Carta pastoral de Mons. Francisco Pérez: La esperanza nos motiva a afrontar cualquier adversidad

Hemos comenzado un nuevo curso en las Universidades, en los Institutos, en los Colegios y en todos los ámbitos de educación. Es momento para celebrar la apertura de un tiempo que nos anima a la esperanza y a luchar a pesar de las dificultades de epidemia que restan. Es bueno saber afrontar estas circunstancias con la lógica de la tranquila posición que se convierte en aceptar lo adverso con la fuerza de la esperanza. Ahora bien la esperanza tiene una base y es la de eliminar los miedos y los traumas existenciales convirtiéndolos en confianza más allá de lo palpable o visible. Y esta confianza, si se sabe gestionar bien, tiene una columna vertebral y es la de apoyarnos y dejarnos alimentar por la providencia de Dios. Los traumas más nefastos que hoy se dan en la sicología humana, tienen su origen en la baja estima personal y en los apoyos en cosas banales y superficiales.

La Iglesia nos indica la forma de vivir y fomentar la esperanza: “La esperanza es una virtud que no se ve: trabaja desde abajo; nos hace ir y mirar desde abajo. No es fácil vivir la esperanza, pero yo diría que debería ser el aire que respira un cristiano, el aire de la esperanza; de lo contrario, no podrá caminar, no podrá seguir adelante porque no sabe a dónde ir. La esperanza –esto sí es verdad- nos da seguridad: la esperanza no defrauda. Jamás defrauda. Si tú esperas, no te decepcionarás. Debemos abrirnos a esa promesa del Señor, inclinándonos hacia esa promesa, pero sabiendo que hay un Espíritu que trabaja en nosotros” (La esperanza es como echar el ancla a la otra orilla, Papa Francisco). En todo momento de la vida, la esperanza nos sostiene para vivir con más positividad y si caemos en el pesimismo se seca la fuente del gozo y la alegría que son imprescindibles para dar sentido a la vida. La felicidad es la razón de ser de la vida.

En el nuevo curso que comenzamos, en el deseo de todos existe, que las “situaciones y las circunstancias deben ir a mejor”. Es la frase que utilizamos todos y desde todos los ámbitos. Pero hemos de tener cuidado puesto que no todo se realizará según nuestras expectativas y deseos. Por eso es muy importante tener la capacidad de afrontar, venga lo que venga, con el espíritu positivo de la esperanza. Esto se concreta viviendo el “momento presente” con fortaleza y sin falsos subterfugios y aprovechando siempre lo que nos dice Jesucristo: “Tened confianza, soy yo, no tengáis miedo” (Mt 14, 27). El miedo es la puerta que abre las habitaciones interiores que albergan la desconfianza, la fatiga existencial, la angustia, la pereza, la tristeza y la ansiedad.

Es muy importante presentar la vida de los santos a nuestros jóvenes y pueblo fiel para entender que ellos tuvieron miedos, depresión, angustia… pero nunca se rindieron ante tales situaciones. Pensemos en Edith Stein, que adoptó en el convento el nombre religioso de Teresa Benedicta de la Cruz tras convertirse y consagrarse a Dios radicalmente. Fue capaz de perseverar hasta el martirio, manteniendo la lucidez, la fe, la esperanza y el amor incluso en la prisión y en la ejecución a la que fue sometida cobardemente en el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau. En su juventud era muy tímida y ella misma dice: “Me encontré gradualmente en profunda desesperación… No podía atravesar la calle sin querer que un carro me atropellara y no saliera viva de ahí”. Sufrió intensamente la depresión porque era despreciada y humillada por ser mujer y de origen judío. Leyendo a Santa Teresa de Jesús encontró en Dios la Verdad. Abrazó la gracia con tanta sed que de ella sacaba fuerzas. Y ahí tenemos a una gran santa que puso su vida en Dios y de Él sólo se fiaba. Tanto lo vivió que llegó a ser santa.

+ Francisco Pérez González

Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela

Mons. Francisco Pérez
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Nace el día 13 de enero de 1947 en la localidad burgalesa de Frandovínez. Estudió en los Seminarios diocesanos de Burgos, en la Pontificia Universidad Santo Tomás “Angelicum” de Roma y en la Universidad Pontificia de Comillas, donde se licenció en Teología Dogmático-Fundamental. Fue ordenado sacerdote el 21 de julio de 1973, incardinándose en la diócesis de Madrid, a la que sirvió como Vicario parroquial, en dos parroquias, entre 1980 y 1986. Con anterioridad, de 1973 a 1976, ejerció el ministerio parroquial en Burgos. Entre 1986 y 1995 fue formador y director espiritual del Seminario Diocesano de Madrid. Colaboró asimismo en los equipos de dirección espiritual del Seminario Diocesano de Getafe y del Seminario Castrense. El 16 de diciembre de 1995 fue nombrado Obispo de Osma-Soria, recibiendo la ordenación episcopal de manos del Santo Padre Juan Pablo II el 6 de enero de 1996. El 30 de octubre de 2003 se hacía público su nombramiento como nuevo Arzobispo Castrense y el 11 de diciembre tenía lugar la celebración de toma de posesión. CARGOS PASTORALES Desde el 12 de febrero de 2001 es el Director Nacional de Obras Misionales Pontificias, cargo pontificio para un periodo de cinco años para el que fue ratificado en el 2006. Este mismo mes de julio se hacía público su nombramiento como director de la recién erigida cátedra de Misionología de la Facultad de Teología de San Dámaso de Madrid por un periodo de tres años, tras ser designado para el cargo por el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, Gran Canciller de la citada Facultad. El 31 de julio de 2007 es nombrado por Benedicto XVI Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, en sustitución de monseñor Fernando Sebastián, que había regido estas diócesis desde 1993. Tomó posesión el domingo 30 de septiembre de 2007, en la Catedral de Pamplona. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, cargo para el que fue elegido el 14 de marzo de 2017. Fue miembro de las Comisiones Episcopales del Clero y de Seminarios y Universidades (1996-1999); de Misiones y Cooperación entre las Iglesias (1999-2011/2014-2017). Perteneció al Comité Ejecutivo durante el trienio 2011-2014. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Pamplona (2016-2017).