismo, a hacer siempre un hueco a los demás… La mirada de Jesús alimenta esas semillas que Dios pone en todas las personas, especialmente en las más jóvenes.

Aun con las diferencias de contexto y de la cultura en la que se mueven, hay algo común: el deseo profundo de vivir. Es cierto que hay jóvenes que viven en situaciones de guerra o de violencia; jóvenes que no tienen alternativas; jóvenes que, sin desvergüenza, son ideologizados y utilizados, o jóvenes que padecen formas de marginación tremendas… Pero todos, cuando nos acercamos a ellos como lo hizo Jesús con la samaritana, sin distracciones ni banalidades, sino con realidades, cuando sienten cerca una comunidad cristiana que los acoge y lo hace con gestos y ayudas concretas, ven que hay salidas. Por ello, todas las comunidades cristianas hemos de hacer un examen profundo de la realidad juvenil que tenemos a nuestro lado y discernir sobre los caminos más adecuados.

El viernes por la noche vi cómo Jesús se presentaba ante ellos como lo hizo con la samaritana: experimentaron que Dios los ama, que Cristo ofrece salvación y vida, que llena de su amor, de su luz y de su fuerza a todos.

Con gran afecto, os bendice,

+Carlos, Cardenal Osoro Sierra
Arzobispo de Madrid

Card. Carlos Osoro
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Carlos Osoro Sierra fue nombrado arzobispo de Madrid por el Papa Francisco el 28 de agosto de 2014, y tomó posesión el 25 de octubre de ese año. Desde junio de 2016 es ordinario para los fieles católicos orientales residentes en España. El 19 de noviembre de 2016 fue creado cardenal por el Papa Francisco. El prelado nació en Castañeda (Cantabria) el 16 de mayo de 1945. Cursó los estudios de magisterio, pedagogía y matemáticas, y ejerció la docencia hasta su ingreso en el seminario para vocaciones tardías Colegio Mayor El Salvador de Salamanca, en cuya Universidad Pontificia se licenció en Teología y en Filosofía. Fue ordenado sacerdote el 29 de julio de 1973 en Santander, diócesis en la que desarrolló su ministerio sacerdotal. Durante los dos primeros años de sacerdocio trabajó en la pastoral parroquial y la docencia. En 1975 fue nombrado secretario general de Pastoral, delegado de Apostolado Seglar, delegado episcopal de Seminarios y Pastoral Vocacional y vicario general de Pastoral. Un año más tarde, en 1976, se unificaron la Vicaría General de Pastoral y la Administrativo-jurídica y fue nombrado vicario general, cargo en el que permaneció hasta 1993, cuando fue nombrado canónigo de la Santa Iglesia Catedral Basílica de Santander, y un año más tarde, presidente. Además, en 1977 fue nombrado rector del seminario de Monte Corbán (Santander), y ejerció esta misión hasta que fue nombrado obispo. Durante su último año en la diócesis, en 1996, fue también director del centro asociado del Instituto Internacional de Teología a Distancia y director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas San Agustín, dependiente del Instituto Internacional y de la Universidad Pontificia de Comillas. El 22 de febrero de 1997 fue nombrado obispo de Orense por el Papa san Juan Pablo II. El 7 de enero de 2002 fue designado arzobispo de Oviedo, de cuya diócesis tomó posesión el 23 de febrero del mismo año. Además, desde el 23 de septiembre de 2006 hasta el 9 de septiembre de 2007, fue el administrador apostólico de Santander. El 8 de enero de 2009, el Papa Benedicto XVI lo nombró arzobispo de Valencia; el 18 de abril de ese año tomó posesión de la archidiócesis, donde permaneció hasta su nombramiento como arzobispo de Madrid en 2014. Tras su participación en la XIV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, celebrada del 4 al 25 de octubre de 2015 y dedicada a la familia, el 14 de noviembre de ese año, el Papa Francisco lo eligió como uno de los miembros del XIV Consejo Ordinario de la Secretaría General del Sínodo de los Obispos; un organismo permanente que, en colaboración con el Pontífice, tiene como tarea la organización del Sínodo, así como elaboración de los textos y documentación que servirá de base para los estudios de la Asamblea. El 9 de junio de 2016, el Papa Francisco erigió un Ordinariato para los fieles católicos orientales residentes en España, con el fin de proveer su atención religiosa y pastoral, y nombró a monseñor Osoro como su ordinario. El 9 de octubre de 2016, el Papa Francisco anunció un consistorio para la creación de nuevos cardenales de la Iglesia católica, entre los que figuraba monseñor Osoro. El día 19 de noviembre de 2016 recibió la birreta cardenalicia de manos del Sumo Pontífice en el Vaticano. En la Conferencia Episcopal Española (CEE) fue presidente de la Comisión Episcopal del Clero de 1999 a 2002 y de 2003 a 2005; presidente de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar hasta marzo de 2014 (fue miembro de esta Comisión desde 1997) y miembro del Comité Ejecutivo entre 2005 y 2011. Ha sido vicepresidente de la CEE durante el trienio 2014-2017. Ahora pertenece al Comité Ejecutivo como arzobispo de Madrid. Desde noviembre de 2008 es patrono vitalicio de la Fundación Universitaria Española y director de su seminario de Teología.