Carta pastoral de Mons. Carlos Escribano: Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado

El Papa cada año, desde 1986, nos propone un mensaje para esta jornada, enriqueciendo la reflexión sobre la problemática de los migrantes y refugiados y cuidando que la respuesta de los creyentes sea cada vez más consecuente y comprometida.

El mensaje para la jornada de este año es muy descriptivo: ‘Hacia un nosotros cada vez más grande’. En él, el papa Francisco recuerda que después de la crisis del Covid no podemos permitirnos seguir instalados en la autopreservación egoísta en la que nos fijemos en los “otros”, en vez de aprender a formular el “nosotros”: “La historia de la salvación ve, por tanto, un nosotros al inicio y un nosotros al final, y en el centro, el misterio de Cristo, muerto y resucitado para «que todos sean uno» (Jn 17,21). El tiempo presente, sin embargo, nos muestra que el nosotros querido por Dios está roto y fragmentado, herido y desfigurado. Y esto tiene lugar especialmente en los momentos de mayor crisis, como ahora por la pandemia. Los nacionalismos cerrados y agresivos (cf. Fratelli Tutti, 11) y el individualismo radical (cf. ibíd., 105) resquebrajan o dividen el nosotros, tanto en el mundo como dentro de la Iglesia. Y el precio más elevado lo pagan quienes más fácilmente pueden convertirse en los otros: los extranjeros, los migrantes, los marginados, que habitan las periferias existenciales”. (Francisco, Mensaje Jornada Migrante y Refugiado 2021).

Es una cuestión de perenne actualidad: en la memoria de todos hay muchos conflictos que provocan crisis migratorias y de refugiados (basta recordar la reciente y dolorosa evacuación de refugiados desde Afganistán). Por eso estamos ante un reto irrenunciable. Se trata de ir consolidando una “cultura del encuentro” a la que tantas veces hace referencia el papa Francisco. Construirla puede ser una oportunidad de transformación personal y comunitaria, que puede hacer crecer a nuestras parroquias para que estas se conviertan en comunidades donde acoger, proteger, promover e integrar. Trabajar con audacia esta dimensión parroquial, puede ayudarnos a convertirnos en una gran familia, en un hogar espiritual, en un lugar de referencia para todos, acogiendo especialmente a los que van llegando, valorando la riqueza que cada uno aporta y sintiéndola como propia.

Agradezco las distintas iniciativas surgidas en la Iglesia que peregrina en Zaragoza, que trabajan con mucha generosidad y que han hecho una auténtica apuesta por ese “nosotros” que el Papa nos llama a construir. Entre ellas, en esta Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, permitidme que destaque la Mesa por la Hospitalidad, una propuesta desarrollada por la Delegación Diocesana de Migraciones. Es una iniciativa de acogida al migrante que se presenta entre nosotros con situaciones de singular vulnerabilidad. Se acoge a estas familias temporalmente en viviendas y algunos voluntarios les atienden en las distintas necesidades que puedan tener. ¡Muchas gracias a todos!

Pedimos a Santa María, consuelo de los migrantes, que nos ayude a descubrir, de verdad, ese nosotros cada vez más grande.

 

+ Carlos Escribano Subías

Arzobispo de Zaragoza

Mons. Carlos Escribano Subías
Acerca de Mons. Carlos Escribano Subías 210 Articles
Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.