Carta pastoral de Mons. Francesc Pardo i Artigas: ¡El clamor de la creación!

El lunes día 4 de octubre celebramos la fiesta de san Francisco de Asís, el gran hombre de la edad media que, desde su fidelidad coherente con el Evangelio, la fidelidad a la Iglesia, la pobreza, su humanidad, el amor a la naturaleza y la acogida de discípulos, significó una conversión para la Iglesia misma.

Francisco, en 1226, hacia el final de su vida, escribió o dictó un cántico de alegría y acción de gracias con el título “Alabado seáis”. Es un cántico que alaba al Señor en todas las criaturas: el hermano sol, la hermana luna, la hermana agua, el hermano fuego, la hermana tierra, madre nuestra que nos sostiene y nos alimenta. Además, loa al Señor por aquellos que perdonan y soportan en paz enfermedad y tribulación, para acabar alabando a la hermana muerte cuando nota que está próxima.

Podemos considerar a san Francisco como fundador del movimiento ecologista, y autor del primer manifiesto ecológico de la historia.

El papa Francisco, el 24 de mayo del 2015, firmó una encíclica con el mismo título del cántico de san Francisco: Laudato si’ (“Alabado seáis”).

Esta nuestra hermana tierra clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla. La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el sol, en el agua, en el aire y en los seres vivos. Por eso, entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y devastada tierra, que “gime y sufre dolores de parto” (Rm 8,22). Olvidamos que nosotros mismos somos tierra (cf. Gn 2,7). Nuestro propio cuerpo está constituido por los elementos del planeta. Su aire es el que nos da el aliento, y su agua nos vivifica y restaura. Nada de este mundo no nos resulta indiferente.

El Papa reflexiona sobre la cura de la “casa común”. Lo que está pasando en nuestra casa, el Evangelio de la creación, la raíz humana de la crisis ecológica, requiere una ecología integral, pautas de orientación y acción y educación, y espiritualidad ecológica.

Hoy sencillamente deseo recordar el significado de una “ecología integral”, porque es el núcleo del documento.

Esta comprensión ecológica incorpora claramente las dimensiones humanas y sociales. Así como los distintos componentes del planeta –físicos, químicos y biológicos– están relacionados entre sí, también las especies vivas forman una red que nunca acabamos de reconocer y comprender. Cuando hablamos de “medio ambiente” nos fijamos en la relación que existe entre la naturaleza y la sociedad que la habita. Con esto deberíamos entender que la naturaleza no es un ámbito separado de nosotros, o un simple marco donde transcurre nuestra vida.

Para que pueda hablarse de un verdadero desarrollo hay que asegurar que se produzca una mejora integral en la calidad de la vida humana en los escenarios que nos rodean: nuestra habitación, nuestra casa, nuestro lugar de trabajo, nuestro barrio…

Tenemos que responder al clamor de la tierra y al grito de los pobres con una economía ecológica, con un estilo de vida sencillo, y con espíritu comunitario responsable.

De manos de Dios hemos recibido un jardín, y no podemos dejar un desierto a las nuevas generaciones.

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
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Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.