Carta pastoral de Mons. José María Yanguas: «Recomenzamos»

Queridos diocesanos:

Una vez finalizado el tiempo de descanso -al menos para la mayor parte de quienes se encuentran en edad laboral-, retomamos nuestros encuentros semanales a través de estas letras en las que nos ocuparemos de algún tema doctrinal, trataremos de diversos aspectos de la vida cristiana o haremos alguna reflexión sobre acontecimientos de la vida diocesana o de la Iglesia universal.

Estamos a comienzos del nuevo año de pastoral, y durante el mismo nos seguiremos ocupando de la renovación de nuestras parroquias y de la vida de los sacerdotes. Como sabéis, en los últimos dos años, no obstante el reto que ha supuesto para todos la pandemia con sus fatales consecuencias, hemos reflexionado sobre la realidad de nuestras parroquias y sobre el modelo o imagen que queremos hacer realidad en ellas. Por decirlo de algún modo, hemos querido ponerlas como ante un espejo en el que quedase reflejada, con la mayor exactitud posible, la verdad de su actual situación; con coraje, sin miedo, sin tratar de esconder su verdadero rostro, con sinceridad, sin temor a que las metas puedan parecer demasiado ambiciosas, con deseos sinceros de mejorar, de implementar, modificar o eliminar todo lo necesario para hacer realidad esa Iglesia en salida que nos propone el Papa Francisco en varios de los documentos salidos de su mano. Nos ha movido el deseo de descubrir la Iglesia que somos y, al mismo tiempo, dibujar la Iglesia que queremos ser, buscando, a la vez, los caminos que nos deben conducir de la una a la otra, y nos permitirán cumplir mejor su misión salvadora.

En esa empresa seguimos embarcados. No hemos llegado todavía a puerto. Por eso, es necesario que, al comienzo de este nuevo curso, renovemos nuestra ilusión; hagamos, si cabe, más tenso nuestro empeño, y contagiemos a nuestro alrededor el deseo de tomar parte activa en esta tarea común. No podemos rendirnos a la tentación de ceder cómodamente ante las dificultades que presenta hoy la misión evangelizadora de la Iglesia. No ignoramos que “en el conjunto de una extraordinaria vida eclesial con miles de actividades y cientos de miles de personas participantes” –basta considerar el número de voluntarios que trabajan, por ejemplo, en Cáritas, Manos Unidas o las Conferencias de San Vicente Paúl; o el de los/las catequistas que preparan a los niños y adolescentes para la Primera Comunión y la Confirmación; o el de los que, jóvenes o menos jóvenes. dedican parte de su tiempo a cooperar en las Misiones, en campamentos infantiles, en aliviar la soledad de miles de ancianos…-; pero es igualmente manifiesto “el descenso en el número de personas que participan en la vida sacramental” (Conferencia Episcopal Española, Fieles al envío misionero, 2021, p. 27) y el aumento de aquellas otras que, por el contrario, viven “como si Dios no existiese”.

Todos los cristianos, cada cual en el lugar que ocupe en la sociedad, estamos llamados a participar en el empeño porque la cultura ambiental no sea extraña y, menos aún, contraria a Dios; y todos estamos igualmente convocados para superar las dificultades o debilidades internas de la Iglesia, que los Obispos españoles han cifrado en la mundanidad, la falta de comunión y el pobre testimonio misionero(ibídem, p. 29).

La Iglesia diocesana llama a todos a recorrer el camino de renovación que hemos emprendido. A lo largo de este año los objetivos pastorales se llevarán a cabo en un triple nivel: parroquial, arciprestal y diocesano. Cada parroquia se centrará en la revisión de la acción pastoral que realiza, para, a esa luz, programar las actividades para el curso siguiente. A nivel arciprestal se buscará revitalizar los encuentros arciprestales con tres momentos: de oración, de formación y de convivencia. Finalmente, en la diócesis se dará a conocer el proceso iniciado con el Congreso de Laicos, cuyo fin es potenciar su acción en la Iglesia y en el mundo; con motivo del Año de la Familia se tratará de consolidar la pastoral del matrimonio y la familia, y celebraremos la fase diocesana preparatoria de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos.

Que la Virgen de las Angustias y San Julián guíen nuestros pasos en este curso.

+ José María Yanguas

Obispo de Cuenca

Mons. José María Yanguas
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Mons. José María Yanguas Sanz nació el 26 de octubre de 1947 en Alberite de Iregua (La Rioja), diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Siguió los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano y el 19 de junio de 1972 fue ordenado sacerdote en Logroño al servicio de la misma diócesis. En 1971 inició en Pamplona los esutdios de Filosofía y en el 1974 los de Teología en la respectiva Facultad de la Universidad de Navarra, obteniendo en el 1978 el doctorado en Teología y en el 1991 el de Filosofía en la misma universidad. Ha trabajado como Capellán y Profesor de Teología de los esudiantes de diversas Facultades Civiles de la Universidad de Navarra (1972-1978; 1980-1986), Secretario del Departamento de Teología para Universitarios (1976-1978), Capellán militar (1978-1980), Profesor de Teología Dogmática (1976-1981), Profesor de Ética y de Teología Moral (1981-1989), Miembro del Comité de Dirección de la revista Scripta Theologica (1982-1986), Director de Investigación de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra y Profesor Asociado de Ética de la Facultad Eclesiástica de Filosofía (1988-1989), Oficial de la Congregación para los Obispos (1989-2005) y Profesor Visitante de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz (1990-2005). En Roma ha sido Capellán de las Hermanas de la Sagrada Familia de Spoleto y ha colaborado pastoralmente en la Parroquia de Santa María de la Divina Providencia (1990-2005). El 20 de abril de 2001 fue nombrado Prelado de Honor de Su Santidad. Ha publicado numerosos artículos en las revistas Scripta Teologica y Annales Teologici; en las “Actas de Congresos y Simposios de Teología”, Pamplona, 1985, y Roma, Cittá Nuova Editrice, 1986, 1988. Es autor de los siguientes libros: - Pneumatología de San Basilio. La divinidad del Espíritu Santo y su consustancialidad con el Padre y el Hijo, Eunsa, Pamplona, 1983; - Constitutionis Pastoralis Gaudium et Spes sinopsis histórica: De Ecclesia et vocatione hominis, Pamplona, 1985; - La intención fundamental. El pensamiento de Dietrich von Hildebrand: contribución al estudio de un concepto moral clave, Barcelona, 1994. Además de español habla francés, inglés, italiano y alemán. Nombrado Obispo de Cuenca el 23 de diciembre de 2005, recibió la Ordenación Episcopal y tomó posesión de la Sede de Cuenca, en la Catedral, el 25 de febrero de 2006, de manos del Excmo. y Rvmo. Mons. Antonio Cañizares Llovera, Arzobispo de Toledo. Es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe y de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la CEE (Conferencia Episcopal Española).