Carta pastoral del Card. Antonio Cañizares: Una visión y una lección de Cuba

Sufro con los que sufren. Son infinidad los sufrimientos y las personas que los soportan o padecen. Estos últimos días nos están siendo muy cercanos y los sentimos como nuestros, los sufrimientos del pueblo cubano, carente de alimentos necesarios, de medicinas, y de libertad, muy en primer término, y pervive en la gran mentira del régimen que manda allí.

El otro día en Valencia, tras una Eucaristía que celebré en la basílica de la Virgen y con la presencia de una reproducción sencilla de la imagen de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, -la celebré por el pueblo cubano, muy unido a Cuba, por el logro de la libertad, por el cese de la represión, por la paz y la reconciliación, por la desaparición de tanto sufrimiento y hambruna en aquel querido y entrañable pueblo hermano, tan español-; al salir de la basílica me decía una señora cubana, ya mayor, con lágrimas y rostro de dolor: “estos son los últimos tiempos del régimen dictatorial castrista comunista, ¿verdad, Sr. Arzobispo?”. Le respondí: “tiene razón, señora, pronto veremos el final, porque Dios lo quiere y escucha el clamor de su pueblo oprimido que llega hasta el Cielo y en el Cielo se escucha”.

Estoy convencido, es el final, porque es evidente el fracaso de otro régimen marxista-comunista más. Como lo fue en España en los años 30 del pasado siglo que no triunfó, gracias a Dios, pero ocasionó el gran fracaso español del siglo pasado de una terrible guerra fratricida; fracasó en Rusia y los países satélites y en otros lugares, como está fracasando en Venezuela y otros pueblos.

Hablar de marxismo-comunismo, es hablar de fracaso, incluso allí donde ha querido ser camuflado con el “eurocomunismo” de Berlingüer y Carrillo. Es un fracaso incluso en lo económico, quizá lo más visible; pero es que lleva en su misma entraña el germen del fracaso, porque en esa entraña se alimenta de una cierta visión de lo científico pero sin el verdadero fundamento de la ciencia entendida correctamente, y de una falsa visión del hombre materialista, determinista. “Es cierto que el espíritu depende en buena parte de las condiciones materiales, pero también las supera. La pretensión de construir al hombre perfecto y la sociedad perfecta mediante cambios estructurales es el verdadero núcleo del materialismo moderno y precisamente este núcleo se ha demostrado erróneo. Quien se basa en lo mecánico, en lugar de basarse en lo espiritual, en lo eterno, acaba por equivocarse en sus cálculos” (J. Ratzinger). El sistema marxista, por su alicorta y falsa visión científica determinista tiene en su misma entraña también la desfiguración de la persona, tan característica dentro de un régimen comunista, para el que el concepto de persona designa un individuo formado en y a través de la socialización, que no puede ser pensado con independencia de la sociedad. El individuo es, por así decir, formado o producido en el mecanismo de socialización (Cfr. Habermas). De ahí resulta normal, en el sistema comunista o de socialización real, la represión de la libertad; la represión de la libertad por el sistema no es una deformación del pensamiento sino su aplicación lógica; la teoría marxista por su misma esencia exige excluir el factor libertad. El resurgir práctico de la libertad frente al sistema en las calles de la Habana, en Cuba, ahora por ejemplo, adquiere también un significado decisivo teórico. ¿A quién le puede extrañar la reacción represiva de los poderes del régimen cubano, o a quién le puede extrañar lo que está sucediendo con el comportamiento y el cierto “silencio” cómplice de nuestro Gobierno Español ante la represión dictatorial, tiránica, del régimen cubano?¿Se va a condenar a sí mismo o condenar y desenmascarar los principios marxistas que lo dirigen?¿Qué importa la persona humana, el bien común el imperio de la Ley justa, la verdad y la libertad? Seamos lúcidos y adelantémonos al futuro si no queremos sucumbir en nuestros días en España a los errores del marxismo, del comunismo, que se está demostrando como un error y un fracaso permanente. Es verdad: el final de la opresión cubana está próximo, se acerca ya su liberación. Dios escucha sus gritos angustiados que piden ayuda. Ese Dios quien olvida, niega o expulsa el marxismo, es origen también principal del marxismo. Pero esa es la esperanza que no defrauda. Por lo demás, mirando a España: Hace falta formar a la gente en la verdad y propiciar un laicado libre, lúcido y valiente que eso es trabajar por la paz y la concordia y el futuro.

+ Antonio, Card. Cañizares
Arzobispo de Valencia

Card. Antonio Canizares
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Emmo. y Rvmo. Sr. Antonio CAÑIZARES LLOVERA El Cardenal Antonio Cañizares, nombrado el 28 de agosto de 2014 por el papa Francisco arzobispo de Valencia, nació en la localidad valenciana de Utiel el 15 de octubre de 1945. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano de Valencia y en la Universidad Pontificia de Salamanca, en la que obtuvo el doctorado en Teología, con especialidad en Catequética. Fue ordenado sacerdote el 21 de junio de 1970. Los primeros años de su ministerio sacerdotal los desarrolló en Valencia. Después se trasladó a Madrid donde se dedicó especialmente a la docencia. Fue profesor de Teología de la Palabra en la Universidad Pontificia de Salamanca, entre 1972 y 1992; profesor de Teología Fundamental en el Seminario Conciliar de Madrid, entre 1974 y 1992; y profesor, desde 1975, del Instituto Superior de Ciencias Religiosas y Catequesis, del que también fue director, entre 1978 y 1986. Ese año, el Instituto pasó a denominarse «San Dámaso» y el Cardenal Cañizares continuó siendo su máximo responsable, hasta 1992. Además, fue coadjutor de la parroquia de "San Gerardo", de Madrid, entre 1973 y 1992. Entre 1985 y 1992 fue director del Secretariado de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Española. Creado Cardenal en marzo de 2006 El papa Juan Pablo II le nombró Obispo de Ávila el 6 de marzo de 1992. Recibió la ordenación episcopal el 25 de abril de ese mismo año. El 1 de febrero de 1997 tomó posesión de la diócesis de Granada. Entre enero y octubre de 1998 fue Administrador Apostólico de la diócesis de Cartagena. El 24 de octubre de 2002 fue nombrado Arzobispo de Toledo, sede de la que tomó posesión el 15 de diciembre de ese mismo año. Fue creado Cardenal por el Papa Benedicto XVI en el Consistorio Ordinario Público, el primero de su Pontificado, el 24 de marzo de 2006. Cargos desempeñados en la CEE y en la Santa Sede En la Conferencia Episcopal Española ha sido vicepresidente (2005-2008), miembro del Comité Ejecutivo (2005-2008), miembro de la Comisión Permanente (1999-2008), presidente de la Subcomisión Episcopal de Universidades (1996-1999) y de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis (1999-2005). El Papa Juan Pablo II lo nombró miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe el 10 de noviembre de 1995. El 6 de mayo de 2006, el Papa Benedicto XVI le asignó esta misma Congregación, ya como Cardenal. También como Cardenal, el Papa le nombró, el 8 de abril de 2006, miembro de la Comisión Pontificia “Ecclesia Dei”. El Cardenal Cañizares ha sido fundador y primer Presidente de la Asociación Española de Catequetas, miembro del Equipo Europeo de Catequesis y director de la revista Teología y Catequesis. Es miembro de la Real Academia de la Historia desde el 24 de febrero de 2008. Igualmente, el Papa nombró al Cardenal Cañizares Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos en diciembre de 2008. De otro lado, el cardenal fue nombrado en 2010 “Doctor Honoris Causa” por la Universidad Católica de Valencia “San Vicente Mártir” (UCV) Nombrado Arzobispo de Valencia el 28 de agosto de 2014. Tomó posesión de la Archidiócesis el 4 de octubre de 2014