Carta pastoral de Mons. Enrique Benavent: Jornada mundial del migrante y refugiado

Este domingo celebramos la Jornada mundial del migrante y refugiado bajo el lema Hacia un “nosotros” cada vez más grande. Se trata de tomar conciencia de la situación del mundo ante el desafío de las migraciones para afrontar con ojos de fe este fenómeno; para responder con actitudes cristianas a los desafíos que se nos presentan; y para descubrir las oportunidades que las migraciones nos ofrecen de cara al futuro, superando los temores que nos invaden ante un hecho cada vez más presente en nuestra sociedad.

En su mensaje, el papa Francisco nos invita a contemplar el fenómeno de las migraciones a la luz del designio de Dios, que “quiso santificar y salvar a los hombres no individualmente y aislados, sin conexión entre sí, sino hacer de ellos un pueblo para que le conociera de verdad y le sirviera con una vida santa” (Vaticano II, Constitución sobre la Iglesia, 9). El Papa, en sintonía con el magisterio de su encíclica Fratelli tutti y con los gestos que caracterizan su pontificado, nos sitúa ante el horizonte de la fraternidad humana y nos invita a superar la tentación de quedarnos en un “nosotros” pequeño, reducido por fronteras o intereses políticos y económicos, que tiende a excluir a los “otros”; y a sustituirlo por un “nosotros” capaz de abrazar a todo ser humano viviendo como hermanos, compartiendo la misma dignidad que Él nos da.

Esta perspectiva nos ofrece la clave para superar las actitudes individualistas, que espontáneamente afloran en nuestro interior ante los constantes fenómenos migratorios en un mundo plagado de catástrofes, guerras y consecuencias del cambio climático que obligan a muchos a salir de su tierra, no solo para encontrar una vida más digna, sino también, simplemente, para poder vivir. Debemos aprender que todos estamos interconectados, que compartimos destino y viaje, y que si los seres humanos no estamos unidos pereceremos juntos.

Viendo a la humanidad como una única familia de hermanos es como aprendemos de verdad lo que significa la catolicidad de la Iglesia y a hacerla vida: “la catolicidad de la Iglesia, su universalidad (afirma el Papa), es una realidad que pide ser acogida y vivida en cada época… (el Espíritu Santo) nos hace capaces de abrazar a todos para crear comunión en la diversidad, armonizando las diferencias sin nunca imponer una uniformidad que despersonaliza”. La catolicidad vivida nos debe llevar a no convertir las diferencias en divisiones; a afrontar el diálogo intercultural como oportunidad de enriquecernos mutuamente; a crecer como Iglesia en la que todo bautizado, dondequiera que se encuentre, se sienta miembro de pleno derecho de la comunidad eclesial local; a comprometernos para que nuestras comunidades sean abiertas a todos. Estoy convencido de que esta actitud acaba enriqueciendo la vida de nuestra diócesis y de nuestras parroquias.

Siendo más católicos aprenderemos a vivir juntos en armonía y paz; favoreceremos una cultura del encuentro; superaremos los prejuicios; contribuiremos a que el mundo vaya siendo cada día una verdadera familia; y el “nosotros” caracterizado por el egoísmo será sustituido por un “nosotros” que incluye a todos, haciendo realidad el “sueño de Dios”: que toda la humanidad seamos una única familia.

+ Enrique Benavent Vidal
Obispo de Tortosa

Mons. Enrique Benavent Vidal
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Nació el 25 de abril de 1959 en Quatretonda (Valencia. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Moncada (Valencia), asistiendo a las clases de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” donde consiguió la Licenciatura en Teología (1986). Es Doctor en Teología (1993) por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Valencia de manos de Juan Pablo II el 8 de noviembre de 1982, durante su primera Visita Apostólica a España. CARGOS PASTORALES En su ministerio sacerdotal ha desempeñado los cargos de: coadjutor de la Parroquia de San Roque y San Sebastián de Alcoy (provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia) y profesor de Religión en el Instituto, de 1982 a 1985; formador en el Seminario Mayor de Moncada (Valencia) y profesor de Síntesis Teológica para los Diáconos, de 1985 a 1990; y Delegado Episcopal de Pastoral Vocacional, de 1993 a 1997. Durante tres años, de 1990 a 1993, se trasladó a Roma para cursar los estudios de doctorado en la Pontificia Universidad Gregoriana. Es profesor de Teología Dogmática en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia”, desde 1993; profesor en la Sección de Valencia del Pontifico Instituto “Juan Pablo II” para Estudios sobre Matrimonio y Familia, desde 1994; Director del Colegio Mayor “S. Juan de Ribera” de Burjassot-Valencia, desde 1999; Decano-Presidente de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia, desde 2004, y Director de la Sección Diócesis de la misma Facultad, desde 2001; además, desde 2003, es miembro del Consejo Presbiteral. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Valencia el 8 de noviembre de 2004. El 17 de mayo de 2013 el Papa Francisco le nombró Obispo de Tortosa. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE, desde 2008 es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la fe y desde 2005 de la de Seminarios y Universidades.