Carta pastoral de Mons. Joan E. Vives: «Una mujer vestida del sol…» (Ap 12,1)

Cuando celebramos la fiesta más grande y gozosa de la Virgen, su entrada o «asunción» al cielo, la liturgia de la Palabra proclama: «Un gran signo apareció en el cielo: una mujer vestida del sol y la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza (…) la mujer dio a luz un hijo varón, el que ha de pastorear a todas las naciones (…) Y oí una gran voz en el cielo que decía: ‘Ahora se ha establecido la salvación y el poder y el reinado de nuestro Dios y la potestad de su Cristo’» (Ap 12.1ss). El misterio de victoria y de resurrección de Jesucristo ya se ha realizado plenamente en aquella que Dios creó Inmaculada, y por eso la Asunción es también gloriosa promesa de lo que Dios realizará en todos nosotros. Fiesta grande en la Iglesia y fiesta mayor en muchísimos de nuestros pueblos, porque a todos protege la Madre del Cielo, vestida con la luz brillante del sol, de Cristo que ya lo gobierna todo.

La Virgen María Asunta nos anima a «buscar los bienes de allá arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios; aspirar a los bienes de arriba, no a los de la tierra» (Col 3,1-2 ). María siempre nos dirige hacia su Hijo y quiere que como hijos suyos, experimentemos lo que significa la Vida Nueva de la Resurrección, ¡que nos levantemos y volvamos a la vida! Una Vida Nueva, «de arriba», que se convierte en amor y confianza, salud y servicio, sacrificio y humildad, abnegación y oración en toda circunstancia, acogida de la gracia divina y amor a la Iglesia que, por los sacramentos, nos regala la comunión con Cristo Salvador.

La primera referencia oficial a la Asunción se encuentra en la liturgia oriental, en el siglo IV, cuando ya se celebraba la fiesta del «Recuerdo de María» que conmemoraba la entrada al cielo de la Virgen y donde se hacía referencia a la «dormición» como la muerte, resurrección y asunción. La verdad de la Asunción fue definida como «dogma de fe» (verdad de la que no podemos dudar) por el Papa Pío XII el 1 de noviembre de 1950, tras una consulta al episcopado mundial (1946) y teniendo en cuenta el testimonio de la liturgia, la creencia de los fieles guiados por sus pastores, los testimonios de los Padres y Doctores de la Iglesia y el consenso de los obispos de todo el mundo. El texto dice: «proclamamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que: la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial» (Const. Apostólica Munificentissimus Deus). En el prefacio de la misa de la Virgen Asunta, se la proclama ella “figura y primicia de la Iglesia que un día será glorificada; ella es consuelo y esperanza de tu pueblo, todavía peregrino en la tierra. Con razón no quisiste, Señor, que conociera la corrupción del sepulcro la mujer que por obra del Espíritu, concibió en su seno al autor de la vida, Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro”. Palabras hermosas que explican la alegría de la acción de gracias en la Eucaristía de este día glorioso y bendito.

Santa María, «la llena de la gracia del Señor» y Asunta con su Hijo, comunica luz y gracia a los enfermos de cuerpo y de alma (y os aseguro que las enfermedades del alma son siempre mucho más difíciles de curar). La Madre del Cielo nos sana y nos repone. Está siempre cerca de nosotros. Alabémosla hoy, agradezcámosle su «sí» humilde y generoso, que nos ha merecido tan grande Redentor.

+ Joan-Enric Vives,

Arzobispo de Urgell

Mons. Joan E. Vives
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Nació el 24 de Julio de 1949 en Barcelona. Tercer hijo de Francesc Vives Pons, i de Cornèlia Sicília Ibáñez, pequeños comerciantes. Fue ordenado presbítero en su parroquia natal de Sta. María del Taulat de Barcelona. Elegido Obispo titular de Nona y auxiliar de Barcelona el 9 de junio de 1993, fue ordenado Obispo en la S.E. Catedral de Barcelona el 5 de septiembre de 1993. Nombrado Obispo Coadjutor de la diócesis de Urgell el 25 de junio del 2001. Tomó Posesión del cargo el 29 de julio, en una celebración presidida por Mons. Manuel Monteiro de Castro, Nuncio Apostólico en España y Andorra. El día 12 de mayo del año 2003, con la renuncia por edad del Arzobispo Joan Martí Alanis, el Obispo Coadjutor Mons. Joan-Enric Vives Sicília pasó a ser Obispo titular de la diócesis de Urgell y copríncipe de Andorra. El 10 de julio del 2003 juró constitucionalmente como nuevo Copríncipe de Andorra, en la Casa de la Vall, de Andorra la Vella. El 19 de marzo del 2010, el Papa Benedicto XVI le otorgó el titulo y dignidad de Arzobispo "ad personam". Estudios: Después del Bachillerato cursado en la Escuela "Pere Vila" y en el Instituto "Jaume Balmes" de Barcelona, entró al Seminario de Barcelona en el año 1965 donde estudio humanidades, filosofía y teología, en el Seminario Conciliar de Barcelona y en la Facultad de Teología de Barcelona (Sección St. Pacià). Licenciado en Teología por la Facultad de Teología de Barcelona, en diciembre de 1976. Profesor de lengua catalana por la JAEC revalidado por el ICE de la Universidad de Barcelona en julio de 1979. Licenciado en Filosofía y ciencias de la educación -sección filosofía- por la Universidad de Barcelona en Julio de 1982. Ha realizado los cursos de Doctorado en Filosofía en la Universidad de Barcelona (1990-1993).