Carta pastoral de Mons. Gerardo Melgar: Un nuevo curso y una nueva evangelización de la familia

Estamos al comienzo de un nuevo curso con nuevas expectativas, nuevas ilusiones y, por lo mismo, muchas ganas de que realmente sea un curso fructífero pastoralmente en todos los campos de la  pastoral de la diócesis, pero especialmente en la familia, en la que todos tenemos un quehacer evangelizador y nadie puede sentirse al margen de la misma.

Se trata de una nueva evangelización de la familia donde tenga su puesto importante el Señor. Es urgente que en nuestras familias se respire un talante realmente cristiano, que se rece en ellas, se cuente con el Señor para todo el desarrollo de la misma. Que Él tenga un puesto privilegiado en nuestras familias y una silla de preferencia en nuestras mesas.

La necesidad de impulsar una nueva evangelización viene reclamada por la nueva situación religiosa que se ha ido creando y que, por desgracia, hoy es una verdadera realidad, hay descristianización.

No sé si dándonos, o sin darnos cuenta, hemos dejado que nuestra fe se viera salpicada por toda una serie de llamadas a olvidarnos de Dios que nos vienen de la sociedad actual, que ha sustituido al Dios de Jesús por otros dioses como son el tener, el dinero, lo material, el poder y la búsqueda del placer a costa de lo que sea.

Esto, que en principio afectó a personas concretas, se ha ido extendiendo y ha sido una auténtica plaga su repercusión en las familias, de tal manera que como decía el papa Benedicto XVI, la evangelización de la familia es hoy una verdadera emergencia.

Cuando decimos esto, no me refiero a las familias que han nacido en los últimos tiempos y que, desde el principio, se han constituido al margen de Dios. Me refiero también a las tantas familias que se constituyeron y nacieron  del sacramento del matrimonio y se han convertido en familias que viven como si Dios no existiera.

Hoy, las situaciones personales en cuanto a la vivencia y a la valoración de la fe se refieren, son muy variopintas. Nos podemos encontrar con una valoraciones, actitudes y vivencias respecto a la fe tales como estas:

Quienes ya no han oído hablar de Jesucristo ni de la fe, que ni conocen ni valoran la misma, ni poco ni mucho, porque nadie les ha dado a conocer esa realidad.

Otros que sí oyeron hablar de Cristo y de la fe y de la vida cristiana, que incluso vivieron en una familia cristiana, pero su vivencia se ha convertido en un puro recuerdo del pasado.

Quienes se conforman con vivir un cristianismo y una fe descafeinada, acomodada a la propia situación, que no significa nada

Los que recibieron un día el bautismo y  tienen devoción al Cristo o a la Virgen de su pueblo, —solo el día de la fiesta— pero viven totalmente al margen de Dios y de la fe el resto del año.

Por último, los auténticos cristianos de hoy, que viven y tratan de dar testimonio de su fe, donde quiera y con quien quiera que se encuentren.

Todas estas situaciones están pidiendo a gritos, reclamando de la pastoral diocesana, la puesta en marcha de una nueva evangelización que suscite la fe en quienes no la tienen; que sople en el rescoldo de fe en quienes aún perdura, la reavive, y vuelva a ser viva en el corazón y en la vida. Que alimente, anime, y acompañe a todos cuantos tratan de vivir su fe con verdadera exigencia y autenticidad y de dar testimonio de ella.

+ Gerardo Melgar

Obispo de Ciudad Real

 

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.