Mons. Auza: el crucifijo es el gran libro del amor de Dios por nosotros

En la tarde del 14 de septiembre ha dado comienzo el Jubileo de la Santa Cruz, también conocido como la Perdonanza, en la Catedral de Oviedo. Una cita anual que arranca cada 14 de septiembre, fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, y que se prolonga hasta el día 21, festividad de San Mateo. En esta ocasión, además, el Jubileo se desarrolla en el marco del 1200 aniversario de la dedicación de la Catedral, que según la tradición tuvo lugar el 13 de octubre del año 821. Con este motivo, cada día de este octavario preside la eucaristía jubilar un Obispo, y el encargado de inaugurarlo ha sido el Nuncio Apostólico en España, Mons. Bernardito Cleopas Auza, junto con el Arzobispo de Oviedo, Mons. Jesús Sanz, el Cabildo catedralicio y sacerdotes diocesanos.

“Cada 14 de septiembre nuestra Catedral ovetense abre sus puertas a este encuentro con la misericordia”, empezó afirmando al comienzo de la celebración Mons. Jesús Sanz, en una Catedral que había completado su aforo reducido, para cumplir con las normativas de seguridad.

Por su parte, el Nuncio Apostólico en España quiso agradecer, al comienzo de su homilía, “la invitación presentada por el señor Arzobispo, signo de comunión con el Santo Padre, a quien tengo el honor de representar en España”. “Me uno a vosotros –dijo– en esta celebración tan significativa de la Perdonanza que en el presente año queréis resaltar con motivo del 1200 aniversario de la Santa Iglesia Catedral del Salvador y los Santos Apóstoles. La Perdonanza, que fue concedida por el Papa Eugenio IV en 1438 para el año en que la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz coincidiera en viernes, fue confirmada por san Juan Pablo II en el año 1985”, recordó Mons. Cleopas Auza.

La visita del Papa San Juan Pablo II en el año 1989 a Covadonga y a la Catedral de Oviedo estuvo muy presente en la homilía del Nuncio Apostólico en este inicio del Jubileo de la Santa Cruz, mencionando las palabras que dijo entonces: “Oviedo viene a ser una de las primeras piedras de una Europa cuyas raíces cristianas ahondan en su historia y en su cultura. El reino cristiano nacido en estas montañas, puso en movimiento una manera de vivir y de explicar la existencia bajo la inspiración del Evangelio”. “Felicidades –dijo– y gracias por no dejar pasar este recuerdo de los 1200 años de la consagración del primer altar de la Catedral, que es también su fundación, que ilumina ayudando al presente en su responsable camino de verdadero futuro y eso es precisamente lo que hace la Cruz de Cristo cuya exaltación y glorificación hoy celebramos”.

“El mismo Papa San Juan Pablo II peregrinó hasta aquí –afirmó el Nuncio–, a esta Catedral, el 20 de agosto de 1989, veneró el Santo Sudario y se postró ante la Cruz de los Ángeles, signo de vuestra historia en la Cámara Santa”. Y haciendo alusión al Santo Sudario que más adelante iba a mostrarse, como es tradicional tal día como hoy, afirmó el Nuncio de Su Santidad en España que se trata de “la más eximia reliquia que tenéis la honra de Custodiar: el Santo Sudario del Señor que envolvió Su rostro en el sepulcro tras el descendimiento de la Cruz. El lienzo más preciado de la cristiandad, junto a la Santa Síndone de Turín, icono del amor del Señor por todos nosotros entregando su vida en el calvario”.

Haciendo alusión a la fiesta que hoy se celebra la Exaltación de la Santa Cruz, Mons. Bernardito Cleopas Auza quiso manifestar que “Cristo crucificado es la respuesta a nuestros sufrimientos: las enfermedades, la separación de los seres queridos, un revés económico imprevisto, el agobio del trabajo o del paro, la convivencia a veces dificultosa, una tentación insidiosa, muchas dificultades hasta que perdemos el gusto de la vida. Son dificultades que nos afligen –afirmó– y en todas ellas, nuestra elección por el Señor debe quedar firme en la confianza, en su Providencia y en la seguridad de que Él, a través de toda circunstancia, a través de dolores de cuerpo y desolaciones del alma, va troquelando nuestro corazón, disponiendo por medio de un despojo necesario para acogerle a Él como única riqueza. Esa perseverancia en el bien a pesar de las dificultades de la Cruz, engendra en nosotros las virtudes propiamente cristianas: la humildad, la paciencia, la mansedumbre, la dulzura, la comprensión, la amabilidad, el dominio propio. Hoy la Liturgia nos invita a mirar, a contemplar amorosamente al crucificado, y como ha comentado el Papa Francisco muchas veces, el crucifijo es el gran libro del amor de Dios por nosotros. Muchos cristianos pasan su tiempo contemplando el crucifijo y allí encuentran todo”.

En los últimos momentos de la celebración, se procedió a mostrar el Santo Sudario para la veneración de los fieles, un momento que se vive con especial emoción entre los presentes. Habitualmente este gesto tiene lugar tres veces en el año: tal día como hoy, 14 de septiembre, inicio de la Perdonanza; el 21 de septiembre, fin de la Perdonanza y fiesta de San Mateo y el Viernes Santo.

En este Jubileo, sin embargo, el Cabildo catedralicio tomó la decisión de mostrar esta reliquia que custodia la Catedral habitualmente en la Cámara Santa, todos los días de la Perdonanza, con motivo del 1200 aniversario de la dedicación del templo.

La eucaristía jubilar concluyó con la bendición del Nuncio, de una manera extraordinaria, con una reliquia de Lignum Crucis que se guardaba en el Arca Santa y que está incrustada en un relicario denominada Cruz de Nicodemo. «Felicidades –dijo– a toda la diócesis de Oviedo, por esta gran conmemoración».

(Archidiócesis de Oviedo)

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