Carta pastoral de Mons. Enrique Benavent: El don del ministerio sacerdotal

El próximo sábado, 25 de septiembre, los diáconos Matteo Bordignon y Santi Martínez serán ordenados presbíteros en la Catedral de nuestra diócesis. Junto a Christian Pinto, ordenado el pasado abril, son tres los nuevos sacerdotes que se incorporan al presbiterio diocesano. Quiero invitaros, en primer lugar, a dar gracias a Dios por estos nuevos sacerdotes que son un regalo para las comunidades cristianas que formamos esta porción del Pueblo de Dios que peregrina hacia el Reino en tierras tortosinas.

La posibilidad del sacerdocio no entra en el horizonte vital de la mayoría de los jóvenes de nuestro mundo, hasta el punto de que muchos no llegan a entender los motivos que justifican una decisión como esta. En épocas pasadas la vocación sacerdotal era una opción social y culturalmente aceptada, e incluso positivamente valorada. A pesar de que la inmensa mayoría de los sacerdotes viven con generosidad y entrega su vocación, hoy no es un ministerio socialmente valorado. Desde un punto de vista humano, estamos ante una decisión que implica una ruptura con los parámetros de la cultura dominante. Por ello hemos de pedir al Señor que les conceda la gracia para vivir su ministerio con sencillez, humildad, alegría y deseo de servirlo con santidad a pesar de las dificultades, la indiferencia e incomprensión que puedan llegar a experimentar en algunos momentos de su vida sacerdotal.

La situación que estamos viviendo puede ser purificadora para la Iglesia, porque evita motivaciones inauténticas en la opción vocacional: hoy no se puede desear el sacerdocio por poder o prestigio. Si nos preguntamos por las razones que pueden llevar a un joven a ofrecerse al Señor y entregarle totalmente su vida y su persona, descubriremos que, en el fondo, solo se explica cuando se vive una amistad con Jesús tan fuerte que le lleva a sentir pasión por su Reino, a amar a todos con el mismo amor de Cristo, a desear que todos los hombres y mujeres de nuestro mundo lleguen a conocerlo y a amarlo. El Señor le confió a Pedro la misión de pastorear las ovejas de su rebaño después de preguntarle tres veces si lo amaba. Os invito a orar para que sean hombres de oración, para que su amor a Cristo no vaya de menos a más, sino que sea cada día más fuerte y se alimente su vida sacerdotal.

Los instrumentos con los que habrán de realizar su misión son sencillos y aparentemente poco eficaces: la Palabra del Evangelio; la celebración de los sacramentos por medio de los cuales llega a todos el amor y la gracia de Dios; la cercanía a las personas, especialmente a los que más sufren; el amor a las comunidades que les serán confiadas, sin fijarse en primer lugar en sus pobrezas, sino en la vida evangélica que hay en ellas; y la oración por todos. Solo de este modo podrán ayudarlas a crecer en la vida cristiana.

Personalmente me interroga siempre un texto de la liturgia de las horas en la fiesta de los santos pastores de la Iglesia: el buen pastor es aquel que ama mucho a sus hermanos, el que ora mucho por su pueblo, el que entrega la vida por sus ovejas. Pidamos al Señor por los nuevos sacerdotes, para que este sea el ideal de sus vidas.

+ Enrique Benavent Vidal
Obispo de Tortosa

Mons. Enrique Benavent Vidal
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Nació el 25 de abril de 1959 en Quatretonda (Valencia. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Moncada (Valencia), asistiendo a las clases de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” donde consiguió la Licenciatura en Teología (1986). Es Doctor en Teología (1993) por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Valencia de manos de Juan Pablo II el 8 de noviembre de 1982, durante su primera Visita Apostólica a España. CARGOS PASTORALES En su ministerio sacerdotal ha desempeñado los cargos de: coadjutor de la Parroquia de San Roque y San Sebastián de Alcoy (provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia) y profesor de Religión en el Instituto, de 1982 a 1985; formador en el Seminario Mayor de Moncada (Valencia) y profesor de Síntesis Teológica para los Diáconos, de 1985 a 1990; y Delegado Episcopal de Pastoral Vocacional, de 1993 a 1997. Durante tres años, de 1990 a 1993, se trasladó a Roma para cursar los estudios de doctorado en la Pontificia Universidad Gregoriana. Es profesor de Teología Dogmática en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia”, desde 1993; profesor en la Sección de Valencia del Pontifico Instituto “Juan Pablo II” para Estudios sobre Matrimonio y Familia, desde 1994; Director del Colegio Mayor “S. Juan de Ribera” de Burjassot-Valencia, desde 1999; Decano-Presidente de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia, desde 2004, y Director de la Sección Diócesis de la misma Facultad, desde 2001; además, desde 2003, es miembro del Consejo Presbiteral. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Valencia el 8 de noviembre de 2004. El 17 de mayo de 2013 el Papa Francisco le nombró Obispo de Tortosa. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE, desde 2008 es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la fe y desde 2005 de la de Seminarios y Universidades.