Carta pastoral de Mons. Gerardo Melgar: La apuesta por la evangelización de la familia es una apuesta por un mundo nuevo

Estamos viviendo en un mundo egoísta, donde lo que cuenta es todo lo que se refiere a la primera persona: yo, mi vida, lo mío, mi felicidad y, realmente a muchas personas, les importa muy poco lo que sucede a los demás.

La apuesta por la familia es una apuesta por un mundo en el que los demás cuentan, es apuesta por un mundo que se fundamenta más en lograr una civilización del amor.

Potenciar la familia con todos sus valores es una apuesta, un reto y un desafío a romper con una mentalidad individualista que nos lleva a amarnos solo a nosotros mismos, haciendo de mi yo y lo mío una especie de «autoídolo», para construir la vida desde el amor, servicio y la solidaridad con los demás, aun a costa de renunciar a las preferencias individuales.

Es en la familia donde se aprende a amar al otro tal como es, con sus virtudes y defectos con sus cualidades y carencias. Ello es lo que nos permite poner el amor en lo más alto de la pirámide de nuestros valores.

Apostar por la familia es apostar por un mundo y una sociedad mejor. Es en la familia donde aprendemos a vivir y convivir con los demás, a compartir lo que somos y tenemos, donde aprendemos las normas de educación. Al llevar esto a la convivencia social, estamos construyendo una sociedad más humana.

Como decía el papa Francisco en el simposio internacional sobre la exhortación apostólica Amoris Laetitia: «La familia es una institución esencial para la sociedad, ya que es el mayor antídoto contra el individualismo extremo y egoísta».

En la familia es donde fructifica por encima de todo el amor entregado, que es fermento en la construcción de la cultura del encuentro y la sociabilidad entre las personas.

El bien de la familia, que es un bien esencial para la sociedad del encuentro, es igualmente un bien decisivo para el futuro mundo y para la Iglesia misma.

Todo esto nos pone de manifiesto la importancia de la familia y cómo hemos de cuidarla desde la Iglesia, cómo hemos de acompañarla para que brille la belleza de la misma, sus fragilidades y heridas.

Este es el objetivo principal del año que ha sido proclamado por el papa Francisco como Año de la familia Amoris laetitia: ayudarnos a entender la necesidad del cultivo y valoración de la familia porque, en la medida en que la acompañamos y valoramos, estamos contribuyendo a cimentar nuestra sociedad en el amor a los otros y en el encuentro con ellos.

Desde su función social, la familia es esa institución que hemos de cuidar con esmero, pero en ello no termina su misión. A nosotros, como cristianos, se nos pide que la cuidemos desde la fe, desde nuestra identidad cristiana, una fe y una identidad cristiana que, cuando la vivimos en la familia, aprendemos a vivirla fuera de ella y a manifestarla a los demás en la convivencia de cada día.

La familia es el lugar privilegiado para vivir la fe y para saber transmitirla también a los demás. Por eso, en la tarea de acompañar a la familia, no podemos olvidarnos de acompañarla para que viva su realidad desde la fe y que Dios siga siendo alguien importante que sustenta la familia y la llena de sentido y contenido y hace que de ella nazca un mundo nuevo de amor, de perdón, de encuentro y reencuentro.

Acompañemos a la familia y pongamos cuanto dependa de nosotros en ella, para que siga siendo siempre lugar de vivencia y de transmisión de los valores humanos y cristianos, ayudando a sus miembros a madurar como personas y como cristianos.

+ Gerardo Melgar

Obispo de Ciudad Real

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.