Carta pastoral de Mons. Salvador Giménez: El Sínodo del Papa en nuestra diócesis

Queridos diocesanos:

Inconscientemente me ha salido en el título de este comentario la referencia al Papa al hablar del Sínodo de Obispos que ha convocado él mismo para celebrar durante el mes de octubre del año 2023. Porque en propiedad no es un sínodo suyo sino de toda la Iglesia. Él toma la iniciativa de convocarlo pero el desarrollo del mismo y sus resultados afectan a toda la comunidad eclesial. En ese sentido tenemos una cuestión previa a la que recurrimos constantemente: todos sabemos que el primer y gran impulsor de la marcha de la Iglesia es el Señor que, con su gracia y su fortaleza, hace posible que se manifieste como un sacramento o señal e instrumento de la íntima unión con Dios y de la unidad de todo el género humanos (Cfr. LG 1). Los gestos y las iniciativas del Papa se inspiran siempre y se dejan acompañar por la acción del Espíritu.

El papa Francisco ha insistido en la responsabilidad y participación de todos los católicos en este acontecimiento. Para él es primordial escuchar a todos y, si ha escogido el tema de la sinodalidad (hacer un camino junto a otros), es para que todos den su opinión con el fin de cumplir con el propósito fundacional viviendo con coherencia los mandatos del Señor, anunciarlos con alegría a los demás y responsabilizarse de determinadas tareas eclesiales.

Explícitamente lleva otra exigencia: que las diócesis y otras instituciones promuevan un itinerario similar y complementario a la propuesta para la Iglesia universal. Esto obliga a nuestra diócesis a colaborar con esta iniciativa papal y a tratar de armonizar su planteamiento con las resoluciones de nuestro Plan Diocesano de Pastoral (2020-2024). Estoy convencido que no será difícil para nosotros encajar los dos conjuntos de reflexiones. Muchos habéis estudiado durante el curso pasado cómo aplicar a la diócesis y a cada una de las parroquias las intuiciones de nuestro Plan; recordáis que fue elaborado por una gran mayoría que pedía participación en aquello que a todos interesaba como es la presencia de la Iglesia de Jesucristo en la sociedad actual.

En el mismo estilo de trabajo que se presentó para diseñar el Plan Diocesano se hará para responder a los cuestionarios que se enviarán desde la Secretaría del Sínodo a todas las diócesis del mundo. Nosotros participaremos con interés, con ilusión y con una gran esperanza para renovar nuestra comunidad eclesial para asumir mayores responsabilidades, dedicar más tiempo y poner nuestras cualidades al servicio de todos.

En un reciente artículo el subsecretario del Sínodo recordaba las bases de la sinodalidad, recurría a la historia de este método, que pertenece a la esencia misma de la dimensión comunitaria y que se ha expresado a lo largo de los siglos para terminar su reflexión en las disposiciones del Concilio Vaticano II. Aducía la famosa frase de san Juan Crisóstomo cuando afirmaba que Sínodo es nombre de Iglesia, es decir, son sinónimos. E insistía en que el punto de referencia es siempre Cristo Resucitado y su llamada a la conversión, a la renovación y a la purificación personal y comunitaria.

Esta reforma de la Iglesia quiere ser radical, revitalización de la misma desde el primado de la caridad; quiere mantener alto el proceso comunitario, huyendo de la tentación individualista; quiere, por último, que “salgamos” de nuestras pequeñas comodidades y “demos testimonio” a todos para llegar a las periferias que necesitan la luz del Evangelio.

Os pido vuestras oraciones y vuestra colaboración para este ilusionante proyecto.

Con mi bendición y afecto.

 

+Salvador Giménez,

Obispo de Lleida.

Mons. Salvador Giménez Valls
Acerca de Mons. Salvador Giménez Valls 215 Articles
Mons. D. Salvador Giménez Valls nace el 31 de mayo de 1948 en Muro de Alcoy, provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia. En 1960 ingresó en el Seminario Metropolitano de Valencia para cursar los estudios eclesiásticos. Es Bachiller en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue ordenado sacerdote el 9 de junio de 1973. Es licenciado en Filosofía y Letras, con especialización en Historia, por la Universidad Literaria de Valencia. CARGOS PASTORALES Inició su ministerio sacerdotal como párroco de Santiago Apóstol de Alborache, de 1973 a 1977, cuando fue nombrado director del Colegio “Claret” en Xátiva, cargo que desarrolló hasta 1980. Este año fue nombrado Rector del Seminario Menor, en Moncada, donde permaneció hasta 1982. Desde 1982 hasta 1989 fue Jefe de Estudios de la Escuela Universitaria de Magisterio “Edetania”. Desde 1989 a 1996 fue párroco de San Mauro y San Francisco en Alcoy (Alicante) y Arcipreste del Arciprestazgo Virgen de los Lirios y San Jorge en Alcoy (Alicante) entre 1993 y 1996. Desde este último año y hasta su nombramiento episcopal fue Vicario Episcopal de la Vicaría II Valencia Centro y Suroeste. Además, entre 1987 y 1989, fue director de la Sección de Enseñanza Religiosa, dentro del Secretariado de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de la CEE, y fue miembro del Colegio de Consultores entre 1994 y 2001. El 11 de mayo de 2005 se hacía público su nombramiento como obispo auxiliar de Valencia. Recibió la ordenación episcopal el 2 de julio del mismo año. Fue administrador diocesano de Menorca del 21 de septiembre de 2008 hasta el 21 de mayo de 2009, fecha en la que fue nombrado obispo de esta sede. Tomó posesión el 11 de julio del mismo año. El 28 de julio de 2015 se hacía público su nombramiento como obispo de Lleida. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde 2014. También ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 2005 a 2014.